Redacción Deporpress | 21. El gafe con Appiah y Durmisi. Si hay un dorsal que no funcionó este año en el Tenerife, ese fue el 21. Además, es el único que han llevado dos jugadores distintos a lo largo del mismo curso. Appiah lo llevó hasta su marcha en el mercado de invierno, mientras que Durmisi apenas pudo lucirlo sobre el campo.
Una apuesta fallida
El cuadro blanquiazul incorporó a Appiah en verano con la esperanza de recuperar a aquel extremo rápido y habilidoso que provocó que el Almería gastase nueve millones para ficharlo. Sin embargo, el neerlandés nunca se encontró cómodo en la isla y registró unos números de una única asistencia en 13 partidos como blanquiazul.
El joven futbolista llegó tarde al representativo y no pudo debutar hasta la cuarta jornada contra el Racing de Santander. Pese a todo, sus primeros minutos con el Tenerife no fueron del todo malos, dando además el pase del tercer gol frente al Málaga.
A partir de entonces, la luz de Appiah se apagó por completo. Regates fallidos, impotencia y falta de implicación resumen a la perfección sus siguientes encuentros con la elástica insular. No le salía nada, haciendo que Luis Miguel Ramis le fuera dando cada vez menos oportunidades hasta encadenar cinco choques oficiales consecutivos sin pisar el campo.
Ante tal situación, club y jugador decidieron separar sus caminos y el holandés puso rumbo a Málaga. Las cosas en tierras andaluzas no mejoraron, quedándose en un tanto y perdiendo la categoría.
Un refuerzo que no pudo serlo
En el mercado de invierno, el Tenerife decidió reforzar el lateral izquierdo con la llegada de Riza Durmisi. Perteneciente a la Lazio, el danés había jugado la primera mitad del año con el Leganés, por lo que contaba con cierto rodaje en sus piernas.
Con la salida de Appiah, Durmisi escogió el dorsal 21 y se preparó para hacer su debut como blanquiazul, aunque este tardaría en llegar. Después de tres encuentros en el banquillo, Ramis introdujo al defensa en el minuto 82 del compromiso en El Molinón. Asimismo, todo se rompió justo después e impidió al jugador mostrar sus cualidades al Heliodoro.
En un entrenamiento, Durmisi sufrió una rotura en el menisco externo de su rodilla que le obligó a pasar por quirófano. Las fechas previstas para su vuelta arrojaron cierta esperanza de que pudiera regresar antes del final de campaña, aunque no fue así. Durmisi no volvió a vestirse de corto y finalizó de mala manera su etapa en el Tenerife.