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Cervera: “Ganaron la batalla quienes no hicieron nada por este club”

Redacción Deporpress | Cervera: “Ganaron la batalla quienes no hicieron nada por este club” . El extécnico del CD Tenerife, responsable del retorno al fútbol profesional del representativo tras su caída al pozo en Segunda B, ha sido protagonista en la serie de entrevistas especiales ‘Centenario de una Pasión’.

CD Tenerife.- «Es el equipo donde yo nací para el fútbol. He contribuido también a que fuese mejor en un momento de su historia. Con eso, estoy pagado».

Infancia en Tenerife.- “Lo recuerdo todo bien. Lo guardo fresco en mi memoria. El Alegría fue porque estaba cerca de casa y aquello era filial del Tenerife. No perdimos ningún partido de liga y jugábamos en algunos descansos en el Heliodoro”.

Por qué entrenador y relación con Oltra.- “No tenía vocación. No tenía intención de volver a acercarme al fútbol porque lo había pasado mal. Le echaba la culpa al fútbol de todo, cuando era al revés. En Valencia conocí a mi mujer. En este caso fue José Luis Oltra quien cogió un equipo de fútbol para empezar y yo lo acompañaba para echarle una mano. Iba con ellos para matar el gusanillo, jugando con ellos. Yo no tenía ningún cargo ni nada, sino que era ajeno. Pero luego a Oltra lo ficha el Castellón y el Catarroja se queda sin equipo, así que el presidente que me conocía, me dijo que si lo cogía. Como no iba a tener trascendencia, acepté. Iba todos los días, con gente joven y viéndolo a mi manera, buscando mejorar y que aprendieran porque yo había vivido eso como entrenador. Luego fui a Tercera, Segunda B… pero no he parado de entrenar”.

Llamada del Tenerife.- “Para empezar, es mi casa. Donde yo me crie. Volví a mi casa, durmiendo en la habitación y en el cuarto donde lo hice toda la vida mientras estuve aquí. Es una responsabilidad. Conocía a los de mi quinta, tenía a mis hermanos aquí, además de saber cómo era el club y la ciudad. Sabía que era diferente a otros equipos que había entrenado en Segunda. Venir aquí es distinto. Venía de una muy buena etapa en Huelva, ensombrecida por mi salida rocambolesca en Santander, donde me hacen culpable porque tenían que buscar a alguien. Sabía que si me salía bien, podía arrancar, pero que si no, me podía hundir”.

Claves del ascenso.- “El vestuario que había sabía de la responsabilidad enorme y que muchos podrían salir adelante si ascendíamos. Venía con la mentalidad de que esos jugadores fuesen libres, dentro de unas normas, quitándoles presión para ponérnosla nosotros. Para ellos, creo que era una alegría ir a entrenar”.

Subir ante el Hospitalet.- “Aquí ganamos 3-1. Marcó David Medina, el de la coletita que creo que era Raúl (Llorente).  Íbamos 3-0, pero luego te meten el 3-1 y ya no es tan sencillo, ya que el gol fuera valía doble. Hospitalet, campo de césped artifical, un equipo que jugaba bien con balón y corría mucho… no era cuestión de meterse atrás. Nos marcaron y sufrimos, pero solo ese rato. Puede ser presuntuoso, pero creo que fuimos los mejores durante todo el año, incluso en los momentos malos”.

Un ascenso ‘liberatorio’.- “Fue liberatorio. Ascender al Tenerife fue hacerlo con el equipo de mi casa. Como entrenador, también fue una liberación. Venía de dar tumbos y ese ascenso te permitía estar un pelín más relajado”.

Cantera.- “En todos sitios hay potencial. En unos sitios, les gusta que salgan jugadores; y en otros, no lo tienen tanto en cuenta. Aquí te aprietan mucho para que salga gente de la cantera, pero quizás va luego a otro sitio y no voy a nombrarlo, preguntas y les dices si tienen equipo ‘B’, pero te responden como si no le hicieran mucho caso. Siempre me ha gustado verlos, desde una esquina y observarlos. Los jugadores canarios tienen potencial y posibilidades de llegar si tienen la cabeza centrada”.

Retorno en Segunda.- “Los jugadores deben creer en lo que haces. Recuerdo que íbamos abajo, pero nunca me puse nervioso. Aquello cuajó. Cuando nos dimos cuenta, nos colocamos terceros o cuartos y con posibilidades”.

Ayoze Pérez.- “Es un caso extraño. Le veíamos muchas posibilidades, pero cuando lo poníamos a jugar y aunque fuese tiempo, dejaba algún control de balón, carrera y demás que era distinto. Reconozco que no lo veía para ser importante en el primer equipo. Al final, se quedó e hicimos al revés que todos los equipos: el pequeño, que era él, y por detrás el grande que era Aridane Santana. Y explotó. Luego, fue cuestión de talento. Es uno de los jugadores con más talento que he tenido, de lo que haya entrenado”.

Las siete derrotas.- “Nos relajamos. Y es verdad. Hubo un 20% de relajación, que es mucho en el fútbol profesional. Pero fuimos con el gancho durante todo el año, en una temporada en categoría nueva. Cuando conseguimos el objetivo, nos relajamos. Puede que algunos jugadores no estén de acuerdo, pero hubo momento en el que el entrenador sacó aire y dijo: ‘vamos a esperar un poco’. Y se perdieron esos siete partidos. Muchos, inmerecidos, pero el discurso ya no era igual”.

Temporada 14/15.- “Empezó todo con los siete partidos. Hubo algo que no haría ahora, y es que personalicé mucho en asumir la culpa que no pasaba. Eso hizo que prácticamente tuviera un enfrentamiento público en cada rueda de prensa, lo cual no lleva a ningún lado. Fue una equivocación. Cuando perdí el primer partido, no era el primero, sino el séptimo u octavo, ya que se añadían los siete de la temporada anterior. Se lo hicieron creer así a la gente y fue uno de los condicionantes. Eso, unido a que no se confeccionó una buena plantilla, como así lo reconocen esas personas, pero en cuanto a buena gente. Se creó una mala plantilla. Era muy difícil convivir en ese vestuario. No supe manejarlo bien y me llevó a mí por delante”.

Un final triste.- “Lo pasé mal. Aquel año, mi familia vino a acompañarme porque no estaba bien y lo pasamos peor, ya que sufría por uno y por ellos. Casi no podía entrar a un establecimiento sin que me dijeran nada. Lo pasé mal y quise poner un punto y aparte. Estuve mucho tiempo sin venir y apenas he hecho declaraciones. Me quise desligar de manera tajante, pero guardo grandes recuerdos del club y de las personas que lo confeccionan. Sin embargo, me superó en aquel momento y no se lo deseo a nadie”.

Destitución.- “Cuando un equipo no gana y el entrenador casi tiene que salir escoltado, no puede aguantarse. El club está por encima de eso. Recuerdo unas palabras del presidente que utilizo mucho: reunido con él, llegamos a un acuerdo de que no podía seguir; me dijo ‘yo conozco a mi pueblo’. Esa frase la utilizo mucho. Así, no se podía seguir. Lo entendía, pero ganaron la batalla aquellos que no hicieron nada por el bien de este club. En cambio, yo considero que hice mejor a este club, ascendiéndolo y sacando a jugadores”.

Roberto Perera.- “Lo conocí aquí. Estaba con Quique Medina. Me acuerdo cuando llegué a una sala. Aprendí mucho de él a ser buena persona. Congeniamos mucho. Más allá de ser primero y segundo entrenador, pero creo que vamos a ir juntos hasta el final. Forma parte de mi familia”.