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El ‘caso La Palmera’ contado por todos sus protagonistas

Redacción Deporpress | El ‘caso La Palmera’ contado por todos sus protagonistas. El municipio de Granadilla es protagonista en estos últimos días por la polémica suscitada por el encontronazo de intereses entre la UD Granadilla de Primera División femenina y el Raqui San Isidro. A vueltas con las obras de adecuación del estadio de La Palmera donde el cuadro de la Liga F juega sus partidos, y con la seguridad de que el club deberá devolver, y con intereses, los 1,4 millones de euros que el Consejo Superior de Deportes (CSD) de una subvención con fondos europeos del mecionado estadio, y que no se podrán ejecutar, en Deporpress exponemos en este reportaje la versión de cada una de las partes afectadas, incluyendo al equipo de gobierno anterior, que había aceptado el proyecto del cuadro presidido por Sergio Batista.

El Raqui San Isidro y el actual grupo de gobierno del municipio (hubo cambio tras las elecciones municipales) se han opuesto a estas obras, que afectarían al trabajo diario de cantera del Raqui, por lo que el Granadilla se ve sin opcoines de poder cumplir ante el CSD y, por lo tanto, tendrá una merma económica muy importante. En este reportaje se expone el punto de vista del anterior equipo de gobierno, con el que se estaba trabajando en ese proyecto, a través del portavoz de coalición Canaria en el municipio de Granadilla de Abona, José Domingo Regalado, y el presidente del Raqui San Isidro, Pedro Miranda, y el vicepresidente de la UD Granadilla, Julio Luis Pérez

En una nota pública de esta misma semana el portavoz nacionalista en el municipio, José Domingo Regalado, ha pedido al nuevo gobierno local del PSOE y PP a que tenga “altura de miras” para que el municipio “no pierda la subvención millonaria que beneficiará a los usuarios y las usuarias de La Palmera”. “La actitud del nuevo gobierno de Granadilla de Abona”, explica Regalado, “denegando las obras de mejora de las instalaciones del campo de fútbol La Palmera por valor de 1.379.031 euros, es incomprensible y fruto del revanchismo y enfrentamiento al que nos tenía acostumbrado en los últimos años la alcaldesa socialista Jennifer Miranda”.

“No se puede entender cómo la actual regidora prefiere que se pierda una subvención otorgada por el Consejo Superior de Deportes, con cargo a los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que beneficiarán tanto a la Unión Deportiva Granadilla como al Club Deportivo Raqui San Isidro, ya que no se trata de expulsar a nadie, sino de unas obras que permitirán la práctica deportiva en mejores condiciones para todos los usuarios”, explica el portavoz nacionalista en el municipio. Regalado afirma que “se había acordado con la UDG la sustitución del césped natural por el artificial de última generación para que tanto las féminas de la máxima categoría española como todas las categorías del CD Raqui San Isidro, pudieran hacer uso de las instalaciones. Por lo tanto, jamás se ha planteado la expulsión de nadie”.

En este sentido, afirma que “mientras estuvo en la oposición acordó con el anterior presidente del Cabildo, el socialista Pedro Martín, que la UDG abandonara el municipio para culpabilizar a Coalición Canaria de esta situación, que gracias al trabajo de los nacionalistas se consiguió reconducir. Durante nuestro mandato, el Ayuntamiento de Granadilla de  Abona consiguió firmar con la Unión Deportiva Granadilla el mayor contrato de patrocinio para éste y los próximos años, además aprobamos definitivamente el 29 de septiembre de 2022, el Plan Parcial del Sector Noroeste, en San Isidro, para obtener una gran bolsa de suelo público de un total de 127.410 metros cuadrados de superficie, que se destinará a vivienda protegida, a un gran parque urbano, a espacios de ocio y esparcimiento y a una ciudad deportiva que contará con un nuevo estadio de fútbol de primer nivel”.

