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Luis Milla se sincera sobre su etapa en el Tenerife

Redacción Deporpress | Luis Milla se sincera sobre su etapa en el Tenerife. El exjugador blanquiazul, actualmente en las filas del Getafe, concedió una larga entrevista a los compañeros de ‘Offsider‘, donde describió con sumo detalle sus dos temporadas y media en la isla, tanto los momentos más positivos como los más negativos, incluyendo una conversación entre lágrimas con Rubén Baraja, quien lo convenció para quedarse media temporada más. «No me sentía valorado contractualmente […] Recuerdo esa charla junto a él, sintiéndome mal. Me dijo que me quedara y tirara hacia adelante. Tenía alguna oferta para salir, entre Primera y alguno puntero de Segunda. Tuvo razón».

Llamada del Tenerife.- “Me llama mi representante y me dice que ha salido esta oportunidad. Y que tenemos que cogerla. Pese a estar fútbol profesional, estábamos primero con el Fuenlabrada, con varios puntos de ventaja sobre el segundo y la sensación de disfrutar una barbaridad el día a día junto a mis compañeros. Pero se daba la oportunidad y no podía dejarla pasar, ya que uno no sabe si va a volver a pasar”.

Quién le asesoró.- “Mi padre era el primer al que le preguntaba y me dijo que había que coger la oportunidad, ya que era el fútbol profesional y era estar un paso más cerca de mi objetivo. Con 23 años, era el momento de dar el paso. Yo iba tarde en mi llegada al fútbol profesional. He dado muchos pasos y estoy orgulloso de mi carrera”.

Pago de la cláusula.- “Al principio parecía que iba a haber negociaciones, pero no, tuvieron que pagar la cláusula (Tenerife). Tenía llamadas del director deportivo, compañeros… Recuerdo estar viendo un partido en el Wanda Metropolitano y mis compañeros me llamaban para decirme que no me fuera, pero no podía dejarlo escapar. Se alegraron mucho por mí. Me valoraban mucho y lo agradezco. Disfruté como un niño”.

Llegar al Tenerife.- “No recuerdo si fue a final de enero, pero pagaban la cláusula. Me iba muy lejos de casa. Un estadio grande, un club histórico, con una masa social chula y que venía de hacer playoff para subir a Primera División. Apostaron por mí de manera importante, ya que pagaron una buena cantidad de dinero”.

No sintió presión.- “Lo cogí con mucha naturalidad. En ese sentido, nunca me he sentido agobiado por las expectativas. Recuerdo que, en aquel momento, el proyecto no estaba saliendo como pensaban, ya que la idea era volver a pelear por playoff para intentar subir. Llegué, jugué toda la segunda vuelta, cambiamos de entrenador… En Tenerife, tuve 7-8 entrenadores en 2 años y medio”.

El paso a Segunda.- “No sentía mucha diferencia, más allá del nivel técnico de los jugadores. Me sentí bien desde el primer momento. Entré bien desde el inicio al equipo y creo que aporté lo que se esperaba de mí. Venir con buenas sensaciones de Fuenlabrada ayudaba. Además, que apostaran tanto por mí hacía que llegara con confianza. Así lo sentía”.

Primer verano en Tenerife.- “Sentía que me encontraba bien en Segunda y a buen nivel. Esa pretemporada la pasé normal. No pensé en crecer rápido para irme rápido a Primera. Quería ayudar al Tenerife a subir a Primera y hacer un buen proyecto, sin ese agobio de querer otro paso. No fue hasta el siguiente año, cuando empezó a escuchar de que había interés de equipos de Primera”.

Segunda temporada en la isla.- “Menos una pequeña época que no anduve fino, donde venía de un contexto de incertidumbre, siempre me sentí muy bien en Tenerife. Estuve feliz. Me identifiqué con la isla, la afición… Vivo el fútbol con pasión y allí lo viven así. Al segundo año se empezó a decir que podía salir. En mis años, el equipo nunca estuvo arriba del todo para pelear”.

Sin una subida de salario.- “En esa época, sentía que no estaba tan valorado contractualmente, queriendo salir pero no me valoraban ni me renovaban. Si tú tienes un valor como jugador y se está hablando de que puedes salir y ofreciéndote según qué cosas, qué mínimo que, si no me dejas, darme ese valor que merezco respecto al resto de la plantilla. Es una cosa normal. Si no me dejas salir, valórame más. Y creo que debe funcionar así en los clubes. Cuando das un rendimiento, a veces valoras más a lo de fuera que a lo que tienes. Fue un periodo de incertidumbre y de querer salir, sobre todo porque venía tarde de Segunda B y de Tercera. Esperaba que se me valorara por lo que se decía de mí, incluyendo los entrenadores, y no se hizo. Al final, tuve que quedarme”.

Último año en el Tenerife.- “Me cuesta. Es cuando no termino de estar bien con López Garai. Me acabo quedando con la sensación de haber dejado pasar un tren y que no sabía si volvería a suceder. El equipo no arrancaba del todo y es cuando llega Baraja. El equipo vuelve a funcionar, yo me encuentro bien y al final hice los números que hice –ocho goles-, tirando penaltis, que también ayuda. Y muy cerquita de playoff. Es la época del coronavirus”.

Su conversación con Baraja.- “Hablé con él en enero y le dije que me quería marchar porque el club no me valoraba en según qué cosas. Y me dijo que aguantara medio año, que en verano iba a darse mejor. Tuvo razón y, por suerte, me quedé en esa época jodido. Recuerdo esa charla llorando junto a él, sintiéndome mal. Me dijo que tenía que quedarme, que tirara para adelante y lo hice. Ya ahí tenía alguna oferta para poder salir, entre Primera y algún club puntero de Segunda. Estaba en el límite. El equipo terminó como un tiro y yo también”.

El Granada paga cinco millones.- «Mi representante me llamó y me dijo que había interés de clubes de Primera. Y que estaban dispuestos a pagar la cláusula, en caso de que no salieran adelante las negociaciones. Ya lo tienes claro. Por fin, podía decir que era jugador de Primera (ríe). Tenía el interés del Levante, pero estaba pendiente de salida de un jugador que al final no se dio. Y el Granada, que jugaba Europa con un entrenador que es especial. Recuerdo estar en Ibiza y me llama mi representante para decirme que estaba hecho. Pagaban la cláusula de cinco millones. Recuerdo que tuve que volverme de Ibiza en avión, ir a LaLiga, firmar la cláusula con el abogado del club comprador y volverme a Ibiza. Eso solo lo había visto en los telediarios. El Tenerife tampoco pudo hacer nada, pero fue bueno para ambos».