Skip to main content Scroll Top

Martí: “Tenerife es el punto de inflexión en mi carrera”

Redacción Deporpress | Martí: “Tenerife es el punto de inflexión en mi carrera”. El actual entrenador del Real Sporting repasó su carrera como futbolista y entrenador blanquiazul en ‘Centenarios de una pasión’. En ella, expresa su enorme gratitud a la entidad blanquiazul por haber «pensado siempre en mí», con un grado de «cariño que es mutuo».

Tenerife.- “Es el punto de inflexión y despegue en mi carrera profesional, donde arranca mi buen hacer en el fútbol. No solo como jugador, sino también como entrenador. El equipo que me da la oportunidad de ser profesional en ambas facetas fue el Tenerife. Es un club importante en mi vida, no solo a nivel deportivo sino también personal, ya que aquí empecé a convivir con la que ahora es mi mujer. Fue ese proceso de mejora futbolística y humana”.

“Tuve que tomar una decisión: quedarme en el Mallorca, que podía retenerme por derechos de formación e irme al primer equipo. No tuve la suerte de participar: un partido de Liga y Copa, debutando en Primera anecdóticamente. Llegué a la isla y pude generar las dudas lógicas de un jugador al que uno no conoce. Pero tenía mucha confianza en mí y lo que quería hacer. Tenía tres años para demostrar que era mi ilusión dedicarme a esto. Coincidí con un grupo humano y una serie de entrenadores que apostaron por mí; y respondí, ya que tuve la suerte de jugar prácticamente todos los partidos”.

Capitanía.- “Es una situación complicada que, vista desde la posición, es bonito y para sentirte orgulloso porque generalmente son los compañeros quienes lo determinan. En esta ocasión, fue una decisión de Rafa Benítez, buscando un cambio de aires en cuanto a la imagen del club, que estaba sufriendo un deterioro social de forma pública hacia los aficionados. Él lo dijo que iba a elegir el capitán; en el primero partido contra el Albacete, Dani siguió siendo el capitán. Sin embargo, en el segundo contra el Sporting de Gijón, tiene una reunión conmigo y me dice que había tomado la decisión que sería yo el capitán. Mi respuesta fue: ‘¿estás loco?’ Me quedé a cuadros. Por otro lado, te hace ilusión, pero también que puede no caer bien al resto de jugadores. Nunca me eché atrás ante un reto o a la hora de afrontar una responsabilidad. Hubo alguna que otra discrepancia con los veteranos, pero cuando uno demuestra cómo es como persona y jugador, se gana el cariño de toda la gente”.

Heliodoro.- “Con esta afición, es importante caer bien desde el principio. Pero aunque empieces mal, si luego tienes una buena trayectoria y crees en ti mismo, puedes cambiarlo. Hubo jugadores que no empezaron bien, pero cambiaron su opinión con su valía y fútbol. Era un chico nuevo a quien nadie conocía y el entrenador hacía capitán; habrá generado impresión, positiva y negativamente. Pero pude jugar muchos partidos y creo que la gente vio que me lo dejaba todo en el campo, estuviera más o menos acertado. Que lo daba todo por el escudo del Tenerife”.

Rafa Benítez.- “Fue un entrenador que tácticamente nos ayudó muchísimo. Recuerdo entrenar separados: línea defensiva por un lado, mediocampo por el otro… Incluso, trabajando con cuerdas para que las líneas no se separasen. Era un trabajo táctico brutal. Además, estaban al lado Sesé (Rivero) y Paco Ayestarán al lado, pues ellos tenían otro tipo de don para llegar al futbolista donde no llegaba él”.