Regalado expone que “a pesar de las dificultades y oposición que siempre tuvimos en el Cabildo y Gobierno de Canarias donde gobernaban los socialistas, siempre trabajamos por el interés general, dando pasos firmes para que el municipio siguiera avanzando. Nuestro gobierno mantuvo siempre un diálogo fluido con la UDG, sentando las bases de proyectos de futuro para que los grandes beneficiarios fueron los vecinos y vecinas de este municipio, consiguiendo 22.000 metros cuadrados para la futura ciudad deportiva de San Isidro, que albergará el nuevo estadio, y colaborando para que las obras de mejora de las instalaciones actuales fueran a coste cero para el municipio y pudieran utilizarlas todos los niños y niñas. Regalado espera un cambio de postura del actual grupo de gobierno y que se abandone el enfrentamiento por el consenso y el entendimiento”.

VERSIÓN DEL GRANADILLA

Por parte de la UD Granadilla, su vicepresidente Julio Luis Pérez ofrece el punto de vista del equipo de la Liga F, definiendo la situación  como «complicada» y, a su juicio, con una posición «intransigente» por parte del Ayuntamiento sureño y su grupo de gobierno actual al no permitir realizar «unas obras que estaban consensuadas con el anterior equipo de gobierno», como explica en la siguiente entrevista concedida a Deporpress:

Alejandro Rodríguez: ¿Cómo está viviendo toda esta situación?

Julio Luis Pérez: «Es una situación complicada. La postura del Ayuntamiento hasta ahora es intransigente y no permite hacer unas obras que estaban consensuadas con el anterior equipo de gobierno para realizarlas en un plazo de tiempo de seis semanas, que terminarían, como mucho, el 31 de agosto. A la vista de que no nos permiten hacer la obra, nos vamos a encontrar con el problema de que tenemos un dinero que nos ha subvencionado el Consejo Superior de Deportes y que tendremos que devolver con sus intereses correspondientes ya que no se podrá realizar la obra antes del 31 de diciembre de este año».

AR: ¿Cómo repercute en la economía del club?

JLP: «De manera muy muy negativa. Por un lado, porque de esos 1.327.000 euros tenemos que pagar los intereses de un año y, por otra parte, porque hay un 40 % del coste de la instalación del césped y la iluminación que hemos tenido que adelantar. Cuando firmamos los contratos, el anterior equipo de gobierno nos dijo que tiráramos para adelante solicitando el permiso para hacer la obra y ese 40 % de esos 1.327.000 euros lo hemos abonado ya. Si al Consejo Superior de Deportes hay que devolverle el dinero completo, imagínese la sangría económica que significa para el club. Con esta decisión del Ayuntamiento estaríamos hablando de un coste, aproximado para el club, de medio millón de euros».

AR: ¿Tiene algún efecto en lo deportivo?

JLP: «La plantilla estaba hecha y planificada, pero vamos a ver cómo acabamos la temporada».

AR: ¿Por qué no se empezó a ejecutar la obra antes?

JLP: «Porque no era posible. En febrero de 2022 se convocaron las subvenciones, y se hicieron con el ánimo principal de que los campos de fútbol que no fueran de césped natural se pudieran convertir en césped natural. Nosotros, evidentemente, en Granadilla no teníamos esa situación y el Ayuntamiento tampoco dio una respuesta clara en un principio para que pudiéramos acometer las obras en el municipio. Ellos nos hablaban de que iban a hacer un campo nuevo, pero nunca nos dijeron fechas concretas. Posteriormente nosotros llegamos a un principio de acuerdo con el Ayuntamiento de Adeje y lo teníamos todo hablado para irnos a ese municipio a jugar, concretamente al Tenerife Top Training. El ayuntamiento iba a promocionar al equipo nos tendríamos que trasladar allí. Cinco días antes de cerrarse el plazo para presentar la subvención, con todo preparado para irnos a Adeje, el Ayuntamiento de Granadilla nos llama y nos pide que no deberíamos abandonar el municipio, que el club era muy importante para Granadilla, que éramos la imagen del municipio en toda España y en Europa y que debíamos buscar una solución para esto. Nosotros le dijimos que la única solución, porque lo exigía las normas de la subvención, era que fuéramos propietarios de un terreno de juego o que tuviéramos una instalación de un tercero en la que tuviéramos una cesión de uso preferente durante cinco años. El Ayuntamiento nos dijo que no había ningún problema, que ellos nos cedían el uso prioritario de La Palmera y que realizáramos las obras. Paralelamente, el Ayuntamiento iba a construir un campo anexo a La Palmera para que allí pudieran jugar los equipos del fútbol base del municipio. Como La Palmera sería de césped natural y tendría poco uso para evitar su deterioro, solo podría jugar el equipo sénior del Raqui y la UDG Tenerife, con esa prioridad de uso».

