Redacción Deporpress | Joselu Moreno dice adiós: «Si no quería ponerme una prótesis con 35 años, tenía que retirarme». El exfutbolista del CD Tenerife abandona el fútbol a los 32 años por culpa de una bacteria que cogió en un quirófano cuando se operó del cruzado. Después de mucho tiempo de lucha, ha elegido Relevo para contar el final de su carrera.
Adiós al fútbol por una bacteria.- «Creo que no merece la pena intentarlo más, ni física ni mentalmente. Estoy cansado de no ver resultados. Si me tocas aquí (señala), no noto la tibia. Puedes pegarme un bocado, que no sentiré la pierna».
Un calvario sin final.- “Cuando me recuperé, la rodilla se me hinchaba cada dos por tres, me creaba líquido, me dolía… Nunca estuve tres días bien. Algo pasaba, no era normal. A la desesperada, pedimos un cultivo de líquido y descubrimos la verdad de la bacteria. Y esa verdad ha acabado con Joselu. Lo ha dañado todo».
Su recuerdo del Tenerife.- «Llegué con una ilusión increíble y metí muchos goles en las primeras jornadas, pero ya venía arrastrando los problemas de rodilla. Joselu no tenía esa chispa, esa velocidad, perdía fuerza. Se me quitaron las ganas, estaba como todo el rato de vacaciones. Apenas jugaba y necesitaba un cambio en mi vida. Decidí volver a Lugo».
No encontraba el problema.- «En Tenerife pedía resonancias y salía que estaba todo bien. Decía: ‘Será de la cabeza’. Yo recuerdo que en los partidillos (de vuelta en el Lugo) la gente me pasaba por el lado como aviones. Yo notaba que algo tenía en la rodilla, que algo tenía… pero me hacían pruebas y no aparecía nada. Un día me cansé y le pedí permiso al club para visitar en Madrid al doctor Ripoll».
Un duro veredicto.- «Cuando llegué, Ripoll me dijo que tenía el ligamento cruzado roto. Me quedé en shock. ‘¿Pero cómo voy a tener el cruzado roto si estoy entrenándome y jugando con total normalidad?’. Se apostó que, si él abría la rodilla, lo tenía roto seguro. Me volví y se lo comenté al Lugo. La semana siguiente fui al doctor Cota, en Vigo, y me dijo prácticamente lo mismo que Ripoll. En las resonancias el ligamento se veía entero, pero por dentro estaba deshilachado».
Lo peor estaba por llegar.- “»Me operé con Cota, pero la recuperación no avanzaba, no avanzaba. Desde que me operé, no he estado tres días bien. Me entrenaba dos, paraba uno, me entrenaba dos, paraba uno… Pensábamos que le estábamos metiendo demasiada carga a la rodilla. Cuando parecía que iba a volver con el grupo, se me hinchaba de nuevo. Aquello no era normal. La situación me estaba agotando y me hicieron un cultivo para ver qué pasaba. En uno de ellos salió que había cogido una bacteria en quirófano (staphylococcus caprae) al operarme del cruzado. Tuvieron que volver a intervenirme y estuve un mes ingresado en un hospital con antibióticos para eliminar la bacteria. Y se eliminó, pero me dejó secuelas: volví a entrenarme en Cartaya y la rodilla se me hinchaba, me bailaba, algo no estaba bien. La bacteria había dañado el ligamento, la rodilla y parte de la tibia».
Consecuencias. «Si me tocas aquí (señala), no siento la tibia. Puedes pegarme un bocado, que no sentiré la pierna. Cogí y me fui a Ripoll a pedir una opinión. Me dijo que lo primero que tenía que hacer era dejar el fútbol. La bacteria se había comido un poco el cartílago y estaba empezando a desgastarlo. Si no quería ponerme una prótesis de rodilla con 35 años, tenía que retirarme, volver a operarme y ponerme todo nuevo, porque la bacteria se había comido la rodilla».
Vida después del fútbol.– «Quiero ser entrenador o director deportivo, tener la motivación de levantarme cada día con una nueva ilusión».