Redacción Deporpress | Durmisi, un futbolista forjado en la fría Escandinavia. El nuevo lateral izquierdo del CD Tenerife es hijo de un padre danés y madre macedonia, pero criada en Alemania. “Tengo familia en los tres países”, recuerda Riza.
Nacido en Ishøj, un suburbio situado al suroeste de Copenhague, vivió su entrada en el mundo después de que sus abuelos huyeran de la guerra en Albania para buscar paz y prosperidad en la rica Dinamarca, a la que llegó en 1968 con la idea de empezar de cero, huyendo del conflicto entre musulmanes albaneses y serbios cristianos que terminó con el exilio de muchas personas.
En dicha localidad, creció y vivió junto a sus padres, sus tíos y sus primos. “Solo mi padre tenía trabajo, así que solo se podía permitir el gusto de no dormir en una habitación. El resto, compartíamos”, confesó al poco de llegar a Italia.
“Nunca dudé de que me gustaría jugar para Dinamarca. Elegí no jugar para Albania porque crecí con valores daneses. Además, me llamaron por primera vez aquí con el tiempo, cuando era un jugador sub-16. Me siendo como una parte de la población danesa”, confesó Durmisi en una entrevista.
Con el fútbol como vía de escapatoria, antes de que el Lazio llamara a sus puertas, vivió su etapa de formación en uno de los grandes del país danés: el Brondby. En 2016, tendría su primera oportunidad en una de las grandes ligas, después de que el Real Betis apostara por su fichaje. La aventura no tuvo el efecto esperado, cambiando España por Italia, Países Bajos o Francia, donde pasó por clubes como el Niza, Salernitana o el Sparta de Rotterdam. Hasta que el Leganés acudió a su llamada.