@juanjo_ramos | Al Tenerife le falta gol. Sus delanteros han funcionando, a menudo, en base a apariciones. Chispazos inconexos que no dan para imponer respeto a los rivales. Enric Gallego no ha encontrado continuidad goleadora. El resto ha alternado titularidades y suplencias.
En el caso del delantero catalán, sus 1.776 minutos le permiten ser el segundo jugador más utilizado por Ramis. Solo le supera Mellot. Pero sus 4 goles y 1 asistencia parecen escasos para tanta confianza. Recorre una media de 10,1 kilómetros y participa poco (23,7 acciones de media) en el juego. Hace muchas faltas, el que más de la plantilla (3,2 de media), y ya ha visto cinco amarillas.
Gallego es el jugador con peor ratio recuperaciones/pérdidas de la plantilla (-8,2%) y con peor porcentaje en el pase (48,7%). Cierto es que trabaja en solitario y, por tanto, en desventaja. Lo hace de forma incansable, participando en más duelos aéreos que nadie y con un porcentaje ganador aceptable (52,8%). Remata también más que el resto (2,1 de media).
Borja Garcés ha sido a la vez alternativa y compañía para Enric. Ha disputado 743 minutos y ha anotado 2 goles, ambos en juego dinámico. Solo formó parte del once en 7 oportunidades. Recorre 9,9 kilómetros de media y tiene un buen porcentaje en las distancias de alta intensidad. Es el jugador de la plantilla que menos participa en el juego (16,3 acciones de media) y el que menos se asocia (9,3).
Con dos goles y una asistencia, Iván Romero ha sido la sensación de la primera vuelta. En sus 1.200 minutos de juego y 14 titularidades ha logrado convencer a la afición. Capaz de adaptarse a jugar en banda, aunque más cómodo como segundo delantero, el exsevillista recorre mucho (11,238 kilómetros), destaca en la alta intensidad (460,2) y el número de sprints (48,2). Es, por tanto, un delantero bullicioso.
Como dato a mejorar, su precisión en el pase o las pérdidas de balón. Aunque, jugando en ataque, esta última faceta es hasta lógica.
El caso de Sam Shashoua es especial. Apenas jugó tres partidos antes de decidir operarse. Y ahora ha vuelto despacito y con buena letra. Lejos aún de la versión brillante que le hizo convertirse en un jugador diferencial, el inglés ha disputado 360 minutos. Sin goles todavía sí ha repartido una asistencia.
Sus números ofensivos, condicionados por la escasez de tiempo, tienen una buena proyección en acciones de ataque, sprints, alta intensidad y hasta regates. Es de los más precisos en el pase, casi siempre hacia delante, y de los que más rematan en relación al tiempo sobre el césped. En definitiva, un jugador necesario para Ramis.