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Cordero saca brillo a su varita mágica

Redacción Deporpress | Cordero saca brillo a su varita mágica. El CD Tenerife hizo oficial el nombramiento de su nuevo director deportivo el 14 de febrero de 2020. Juan Carlos aterrizaba en la isla con un currículo envidiable, dispuesto a relevar con buena nota a su antecesor: Víctor Moreno. Con cuatro mercados cerrados y uno en marcha, el secretario técnico se ha convertido en uno de los secretarios técnicos mejor valorados de Segunda División por méritos propios.

Un primer año de dificultades

Verano de 2020 significó un curso intensivo para sentar las primeras bases de un proyecto a medio plazo. Con una economía ajustada, Cordero alternó aciertos y errores.

Durante ese curso, logró colocar a Luis Milla en Granada a cambio de 5 millones de euros; por Filip Malbasic sacó también tajada, en torno a un kilo por su traspaso al Cádiz. Además, logró dar salida a futbolistas como Isma López o Mauro Dos Santos; y consiguió repetir cesión con José Naranjo al AEK Larnaca chipriota, así como a Nahuel Leiva en el Real Oviedo, que se reivindicó en Asturias por la puerta grande, pero cuya lesión evitó una posible venta al año siguiente. Su movimiento más extraño fue el fichaje de Adri Herrera, reclutado para cederlo al Zamora, quien terminó marchándose de la entidad sin ni siquiera firmar su carta de presentación.

Con un presupuesto limitado, combinó fichajes en propiedad con cesiones. Con la carta de libertad, no terminaron de cuajar los Nono, Serantes, Apeh, Jacobo o Kakabadze, siendo Pomares quien mejor rendimiento dio dentro de esta tesitura. A préstamo, aterrizaron Fran Sol, Valentín Vada, Bruno Wilson, Ramón Folch o Germán Valera, con un rendimiento desigual; el gran culebrón fue Gio Zarfino, con una disputada entre club y jugadores por clarificar si su fichaje se había cerrado a préstamo o en propiedad. La gran sorpresa –llegó en el mercado de invierno- fue Sergio González, cuya notable puesta en escena convenció a Cordero para traerlo tras el vencimiento con la carta de libertad.

Más dinero y un mercado casi perfecto

Su segundo año en la isla lo ha puesto en el escaparate, siendo tentado por muchos tentáculos de plata. La operación salida provocó el adiós de Naranjo, Nono –en el último día de mercado-, Kakabadze, Jacobo, Serantes, Otaño y Adri Herrera. Mientras, fueron cedidos Jorge, Elliot, Joselu –verano-, Apeh y Alberto –invierno-.

Y en el capítulo de altas, compró buenas piezas a bajo coste para que Ramis las hiciera funcionar como mecánico. Casi todo en propiedad, ha permitido que la fórmula del éxito perdure por la propiedad de muchos activos: desde las sorpresas como José León, Juan Soriano o Jeremy Mellot; a jugadores cotizados como Enric Gallego, Álex Corredera; o llenos de hambre como Elady Zorrilla o Pablo Larrea. Los únicos que se quedaron a medio camino: Míchel Herrero, de más a menos; y Rubén Díez, que no encontró su sitio pese a ser el único refuerzo por el que se pagó traspaso. De los cedidos, Víctor Mollejo aportó coraje y garra al equipo, con un trabajo incansable que contagió al equipo; Mario González dio gol; y Andrés Martín fue quizás el que menos incidencia tuvo en la escena futbolística de Ramis.

¿Y el tercero?

Con los cimientos bien apuntalados, el nuevo Tenerife pinta a proyecto continuista, donde Moore parece ser el único futbolista con cartel de transferible. De los deseados, solo Álex Muñoz parece ser el único pilar que no ha podido atarse para el próximo proyecto, ya que el resto tienen contrato o, quienes han acabado su vínculo, ha sido más por intención del club que de los futbolistas.

Con José Ángel Jurado como única cara nueva hasta la fecha, Cordero tendrá que acometer cerca de una decena de fichajes, lo que le acerca a la media de los últimos años. En parte, para cubrir la operación salida, que ya se inició hace meses con la retirada oficial de Borja Lasso. En cuestión de renovaciones, siguen los dos grandes pesos del vestuario: Carlos Ruiz y Aitor Sanz. Resuelta la salida de Joselu, con Pomares diciendo adiós oficialmente y con Dani Hernández en modo despedida, habrá que ver si Cordero vuelve a ser capaz de mantener el equilibrio en el capítulo altas/bajas para volver a hacer del Tenerife uno de los equipos más temibles de Segunda División.