AR: ¿Qué pasó entonces? ¿Cuál fue la cronología de los hechos?

JLP: «Ese documento firmado por el Ayuntamiento, el alcalde, el secretario y el presidente de la UDG Tenerife, lo presentamos en el Consejo Superior de Deportes con los proyectos que consideramos necesarios en La Palmera, entre ellos el cambio de césped artificial a natural. En el periodo de tiempo que transcurrió entre la presentación de los proyectos y la decisión final de la adjudicación, nosotros tuvimos conversaciones con el ayuntamiento, y también el Raqui le comentó al ayuntamiento las dificultades que eso tendría. Nosotros, analizando la situación, le propusimos al ayuntamiento un cambio. Con la premisa de si el Consejo Superior de Deportes lo admitiera, que una vez estuviera adjudicada la obra, decirles que iban a hacer un campo anexo para ver si es esa instalación anexa se pudiera hacer de césped natural y transportar la subvención a ese campo nuevo. Esa era la primera opción. La segunda era ver qué dinero nos iban a aportar. Se adjudicó la obra en La Palmera, porque los plazos para presentarlo estaban cerrados, el 30 de junio de 2022. Ese día, el Consejo Superior de Deportes nos adjudicó el importe de 1.327.000 euros para sustituir el césped artificial por natural en La Palmera, para modificar la iluminación, para poner un marcador electrónico y poner vestuarios prefabricados, por lo cual el ayuntamiento de Granadilla tenía que derribar una grada. Automáticamente, como habíamos pactado con el ayuntamiento la posibilidad de hacer un cambio para no provocar ningún problema, no sea que el nuevo estadio se retrasara, nos dirigimos al Consejo Superior de Deportes y tuvimos una reunión con el director general. En esa reunión estuvo presente el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Granadilla y algunos miembros de la corporación municipal. El Consejo Superior de Deportes fue tajante diciendo que estos fondos eran fondos europeos que tenían destino final y que sólo se podían realizar tal cual se habían aprobado y en el campo que se hubiera aprobado. O las obras se hacían en La Palmera, y en un principio se hacia el campo de césped natural, o no se podría hacer ninguna obra. Ante la problemática que se pudiera plantear, el ayuntamiento tomó la decisión de no empezar las obras porque causaba un problema social en el municipio. Era entendible y nosotros éramos partícipes de eso sabiendo que no se podía hacer y nos resignamos en un principio a tener que devolver el dinero. Pero leyéndonos con profundidad las bases de todo el proceso de subvención y como las obras no se podían realizar hasta el verano de 2023 al estar el campo utilizado, pensamos la posibilidad de plantear una segunda opción al Consejo Superior de Deportes. Se nos ocurrió plantear si cabía la posibilidad de sustituir el césped artificial que estaba por otro artificial de nueva generación con la máxima calidad y que, de esa manera, el campo podía ser usado por todos los equipos que utilizan el campo. Presentamos la solicitud al Consejo Superior de Deportes, estos tomaron nota de la petición y en enero o febrero de 2023 nos dicen que ha visto la posibilidad de que sí se pueda hacer esa sustitución. Entonces nos piden que le presentemos una modificación de los proyectos valorada y que ellos lo estudiarían. Nosotros presentamos la modificación de todo en marzo, el CSD se reunió, nos pidió aclarar una serie de conceptos, lo hicimos y, el 30 de mayo de 2023, el CSD aprueba la modificación de los presupuestos y de los proyectos en el sentido que nos permitían hacer el campo de La Palmera de césped artificial».

