Redacción Deporpress | Impotencia, rabia y frustración. El CD Tenerife realizó un notable partido en tierras andaluzas. No obstante, esto no le sirvió para evitar que el Granada se llevara los tres puntos.
El representativo no arrancó el encuentro de la mejor forma posible. Sergio González derribó a Uzuni dentro del área en el 6′ y el colegiado pitó penalti. Desde los once metros el albanés no perdonó. Por lo que a los hombres de Ramis le tocaba remar. Tras el tanto inicial la contienda se igualó. De hecho, el cuadro chicharrero tuvo las aproximaciones más relevantes en el resto de la primera mitad. Sin embargo, el marcador no se movió más y el descanso hizo acto de presencia con el 1-0 en el luminoso.
La salida de los vestuarios giró más aún la tortilla para el lado tinerfeño. Los visitantes apretaban y en el 67′ se desató la polémica. Elady hacía un golazo, el colegiado lo anulaba y ahí comenzó el espectáculo del VAR. Sin una imagen que dejara ver la posición ilegal del delantero decretaba que la acción era ilegal. Esta locura desarmó al Tenerife. A partir de ese momento, los blanquiazules se fueron del duelo. Lo que hizo que unos minutos más tarde Uzuni sentenciara el duelo con su doblete.
Una derrota que duele. No por las sensaciones, sino por la impotencia que provoca la lamentable actuación arbitral. El representativo debe seguir en esta línea. Va a más, pero los colegiados y el VAR tienen mucho que reflexionar después de lo visto en el Nuevo Los Cármenes.