Redacción Deporpress | Manolo López: «Para nosotros, jugar la UEFA era una fiesta». Uno de los grandes porteros de la historia del CD Tenerife, Manolo López (Gran Canaria, 1961), fue el protagonista en las entrevistas ‘Centenario de una pasión’ del club blanquiazul. En ella, el ‘gato de Arucas’ hace un repaso a su carrera deportiva, con especial mención en el representativo, donde totalizó más de 100 partidos dentro de la época dorada (1989/1994).
Tenerife le dejó huella.- “Fueron cinco años extraordinarios, no solo en lo futbolístico, sino también en la experiencia deportiva y personal, llevándome a grandes personas. Mi experiencia en Tenerife va a ser imborrable, no solo con lo que vives de deportista, sino también en el trato personal, la vida cotidiana, adaptación de la familia y el trato del club. Pudimos convivir muchos años juntos, donde éramos más como una familia, pues podíamos tirarnos de las orejas y decirnos las cosas a la cara sin enfadarnos. Eso hace vestuario”.
Inicios.- “Mis padres y amigos siempre me dijeron que estaba predestinado para eso. Vivía única y exclusivamente para el fútbol. Pude jugar el Campeonato de Canarias y la Copa Interregional con el Arucas, cuando no había Tercera División en Canarias”.
Profesionalismo.- “Te ves metido en ello muy rápido, pero es un sacrificio enorme que no puedes hacer como adolescente. Con 15 años, entraba en esa dinámica con el Arucas de jugar la Copa Interregional. Juego con 16 años la Preferente de Gran Canaria, asciende Las Palmas Atlético a Tercera y Mame León me hace debutar. El amor y sacrificio me hizo llegar donde llegué”.
Enamorado de la portería.- “Siempre me gustó ser portero. Tuve alguna incursión para jugar en defensa. Algún entrenador en el Tenerife intentó que pudiera jugar ahí, pero le dije que experimentos los justos. Hay que respetar a los compañeros y a la profesión. En la familia también tenía otro primo que había jugado de portero y estamos todos bastante vinculados. Somos diferentes porque vestimos distinto, podemos coger el balón con la mano, vives en esa soledad… Debes tener algo especial para ser portero. El nivel ha mejorado mucho con los entrenamientos y la ayuda psicológica”.
Debut en la élite.- “Se había acabado el ciclo de los jugadores argentinos y entramos muchos jugadores de Las Palmas Atlético. El entrenador nos conocía bien a todos y nos colocó en el momento preciso. Veníamos de malos resultados, fuimos a Salamanca y ganamos 0-2, luego al Zaragoza y encaminamos un poco. El futbolista debe estar siempre preparado. Nunca pensé que necesitara tiempo para ese periodo de adaptación. Aquí no vale, sino que necesitas dar un rendimiento desde el primer partido, no desde el tercero. Y eso se consigue siendo profesional cada día, ganándotelo en los entrenamientos”.
Llegada al Tenerife.- “Conocía a Benito Joanet y estuve hablando con él. Me preguntó si me gustaría venirme a Tenerife y le dije que sí. Teníamos la relación. El vicepresidente de Tenerife y el presidente del Ceuta eran familia, y por ahí hacíamos el seguimiento del Tenerife. Hubo conversaciones y no hubo opciones de decir que no porque, aún sin haber ascendido a Primera, todo se encaminaba aunque fuera en Segunda División porque quería volver al fútbol profesional. Pero al final, surge ese ascenso contra el Betis. Vi el partido aquel día con unos amigos, ahora pensando: ¿se retomará esa situación? Llegamos rápido a un acuerdo. Tenía ilusión porque era empezar un proyecto en un club que llevaba años alejados de la Primera División. Los cinco años que pasé aquí fueron de un crecimiento y unas vivencias enormes”.
Promoción en Riazor.- “Para mí, fue una satisfacción enorme. Empezamos en el Puerto de la Cruz sin entrenador, con Justo Gilberto de entrenador, ya que no había llegado Vicente Miera. Hubo un cambio de estructura, con varios compañeros del ascenso del año anterior, pendientes en pretemporada de si se seguía o no. El poder mantener la categoría, en un año de mucho sufrimiento donde la afición estaba con el equipo para que se consolidara en Primera, fue una enorme alegría. Terminamos en Coruña y yo planteo al club, a través del presidente y vicepresidente y Santiago Llorente, de que yo me iba del club mediante rescisión si ellos consideraban que no me veían en condiciones. Me voy a casa con esa posibilidad, pero me llama Santiago Llorente a la semana y que la apuesta es conmigo, marchándose Eduardo Belza a la UD Las Palmas. No quería atar al club dos temporadas más, con 29 años, comprometiendo a la entidad”.
3-2 al Real Madrid.- “Terminaba contrato el 30 de junio. Ese partido fue clave para mí en una renovación por otros dos años. Se produce el cambio de Agustín en una falta lejana y viene el gol, que es responsabilidad mía. Se te pasan muchas cosas por la cabeza. Pero las circunstancias del partido se dan diferentes. En el segundo tiempo, tengo ahí un mano a mano con Butrageño que pudo ser el 1-3. Terminamos 3-2 y se me reconoce. Vives la alegría junto a toda la isla y el tinerfeñismo, con esa satisfacción de equipo con responsabilidad, viviendo la fiesta en el Heliodoro”.
Paseo por Europa.- “Para nosotros, era una fiesta -jugar la UEFA-. Muchos de los jugadores que estábamos no lo habíamos hecho nunca en esa competición. Cada partido que pasaba era una alegría mayor. Salir a jugar contra el Olympiakos o el Auxerre… donde Pier juega de portero durante los últimos minutos por la lesión de Agustín. El equipo respondió a las expectativas, pasando tres eliminatorias en su estreno y ante clubes consolidados. El partido en el Heliodoro contra la Juventus también marca, ya que nos pone en un estatus importante de cara al futuro que venía por delante”.
Decepción copera.- “Tuvimos la oportunidad de jugar una final al alcance de nuestra mano. Jugamos muy mal en Vigo, donde el Celta nos pasó por arriba. No hubo excusas. Ahí, nos quedó esa pena porque habría sigo la guinda a aquella temporada, sobre todo porque no es fácil ganar 0-3 en el Bernabéu al Real Madrid”.
Manolo López: «Para nosotros jugar la UEFA era una fiesta»