AR: ¿Con esa nueva posibilidad, qué sucedió después?

JLP: «A partir de ese momento teníamos que correr porque queríamos hacer las obras que teníamos habladas con el ayuntamiento y que estaban de acuerdo. Teníamos que hacer las obras en junio, julio y agosto para interferir lo menos posible en el uso del campo. En agosto sí se vieran afectados los entrenamientos de algunos equipos, incluidos los nuestros, y teníamos que buscar una ubicación alternativa. Nosotros lo hicimos para entrenar en el Tenerife Top Training. Presentamos el 7 de junio una solicitud de inicio de obras tal cual nos dijo la corporación municipal que teníamos que hacer. Es más, fuimos acompañados a la presentación por algún funcionario de la concejalía de deportes. Presentamos la documentación en un periodo pre electoral y el ayuntamiento nos dijo que, si en un periodo de 15 días no contestaba el ayuntamiento, el silencio administrativo se daba por positivo. Nuestra planificación estaba prevista que la primera parte de la obra era la más urgente, la de derribar una grada, que fue la solicitud de permiso de obras que hicimos. El derribo de la grada conllevaba meter palas en el campo y no se podía hacer con un césped nuevo. Esa obra duraba una semana y, a partir de ahí, empezaríamos a quitar el césped viejo y poner el nuevo. Ese césped se fabricaba en Francia y, como la fábrica cerraba en julio, teníamos que pedir en junio el césped para poderlo tener en Tenerife en tiempo y forma para poder cumplir con todas las fechas».

AR: ¿Qué ocurrió con los plazos?

JLP: «Todo estaba perfectamente programado de tal manera que nosotros podríamos haber hecho la obra si nos hubieran aceptado la petición inicial y también la segunda petición del cambio de césped. Así, como muy tarde, el 31 de agosto estaría terminada la obra. La sorpresa fue que se producen las elecciones, se cambia el color político de gobierno y, el 29 de junio, un minuto antes de que se cumplieran los 15 días estipulados para que fuera positivo el silencio administrativo, el ayuntamiento nos requiere para que le aportemos una documentación que era el convenio que teníamos firmado por el ayuntamiento. Nosotros no lo presentamos en su momento porque entendíamos que el ayuntamiento tenía esa documentación en su poder. Nos contestan el 5 o 6 de julio con la negativa de que no hagamos la obra. Esto de entrada alargaba los plazos y no estábamos cumpliendo con los tiempos previstos. No obstante, nos reunimos con el Ayuntamiento y nos dijeron que teníamos que presentar el proyecto en su totalidad, tanto el derribo de la grada como el cambio del césped, y que también mandáramos un informe de compatibilidad de uso del campo. Lógicamente nosotros le mandamos todos los proyectos, un informe y les dijimos la inauguración de la obra con un cronograma si empezaban el 17 de julio. Lo presentamos el día 12 esta segunda fase que nos dijo el Ayuntamiento y, si nos dieran el permiso inmediatamente para empezar el 17 de julio, el 31 de agosto estaba terminada la obra y el campo, una vez finalizado el cambio de césped, podía ser utilizado por todos aquellos clubes que lo estaban utilizando actualmente o que el ayuntamiento autorizara. Estaba todo bien claro. Bien es verdad que ellos alegan que decíamos que eran 540 días, pero lo que pasó fue que se cometió un error tipográfico a la hora de hacer la solicitud, que en vez de poner tiempo máximo de duración del proyecto 140 días, se puso 540 días. La lógica y el sentido común dicen que, si yo tengo que tener terminada la obra el día 31 de diciembre, si hay 540 días se incumplía eso, por lo que se veía claro que era un error. Esto se podía subsanar con una llamada de teléfono o un escrito y sustituirlo. Lo que se ve es que no había voluntad por parte del ayuntamiento de que hiciéramos las obras. A la vista de que el ayuntamiento se cierra en banda, oímos declaraciones tanto de la alcaldesa como del presidente del Raqui en el mismo sentido, de que allí hay 500 niños y que los vamos a dejar en la calle. Lo dicen no ajustándose a la verdad porque no tienen intención y nunca la han tenido de que se mejore el campo cuando eso debería estar liderado por el propio ayuntamiento para beneficiar al pueblo. Si ellos dicen que vamos a dejar a 500 niños en la calle durante 540 días es pura demagogia y ganas de confundir, pero la verdad es que lo máximo que las obras podían afectar a todos los niños que usaban La Palmera era el mes de agosto, como también afectaría a cualquier otro club que haga una obra en cualquier municipio. Pero están en una postura intransigente, de no colaborar y de ningunear al futbol femenino. Nosotros no podemos hacer otra cosa que ‘denunciar’ esto ante la opinión pública, reclamarle al ayuntamiento que nos permita hacer la obra a pesar de que en todos los sitios están asombrados de que un ayuntamiento que haya conseguido a través de un tercero un regalo de 1.300.000 euros para mejorar una instalación, que no lo quiera. Creo que sería el primer caso en España que a alguien que le regalan ese dinero sin contraprestación alguna y que no lo quiera. Nosotros estamos muy sorprendidos con esta decisión».