Vestuario.- “Mezclamos a jugadores veteranos que tenían un nivel muy bueno, que conocían la ciudad y el club, explicándote a dónde vienes y cómo se vive el fútbol en la ciudad, además de la motivación y ganas de proyección de muchos jugadores que llegamos. Contagió al resto, nos apoyamos e hicimos esa unión perfecta de gente joven, veterana y de peso dentro del vestuario que nos inculcaban cómo se vivía aquí. Eso nos hizo estar más cerca, haciendo un buen grupo. Con sus más y sus menos, sufrimos, pero con una buena calidad humana para conseguir el objetivo”.

Ascenso en Leganés.- “Fue una semana normal, con cierta tensión, pero sin cambiar rutinas. Cuando estábamos allí, sorprende ver que tres cuartas partes del estadio iban con camisetas y banderas del Atlético de Madrid. Y luego, un trocito que teníamos detrás de la portería con gente del Tenerife. No fue un partido brillante, pero lo normal en este tipo de encuentros. No lo pasamos bien. Tuvimos alguna que otra ocasión y un palo hasta que llegó el gol de Hugo (Morales). Nos hizo creer que era posible. Sufrimos en el último minuto con un larguero del rival. Todavía se me ponen los pelos de punta recordando aquel momento cuando pita el árbitro. Es un momento de locura y plena satisfacción personal”.

Celebración.- “Fue esa sensación de conseguir un trabajo que se daba prácticamente por imposible. Nadie creía en nosotros, no solo a nivel nacional sino también a escala local. Mucha gente decía: ‘bueno, estos sí que van bien, pero estos son muy jóvenes. Esos no lo van a conseguir’. Y eso se notaba a veces. Fue un orgullo conseguir algo tan difícil. El esfuerzo tuvo recompensa. Creo que fue más una liberación que una satisfacción”.

Primera División.- “Éramos bastantes jugadores inexpertos. Lo pagamos. Hubo momentos también de mala fortuna, pero el equipo no arrancaba. En el vestuario, hubo algún que otro problema en el grupo, con siete-ocho argentinos por un lado… Luego, supimos unirnos, pero fue tarde. Javier Clemente nos dio un empujón para llegar con vida al último partido cuando parecía imposible. Ganamos en el campo de la UD Las Palmas por 0-1, con gol de Marioni. Eso nos dio vida en la última cita. Incluso, arrastramos al eterno rival a Segunda. Fue una lástima no permanecer porque se convirtió en un año difícil. El 0-6 en casa contra el Barcelona nos hizo un daño tremendo. Quieras o no, el equipo pagó esa inexperiencia de muchos jugadores”.

Regreso a Segunda.- “Fue un año difícil. Primero entró Ewald Lienen como entrenador. Luego, vino David Amaral. Confuso, con cambios de roles en el club y la presidencia, con la llegada de Ascanio… El ambiente era raro. No teníamos quizás para el ascenso, pero tampoco era un mal equipo. Ahora, no se notaba el ambiente ese año del ascenso. Se notó y nos pesó”.

Despedida.- “Lo recuerdo muchísimo. Incluso, enseño bastante a mis hijos esas imágenes de mi último partido cuando fui sustituido. Ese cariño, respeto e irte de un sitio con ese respeto y ese amor que sigo notando cada vez que vengo a la isla. Doy más valor a eso que a cualquier título porque primero somos personas. El reconocimiento no iba solo al profesional, sino también a la persona. Me hizo sentirme orgulloso. Es uno de esos días que tengo guardados en la memoria, al igual que cuando me marché de aquí en mi etapa de entrenador. Mi familia y yo lo pasamos realmente mal. Una cantidad de amigos, de dentro y fuera del fútbol, nos despidieron del Aeropuerto. Recuerdo las palabras de mi mujer al subirnos al avión: prométeme que algún día volveremos aquí. Le dije que no podía prometerlo, así que cuando nos tocó volver en 2015 y se lo dije, no se lo creía”.

