Redacción Deporpress | Un año de vaivenes y el regreso de la ilusión al tinerfeñismo. Después del ‘Centenariazo’ del Girona en el Heliodoro que privó al Club Deportivo Tenerife de ascender, tenía complicado el equipo liderado por Luis Miguel Ramis el asalto a la cima. De hecho, el mes de enero comenzó con un equipo mirando más hacia la permanencia que los puestos altos. Porque la primera vuelta la había finalizado con solo 25 puntos, cuatro sobre el descenso, pero a siete del sexto clasificado.
Aunque en ese primer mes del año no perdieron ningún partido los insulares, los tres empates no permitieron sumar más de seguido. Las buenas noticias fueron que los equipos de abajo no conseguían puntuar y salir del pozo y, a pesar de la irregularidad blanquiazul, a principios de marzo estaba a 13 puntos ya del playoff.
El Tenerife era un equipo comprometido en cada partido, un buen vestuario y que estaba del lado de Ramis, como el entrenador de los suyos, a los que siempre defendía, pero el rendimiento sobre el terreno de juego apenas se parecía al del curso anterior.
Encima, en cada rueda de prensa, el técnico posponía cualquier decisión sobre su futuro. Cada vez más consciente de que el tiempo se agotaba, y a pesar de la confianza que le transmitía la dirección deportiva, el mensaje de una renovación ofertada parecía más política que real. No sentía Ramis de verdad el respaldo, y no confiaba demasiado en la manera de hacer en la parcela deportiva de los recién llegados.
Más allá de dos victorias seguidas en el Heliodoro contra Leganés y Levante en las jornadas 38 y 39, los blanquiazules no lograron encadenar una buena serie de verdad en cuanto a resultados, y tocaba mirar para un nuevo proyecto.
Este arrancó ya con los consabidos cambios en el banquillo (Asier Garitano) y dirección deportiva (Mauro Pérez), que consiguieron firmar un bloque sólido, manteniendo a los principales jugadores de la campaña anterior.
Aunque los resultados de pretemporada no acompañaron, la temporada no pudo comenzar mejor. Los más de 15.000 abonados reactivaron a un equipo que empezó muy bien, prácticamente desde la primera jornada entre los seis primeros clasificados, y alcanzando el liderato en la décima jornada, coincidiendo con la victoria sobre un Español que llegaba líder al Heliodoro.
Curiosamente le dio vértigo a los tinerfeños estar en la cima, puesto que desde entonces firmaron siete partidos consecutivos sin conocer la victoria y las primeras dudas serias sobre el equipo al descolgarse de la zona alta. No en vano el límite salarial del Tenerife le ‘obliga’ a estar en playoff, pero sumado solo tres sobre 21 puntos posibles, llegaron incluso algunos pitos, en un tramo del calendario que parecía favorable. Como atenuante no hay que olvidar que la plaga de lesiones asoló el vestuario, dejando sin demasiadas alternativas a Garitano para voltear la situación en el tramo más complicado del año.
2023 termina con una tímida reacción con los triunfos ante Eldense y Alcorcón y el pase a la segunda ronda de la Copa del Rey que ha servido un derbi contra Las Palmas como regalo anticipado de Reyes, el 7 de enero en el Rodríguez López, y con la perspectiva de recuperar efectivos para la causa, y con un mercado de enero en el que la ampliación de capital debería dar mayor músculo para acudir a los fichajes deseados.