AR: ¿Cómo queda ahora la relación entre el club y el ayuntamiento?

JLP: «Nosotros tenemos un contrato de patrocinio con el Ayuntamiento de Granadilla por tres años que lo tenemos que cumplir las dos partes. Nosotros seguiremos jugando en La Palmera en la situación que está, y tendremos que soportar las multas que nos impongan en cada partido por no cumplir la instalación la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte y asumir la situación. No nos queda otra si queremos competir en Primera División. La Palmera incumple y el ayuntamiento debe tener la obligación de adecuar el campo para que se subsanen esas deficiencias».

AR: ¿Qué pasará entonces con la obra?
JLP: «Si la obra no se ejecuta antes del 31 de diciembre de 2023, habrá que devolver el dinero y no se podrá hacer la obra con esa subvención del CSD. La podría hacer el ayuntamiento con su dinero, pero no con este que es regalado.

AR: ¿Existe la posibilidad de disponer de un futuro estadio propio para la UDG Tenerife?

JLP: «Lo ideal sería que tuviéramos un estadio propio o cedido como tiene el Tenerife el Rodríguez López. Un estadio acorde a las necesidades de una categoría de fútbol de Primera División. El problema que estoy detectando aquí es que todavía una gran parte de la sociedad y la gente relacionada con el fútbol no cree para nada en el fútbol femenino. Estamos viendo un Mundial con 50 y 60 mil espectadores en cada partido y con una repercusión espectacular. El fútbol femenino es imparable, tiene una proyección tremenda y están acercándose patrocinadores muy importantes para que el fútbol femenino progrese. Si queremos mantener un equipo en la máxima categoría tenemos que tener unas instalaciones acordes a la máxima categoría. A mí se me cae la cara de vergüenza cada vez que veo en televisión el campo de La Palmera y las condiciones que tiene para jugar en Primera, y que jugadoras de primer nivel mundial, balones de oro incluso, vengan a jugar a ese campo. Ustedes se imaginan a Messi viniendo a jugar a La Palmera un partido oficial?. Pues aquí está pasando algo parecido. Esto tendrá que cambiar tarde o temprano. Si el ayuntamiento de Granadilla no lo ve, es que está ciego».

AR: ¿Es un problema político o social?

JLP: «De todo. Mucha gente nos dice que como somos un equipo profesional nos podemos hacer un estadio, y yo les recuerdo que los cuatro equipos profesionales que militan en la máxima categoría en Canarias juegan en instalaciones propiedades de instituciones y las tienen cedidas en uso. No pasa nada, pero nosotros somos el quinto equipo profesional y tenemos el mismo derecho. Tenemos que luchar por conseguir una instalación digna para que las jugadoras practiquen el fútbol en unas instalaciones acorde a la categoría en la que están».

AR: ¿Qué ocurrió exactamente a principios de mayo con el desalojo de la junta directiva del Raqui cuando estaba reunida en La Palmera?

