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Un nuevo partido vergonzoso del Tenerife

Aleix Valero | Sergio salva un nuevo partido vergonzoso del Tenerife. El Tenerife de Garitano da pena, a pesar del empate de este domingo contra el Alcorcón. No saltó la sorpresa este domingo en Santo Domingo y el Club Deportivo Tenerife firmó un nuevo partido vergonzante ante un rival que juega por la permanencia y en el que solo Sergio salvó los muebles para facturar un punto inmerecido en el avión de vuelta a la isla.

Jacobo González cumplió con la ‘ley del ex’ al clavar un misil por la escuadra en una falta directa que solo pudo admirar Juan Soriano. Lo más lamentable no es que el Tenerife no tuviera opciones de ganar, es que ni siquiera las buscó. No quiso ganar y solo dio un paso adelante cuando se vio con el marcador en contra, y esta vez tuvo suerte, pero el punto no tiene que empañar que a los 87 minutos el Tenerife perdía y con una imagen bochornosa. Da pena, absoluta pena el equipo y su entrenador, Asier Garitano, al que le queda muy grande el traje tinerfeñista a pesar del punto de hoy.

No es la primera contra crónica en la que opino que el equipo se pasea sin pena ni gloria por los campos de Segunda División este año. Es que parecen hasta reírse de una afición que acude desde cualquier punto de la península y muchos de ellos desde la isla teniendo que madrugar, meterse un palizón para viajar y gastare mucho dinero para que sean obsequiados con esta imagen de equipo pobre, minimizado, y a veces hasta ridículo.

El premio del entrenador fue repetir prácticamente el mismo once de la semana pasada que ya cuajó iun partido lamentable. El único futbolista con un poco de ojo sobre el campo, Alexandre Corredera, fue el sacrificado. Jugadores como Luismi Cruz, Teto o Ángel, que son ahora mismo titulares por otras sin sangre como Rahmani o Álvaro Jiménez partieron una vez más desde el banquillo.

El fútbol del Tenerife es robar (cada jornada más lejos del campo rival) y buscar el juego directo. Eufemismo en los últimos años para no decir ‘patadón largo’ y a correr. El Tenerife es un equipo sin juego, sin alma, sin voluntad, sin respuestas, que hace apenas año y medio peleaba contra los grandes para quedarse a las puertas del ascenso. Es un sentimiento que nos han robado en apenas siete meses, y eso que hoy no nos volvemos de vacío.