Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | La vida sigue igual. El Tenerife encadenó su sexto encuentro consecutivo sin conocer el valor de los tres puntos en Liga, incapaz de superar al penúltimo clasificado: el Andorra (0-0). Los síntomas blanquiazules se repitieron en otro flojo partido en el Heliodoro, que prolongan la peligrosa dinámica de un equipo que no sale de la clase media-baja de Segunda.
El conjunto insular ha caído en una línea de improvisación y ansiedad que se traslada semana tras semana, donde cada resultado es un fiel reflejo de lo que se ve en los intervalos de 90 minutos del desarrollo de juego en el verde. Un Tenerife de capa caída, que vive de las rentas de las primeras diez jornadas, con enormes carencias a nivel colectivo como para ser un verdadero aspirante.
Fiel a su estilo 4-2-3-1, el Tenerife trató de hacer su característica presión alta, pero sufrió ante un Andorra que salía con facilidad y buscaba percutir con cambios de orientación, lo que generaba que los blanquiazules tuvieran que correr mucho sin balón.
Reajustaron la presión los pupilos dirigidos por Garitano, más juntos pero también más lejos de poder robar en la primera línea de salida de los del Principado. No obstante, el Tenerife fue ganando presencia en campo rival, pero alargaba uno de sus males intrínsecos: lento y previsible para sorprender al contrario.
Rahmani fue uno de los más incisivos, pero sería Luismi Cruz quien generaría la más clara, en una jugada de fuera hacia dentro que terminó con un pase filtrado para el franco-argelino, que le pegó mordida con todo a favor para fusilar a Ratti (15’).
El Tenerife tuvo sus momentos, ya que contó con varias acciones para correr al espacio. En una de ellas, Corredera filtró un gran balón a Rahmani, pero el defensor le ganó en carrera para molestarle lo justo y evitara que se quedase mano a mano. Asimismo, Aitor Sanz se puso el traje de mago, con un pase que finalizó Gallego dentro del área por uera de los tres palos (25’). En otra de idéntico perfil, Yanis puso un balón al corazón del área donde Álvaro Jiménez se entretuvo más de la cuenta para armar la pierna.
El encuentro se enfrió de nuevo, en una batalla táctica entre Sarabia y Garitano, en la que los ‘tricolors’ aceleraban o frenaban el juego en función de sus intereses. Sin un único dominador, Los del Principado probaron a Soriano en la recta final, primero con un tiro de Karrikaburu desde la frontal y luego en un balón que pasó entre muchas piernas, pero Soriano bien situado atrapó un esférico que cambió de dirección.
El Tenerife salió frío como el hielo. El Andorra se hizo dueño del partido, mientras los primeros pitos resonaban en el Heliodoro. Ante esta situación, Garitano agitó el banquillo, pasando a dos delanteros con la entrada de Ángel y con la explosividad de Waldo junto a Luismi por los carriles. Inmediatamente a este movimiento de piezas, Iván Gil puso el miedo en las gradas, con un disparo franco que se le fue alto (58’).
El aviso despertó al Tenerife de su largo letargo por un breve periodo de tiempo. Corredera y Ángel probaron cerca del ecuador, con sendos tiros que no encontraron recompensa. Los andorranos lanzaron su réplica con otro disparo lejano de Iván Gil.
La apuesta por la doble punta duró diez minutos, tiempo en el que se acabó la aventura de Gallego para volver al 4-2-3-1, con Roberto López como sustituto (69’). Precisamente, el ‘14’ estuvo cerca del 1-0 para volver a reanimar a un Tenerife que era completamente inconstante en su propósito.
A falta de un cuarto de hora, Waldo pudo correr al espacio en una rápida transición en contragolpe, que finalizó por encima del larguero tras tocar en un defensor (76’). Con un reloj que corría en contra, el Tenerife tenía muchos problemas para avanzar y meter una marcha más que permitiera sorprender a la defensa andorrana. En una en las que circuló bien, Luismi conectó con Mellot, pero el francés duró entre tirar y centrar y la mandó al lateral de la red. Los visitantes metieron el susto en el cuerpo en la siguiente, con un testarazo de Karrikaburu que Soriano salvó del 0-1 (83′).
No hubo reacción ni sensaciones de que pudiera llegar una que desatara la alegría. El encuentro murió en un reparto de puntos que se confirmaba en la crónica de un resultado anunciado. Los 50 puntos empiezan a ser la única realidad tangible si el Tenerife no reacciona inmediatamente, con un colchón que cada vez es menor. La vida sigue igual. Y que no vaya a peor.
FICHA TÉCNICA
CD Tenerife (0): Juan Soriano; Mellot, Sipcic, Sergio González, Medrano; Corredera, Aitor Sanz (Bodiger, 69’), Álvaro Jiménez (Ángel, 57’), Luismi Cruz (Teto, 90′), Yanis Rahmani (Waldo, 57’); y Enric Gallego (Roberto López, 69’).
Entrenador: Asier Garitano.
FC Andorra (0): Ratti; Petxarroman (Leal, 62’), Pastor, José Marsá, Pampín; Jandro Orellana, Molina, Iván Gil; Iker Benito, Álex Calvo (Lobete, 62’) y Karrikaburu.
Entrenador: Eder Sarabia.
Goles: No hubo.
Árbitro: Andrés Fuentes Molina (Comité valenciano), asistido desde las bandas por Carlos Martínez Caballero y Aitor Moleón Cuenca. Amonestó en los locales a Álvaro Jiménez, Aitor Sanz, Sipcic, Waldo y Ángel; y en los visitantes a Karrikaburu. Cuarto árbitro: Juan Manuel Gordillo Escamilla. VAR: Jon Ander González Esteban (Comité vasco).
Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimo quinta jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Heliodoro Rodríguez López ante 14.824 espectadores. El Tenerife vistió con su equipación habitual, con pantalón y medias blancas, así como pantalón azul. El Andorra lució su vestimenta amarilla.