JLP: «Eso se produjo el 26 de enero de 2023. Ese jueves se jugaba un partido de Liga F entre la UDG Tenerife y la Real Sociedad. El 10 de enero, la UDG Tenerife comunicó al Ayuntamiento de Granadilla y este, a su vez, a los clubes que utilizan la instalación de La Palmera, que ese día las instalaciones debían estar desocupadas por la tarde porque se iba a celebrar un partido de Primera División. Los partidos de las ligas profesionales deben tener los campos desalojados del todo 3 o 4 horas antes de la celebración del partido, porque lo requiere la normativa y la ley del deporte. Sucedió que hicieron caso omiso al ayuntamiento y, cuando nos presentamos en el campo de fútbol, este estaba ocupado por niños entrenando. Automáticamente la directora de partido, que es la que manda en ese momento en la instalación, comunicó a la seguridad del campo que por favor le dijeran a los equipos que tenían que desalojar el terreno de juego porque tenía que estar libre. No hicieron caso. Además de eso, a las 19:30 horas en la salsa de prensa del campo, no en el despacho del presidente del Raqui, como se ha querido vender, se reúne toda la directiva del Raqui, que no puede estar ahí, puesto que tienen que estar acreditados. La directora de partido ante la negativa a abandonar la sala, vio a la Guardia Civil y les dijo que estos señores estaban incumpliendo la normativa obligada por la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, y la Guardia Civil los invitó a que abandonaran el recinto. Eso fue todo lo que pasó, y están culpando a la UDG Tenerife, diciendo que los echó del campo, y eso no es verdad. Quien procedió a ello fue la directora de partido cumpliendo con su deber. Lamentablemente, las personas que dirigen el Raqui y los nuevos rectores municipales parece que no quieren entender que esto es una liga profesional que tiene que cumplir una serie de condicionantes, y en vez de colaborar para hacerlo todo más sencillo hacen lo contrario y lo que consiguen es trasladar al exterior una imagen deplorable.

VERSIÓN DEL RAQUI SAN ISIDRO

Pedro Miranda, presidente del Raqui San Isidro, da su versión desde el punto de vista de su equipo, conformado por alrededor de 500 niños y niñas repartidos en todas sus categorías. Miranda deja claro que la reubicación del Granadilla en su terreno de juego les dejaría en una situación en la que «no tendríamos dónde ir», y que nadie les ha ofrecido un estadio alternativo al que mudarse durante el período que llevaría la ejecución de las obras.

Alejandro Rodríguez: ¿Cómo está viviendo toda esta situación?

Pedro Miranda: En este momento del año, con la pretemporada empezada y el campo ocupado, nosotros no tenemos a dónde ir. Las obras debían haberlas empezado a finales de mayo. Entonces no habría ningún problema pues ya habrían terminado. Pero ahora mismo no tengo a donde llevar a los niños.

AR: ¿Prefiere que las obras se ejecuten el año que viene si es que fuera posible?

PM: Nosotros no somos quien para decir que el asunto se aparque hasta el próximo verano. Nosotros decimos que, ahora mismo, para empezar las obras en septiembre y que la duración sea la que dice el vicepresidente del Granadilla Julio Luis Pérez, que son tres meses aproximadamente, ¿a dónde vamos a llevar nosotros a 19 equipos de niños hasta diciembre? Algunos tienen 4 años. Estamos teniendo en cuanta que el Francisco Suarez estará en obras hasta noviembre, que el campo del Charco del Pino está en las condiciones en las que está, y que el Médano está sobreexplotado. ¿Dónde haremos la pretemporada y dónde jugaremos también partidos oficiales?

AR: ¿Se les han propuesto algún campo donde poder jugar?

