Redacción DeporPress | El Heliodoro recuerda la memoria de Rommel Fernández. Hoy el CD Tenerife se medía al Levante UD en el Heliodoro Rodríguez López. No obstante, gran parte de los focos de la tarde los acapararon la previa.
En ella el representativo recordó la memoria de uno de sus hitos. Hablamos de Rommel Fernández. Se cumplen 30 años del fallecimiento del atacante panameño y la Federación de Peñas, en concordancia con la entidad, homenajearon la figura de la leyenda blanquiazul.
El 6 de mayo de 1993 Rommel sufrió un accidente de tráfico que lo transformó en mito. Pese a ello, el delantero dejó huella en las cuatro temporadas que defendió la elástica del equipo canario. Disputó 149 partidos oficiales y marcó un total de 63 goles.
En su primer curso en la isla, el jugador tuvo que entrenar con los mayores y jugar con el filial, llamado por aquel entonces el Tenerife Aficionado. En la Categoría Preferente Rommel se cansó de meter goles. Un hecho que provocó que el Tenerife le diera una de las dos únicas plazas de extranjero que se admitían entonces.
El 2 de septiembre de 1987 el de Panamá debutó con el primer equipo ante el Laguna en un duelo de Copa del Rey y solo diez días después se estrenó en liga con gol frente al Jerez. Rommel cerró su primer curso como profesional con once goles (ocho en Liga y tres en Copa).
En el siguiente curso fue cuando Rommel explotó. Sus 23 goles lideraron el ascenso del representativo a Primera División. Unos números que le convirtieron en héroe local.
En la máxima categoría del fútbol español Rommel rindió a gran nivel también. Fijo para Miera, Azkatgorta o Solari, disputó 64 partidos (61 de titular) como blanquiazul en la élite, en los que marcó 23 goles. Y otros seis en la Copa del Rey.
El 2 de junio de 1991, ante el Valladolid, jugó su último partido como local en el Heliodoro. Y se despidió en modo Rommel: marcó el gol del triunfo (1-0) que sellaba la permanencia blanquiazul en la élite. Una oferta irrechazable –más por el CD Tenerife que por el jugador– le llevó ese verano al Valencia, con el que en el curso 91-92 vino dos veces a su Isla (Copa y Liga), marcando en el Heliodoro un tanto que no celebró. La campaña siguiente, cedido al Albacete, también pasó dos veces por Tenerife, aunque una lo hizo para jugar –y marcar– en Copa ante el Realejos.