Llamada del Tenerife.- “Cuando dejé el fútbol, tenía la intención de seguir en el extranjero, pero se produjo la llamada del Tenerife (ríe). Tuve que rechazar seguir como futbolista para se entrenador. Me sorprendió, lógicamente. Cuando recibo la llamada, me hallé sorprendido. Recuerdo estar en casa y decirle a mi mujer: ‘necesito estar solo una hora. Déjame’. Ella me decía: ‘¿pero qué ha pasado?’. No quería contarle la posibilidad hasta que estuviera cerrado porque sabía de la ilusión que tenía por venir a Tenerife. Cuando se produjo y contárselo a mi madre y mi hermano, me decía: ‘¿pero qué vas, como segundo entrenador?’ Y yo le decía: ‘no, de primer entrenador’. Sorprende a todo el mundo, a mí el primero. Pero yo no me hecho atrás ante nada. Sabía que habría dificultades, pero también gente a mi lado que me ayudaría mucho como Fabián (Rivero), a quien conocía de mi etapa en el Mallorca. Para mí, era importante y dije que me iba. Les dije que dejábamos el tema contractual para más tarde (ríe) y que fuera lo que dios quiera”.

El Martí entrenador.- “Me fui con el cariño de mucha gente. Ellos necesitan un nuevo referente que transmitiera esa ilusión y valores de lo que representa el CD Tenerife. Se hace como valedores de su ser y representación. Creo que, en ese sentido, nos ayudó. Empezamos ganando dos partidos y luego los chicos lo interpretaron bien. En cuanto llegamos y nos conocimos, conectamos rápidamente. Hacía cuatro meses que me había quitado las botas y sabía lo que sienten o piensan los futbolistas. Necesitas tiempo para conocer de ellos mismo. Conseguimos hacer un buen año, salvándonos e incluso soñando con meternos arriba. Encantado de haber aceptado la oferta”.

A un gol de Primera.- “Nos sobró que nos metieran un solo gol. He visto el partido unas cuantas veces. No sé si tengo rayado el partido de verlo, intentando buscar esas situaciones donde nos hicieron daño. El equipo rindió a un nivel espectacular, principalmente por los jugadores. Los entrenadores simplemente debemos dar las armas a los jugadores que teníamos en ese momento y que nadie apostaba por nosotros. Pero transmitiéndoles confianza, las cosas salen. No puede uno dejar de intentarlo. Aprendió el concepto de pérdida-presión muy rápido. Supimos manejar diferentes situaciones. De una vuelta entera, solo perdimos un partido. ¿En el playoff? Si soy sincero, quizás no fuimos merecedores de pasar la eliminatoria contra el Cádiz. Es la realidad. Sin embargo, en la del Getafe creo que fuimos superiores. Aquí en el Heliodoro nos fuimos únicamente con un 1-0, pero creo que hicimos méritos para más. Allí nos encontramos dos goles rápidos, pero marcamos uno e, incluso, tuvimos la última de Amath, donde quizás si deja a Jouini dentro del área pequeña a lo mejor estaríamos hablando de otra cosa y de que ahora fuese un referente en Primera. No queda otra que no bajar los brazos. Aquí hay una afición tremenda y esa ilusión ayudará mucho”.

Destitución.- “Las lesiones nos lastró en la competitividad dentro del grupo, a la hora también de poder exigir más a los jugadores. Lo hicieron fenomenal, pero estuvimos prácticamente con 3-4 jugadores del filial convocados todas las semanas. Hubo hasta que cambiar de sistema porque se nos cayeron varios jugadores de la banda a la vez. Eso y la falta de acierto nos condenó. Incluso aquí en el Heliodoro contra el Granada, que fuimos capaces de remontar y nos empataron al final con un gol de Jorge en propia puerta. Fueron detalles puntuales. Luego aquí en casa contra el Valladolid, donde fallamos un penalti y que de ganarlo te ponías arriba. La gente poco a poco dejó de creer en el ambiente, aunque los futbolistas siguieron creyendo. Al final, repercute, hay que tomar decisiones y se hizo”.