PM: A nosotros nadie nos ha propuesto nada, ni nadie se ha dirigido a nosotros. Todo este tema empieza hace un año y medio, y hasta hace un mes nadie nos había llamado. La primera entrevista que tuve con el Granadilla después de llamarles 30 veces sin cogerme el teléfono la tengo hace un mes, cuando Julio Luis llama para reunirse con nosotros. Esta se hace cuando el Granadilla ve que nuestra posición es la que es y que no estamos dispuestos a que se ejecuten obras porque no tenemos tiempo material ni lugar donde llevar a los niños. Nosotros estamos encantados de que se hagan unas obras que son beneficiosas para todos, pero, ¿dónde llevamos a los niños esos meses? Esto tenía que haber tenido la previsión suficiente, haber presentado el proyecto en su momento con una previsión necesaria y no hubiese habido ningún problema. Pero ahora mismo es lógico que si uno de los campos del municipio está en obras y le falta un mes y pico, ¿dónde vas a meter a un colectivo como el nuestro con 19 equipos, más la escuela municipal de niñas y los equipos de aficionados que juegan en esta zona?

AR: ¿Cree que el Raqui San Isidro es un daño colateral? ¿Qué se ha visto en medio de una pelea Ayuntamiento-UD Granadilla?

PM: No lo creo. Todo este tema se viene haciendo mal desde hace un año y medio. El campo de San Isidro es de quien es. Las instalaciones, buenas o malas, son excelentes dentro de nuestra modestia, con unas casetas normales, como las del resto de campos del sur. El césped está a mitad de vida y puede durar 5 o 6 años más. La iluminación no es que sea para un partido de Primera División, pero para nosotros es perfecta. Nosotros no nos hemos quejado de nada. Se viene de un convenio que firma el ayuntamiento con el Granadilla sin contar con nosotros que no pintamos nada y somos quienes hemos hecho la mínima instalación que está hecha en el campo. Lo ha hecho la gente del barrio de San Isidro con las que no han contado para nada. Aquí solo se ha pensado en el equipo profesional, con unos ingresos de fútbol profesional, y nadie ha pensado en 500 niños que están aquí haciendo deporte y que son quienes han hecho estas instalaciones. Nadie ha puesto un duro.

AR: ¿Cómo ha sido la relación entre los dos clubes?

PM: Evidentemente no han tenido en cuenta al Raqui San Isidro porque, desde hace un año, se vinieron a dirigir a nosotros hace solo 30 días. Fue el vicepresidente (Julio Luis Pérez). He llamado unas 50 veces al presidente Sergio Batista y nunca me ha atendido el teléfono. Ahora, cuando se encuentran con el problema es cuando vienen. El Raqui San Isidro no dice nada, solo dice que tenemos más de 500 niños en una ciudad de más de 30.000 habitantes con un solo campo de fútbol. Hay equipos con 45 niños que no les puedo decir que no pueden practicar fútbol. No puedo hacer fichas a todos porque me lo impide la Federación por normativa. Tengo una cantidad inmensa de ‘menas’ que soy incapaz de decirles que no pueden practicar fútbol. Son niños que vienen con toda la ilusión y que no le podemos hacer ficha, pero que los tenemos entrenando. Nosotros no tenemos lugar ni necesidad a dónde llevarlos.

AR: ¿Desde al ayuntamiento qué les dicen?

PM: Entienden perfectamente lo que nosotros estamos diciendo. Ellos están viendo que hay 500 niños con padres detrás que le están diciendo que la temporada está empezando, que los niños están entrenando y que no queremos ni podemos irnos de aquí a Vilaflor con niños de 5 o 6 años. Hay padres que están trabajando y que el campo les sirve de guardería para dejar el niño con algún tutor. Los padres no están de acuerdo con que se hagan estas obras. El ayuntamiento debe ir con la mayoría de gente. Estamos hablando de 500 niños y, al otro lado, un club profesional. Julio Luis me decía que ellos para entrenar estos tres meses habían alquilado las instalaciones de Tenerife Top Training, y que les iba a costar 40.000 euros. Yo con una subvención de 15.00 euros para 500 niños no puedo plantearme alquilar nada.

AR: ¿Cree que ha sido un fallo de planificación cronológica?

