Redacción Deporpress | Un exportero del Tenerife regresa por la puerta grande en Riazor. El que fuera arquero blanquiazul, Diego Rivas, se convirtió en uno de los grandes protagonistas a nivel nacional durante esta pasada semana, ya que tuvo que volver a enfundarse los guantes en partido oficial tras haberse retirado, debido a las numerosas bajas en el equipo donde ejerce como entrenador de porteros: el Arenteiro.
El club gallego le hizo ficha por una causa de fuerza mayor. Y el final ha sido feliz. El Arenteiro consiguió remontar un 2-0 al líder de su grupo y gran favorito al ascenso a Segunda, el Deportivo, en Riazor (2-2).
Un gol de un exdeportivista como Manuel Romay en el descuento vino precedido de un remate de Diego Rivas, ya que el guardameta subió a rematar un saque de esquina cuando el encuentro se acercaba al pitido de final. Una actuación magistral, en forma de asistencia, que puso la guinda a un partido sensacional bajo palos.
Rivas declaró a la conclusión que “el fútbol es caprichoso y tiene estas cosas. El destino me tenía guardado este partido y creo que lo merecía. Lo he disfrutado mucho y rematarlo de esa manera ha sido especial”, en un regreso puntual a la portería después de retirarse hace un año tras ascender con el Racing de Ferrol a Segunda.
Una aventura fugaz a la que no dará continuidad salvo sorpresa. “Si no pasa nada extraño, será mi último partido. Creo que ha sido mi último baile. Merecía que fuera así. Aunque fueron días complicados y mi estado de forma no era el mejor, esto es como andar en bicicleta, que nunca se olvida”.