Redacción Deporpress | El gol de Ángel a los 92 minutos de partido no tapa, ni mucho menos, todos los agujeros que tiene este Club Deportivo Tenerife a estas alturas de competición. El liderato tras la décima jornada está resultando maldito y, desde entonces, solo tres puntos de 21 posibles, con tres empates y cuatro derrotas. Al menos, el equipo de Asier Garitano evitó sumar la quinta de manera consecutiva.
Con los siete lesionados y la sanción de Elady, está claro que el equipo tira con lo que puede. Pero ni los jugadores en el campo, ni los movimientos de pieza desde el banquillo están resultando. Lo más preocupante es ver cómo, sustitución tras sustitución, los jugadores son movidos de un lado a otro, cambiados constantemente de posición para encajar un puzzle que se le está poniendo imposible de resolver al entrenador.
Toca capear el temporal como se pueda, pero escuchar a la propia afición blanquiazul silbar a su equipo por primera vez en esta temporada, da mucho que pensar. La paciencia tiene un límite, los vasos se rebosan, y se ha pasado de pedir incluso ¿por qué no? la renovación del entrenador, a cuestionarse sobre su futuro inmediato. Que hay que tener paciencia y que cuando se vayan recuperando jugadores esta versión del Tenerife quedará atrás, parece claro; sería casi imposible que no fuera así.
Lo más preocupante es que, dentro de los jugadores que están sanos, pocos parecen cercanos a su mejor versión. Ángel y Nacho (36 años de edad y 34, respectivamente) fueron los que más tiraron del carro de un equipo en el que la apuesta forzada por los canteranos tampoco está ayudando. No están entrando con viento a favor y da la sensación de que están incluso lejos de merecer más.