PM: Si se hubiese tenido la previsión suficiente y se hubiera enviado el proyecto en tiempo y forma… han tenido tiempo para presentarlo. Lo que no pueden es presentarlo hace un mes para comenzar las obras por silencio administrativo, porque eso es imposible. Detrás está un club que tiene 53 años de historia y que se merece un respeto. Detrás hay 500 niños del pueblo que están haciendo deporte. Aquí nadie es profesional, nadie cobra un duro, pero son vecinos nuestros. Yo entiendo perfectamente al Granadilla. Ellos están buscando sus intereses, los de un club de fútbol profesional. Están viendo que las instalaciones no son las adecuadas para un equipo de Primera División, pero para nosotros son perfectas. El césped no se necesita cambiar. En un principio ellos pretendían colocar césped natural ¿Qué pasa? Que si se monta césped natural aquí no puede jugar nadie, pues el césped natural te permite dos o tres entrenamientos a la semana y jugar en fin de semana. Pero dónde van a jugar los 19 equipos que tenemos inscritos nosotros. Era echarnos prácticamente. Cuando el ayuntamiento anterior vio que se reunieron mil y pico personas en el campo y, con la presión que hicieron junto al resto de clubes del sur que se posicionaron a favor nuestro, recularon. El concejal anterior me decía que aquí no se iba a hacer ninguna obra. Es el mismo que está diciendo ahora, cambiado de partido, que está a favor de que se hagan las obras. No entiendo nada.

AR: ¿Qué pasó con ese concejal?

PM: El año pasado, cuando nos enteramos por la prensa de que se había firmado un convenio con el Granadilla y que se iba a instalar césped natural, nosotros reunimos a todos los socios del San Isidro, a todos los padres. Aquí se reunieron mil y pico personas que no estaban de acuerdo de que se hicieran obras en el campo. Ellos (el ayuntamiento) recularon, me citaron a una reunión y me dijeron que no se iban a hacer las obras, y que se habían paralizado. Eso fue hace un año y ahora estamos otra vez. Si se cambia a césped artificial y el proyecto se presenta en tiempo y forma, que han tenido un año para presentarlo, a finales de agosto hubieran estado terminadas esas obras. Lo que no puede ser es que se haya presentado el proyecto hace un mes y que me diga Julio Luis que la empresa del césped está de vacaciones en agosto y que se empezaría en septiembre y que dudaría tres meses. ¿A dónde vamos nosotros tres meses a entrenar y a jugar? Se deja en la calle a 19 equipos de fútbol base. Nosotros, si las obras se hubiesen iniciado en mayo y si hubiéramos tenido que estar un mes entrenando como pudiésemos, lo hubiéramos hecho. Pero empezar las obras en septiembre, demoler gradas, levantar césped y poner vestuarios nuevos, no lo veíamos de ninguna forma. Y esto lo llevamos diciendo año y medio, pero nadie nos ha tenido en cuenta ni nadie ha pensado en nosotros. Ahora el ayuntamiento empieza a posicionarse, entiende nuestro problema y nos da la razón.

AR: ¿Cómo es compartir instalaciones con un club profesional?

PM: Este año hemos tenido algún problema a partir de que ellos salieron con el tema del convenio y de montar césped natural. En el día a día no nos molestamos. Ellos entrenan de mañana y juegan los sábados, y nosotros no podemos hacer ningún tipo de actividad en el campo en ese momento. Hemos tenido los problemas de encontrarnos de la noche a la mañana, todos los cilindros cambiados y no poder acceder a los vestuarios. O mandarnos una pareja de la Guardia Civil cuando estamos en reunión de junta directiva para desalojarnos de nuestra oficina, que es independiente de la de ellos. Hemos tenido una serie de problemas, pero ante la negativa nuestra de que se instalase césped natural.

AR: ¿Quieren separar sus caminos en un futuro?

PM: Lo lógico sería que el Granadilla tuviera unas instalaciones que ellos consideren decentes. Y a nosotros que nos dejaran con nuestra humildad, nuestro campo, el que hemos hecho nosotros. Las gradas que hemos hecho nosotros y el césped que hemos colocado nosotros. No tenemos problema en compartir nada siempre que nos respeten como nosotros los respetamos a ellos.