Redacción Deporpress | Gran Canaria vuelve a saborear las mieles de Primera. Un lustro después, la UD Las Palmas ha vuelto a recuperar su trono en la máxima división del fútbol nacional, que supone el séptimo ascenso de su historia.
Los amarillos completaron una sobresaliente temporada en la división de plata, con una regularidad que solo se trastocó en la recta final, pero donde se repusieron a tiempo para ascender por la vía rápida. Parte de ese éxito se consiguió gracias a la vuelta del tinerfeño Kirian, que fue renovado y se convirtió en un pilar clave tras superar el cáncer. Y donde los goles de Sandro Ramírez se convirtieron en oro molido.
La entidad dirigida por Miguel Ángel Ramírez consiguió el deseado objetivo, pero no exento de sufrimiento. Bajo la tutela de García-Pimienta, la UD no renunció nunca a su propuesta fundamentada en la posesión del balón, pero con una notable mejoría en su solidez defensiva que fue clave para acabar segundos, empatados a puntos con el Levante (3º) y a tres del líder (Granada con 75 unidades).
Los grancanarios terminaron la liga regular como el equipo menos batido: seis derrotas (junto al Levante, los que menos perdieron) y con solo 29 goles encajados. Además, fue el tercer máximo realizador junto al Villarreal B (49). La efectividad estuvo bastante repartida, sin ninguno en el top pero con tres activos marcando siete dianas cada uno: Sandro, Viera y Cardona.
Un ascenso que tuvo protagonismo blanquiazul, con la presencia de tres tinerfeños en filas. Además del citado Kirian, formaron parte de la plantilla Alberto Moleiro y Óscar Clemente –en este último caso, fue su última temporada en la entidad-.
El ascenso fue soñado, con todos los escenarios cumpliéndose. Hubo suspense, ya que el destino quiso que en la última jornada se uniera todo el suspense. En el recinto de Siete Palmas, recibían a un Alavés que ascendía directo y dejaba en la cuneta a los amarillos si le ganaban en su campo; menos probable pero igualmente posible era que una goleada del Levante dejara tanto a canarios como a vitorianos fuera del tren del ascenso directo, pero no sucedió. Las Palmas defendió su renta (0-0) y celebró tras el pitido final.
Pero es que su retorno a Primera ha sido soñado. De no ser por el Girona –líder del campeonato-, los amarillos serían la revelación de la Liga. A un solo partido de cerrarse la primera vuelta, tienen más cerca los puestos europeos que el descenso. El único lunar ha sido la salida de su capitán, Jonathan Viera.
Además, con más de media permanencia atada, la UD puede ganarse el derecho a ilusionarse. Como regalo anticipado de Reyes, recibirán este próximo 4 de enero al Barcelona en la isla. Y el fin de semana del 27/28 de enero tocará acoger otro partido grande ante el Real Madrid.
Gran Canaria vuelve a saborear las mieles de Primera