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Seis meses de sanción para un jugador del Puerto Cruz

Redacción Deporpress | Seis meses de sanción para un jugador del Puerto Cruz tras un altercado el pasado domingo 27 de marzo en un partido contra la UD Realejos. El partido se disputó en el Estadio Municipal El Peñón correspondiente a la jornada 20 del grupo 2 de la Liga Interinsular Preferente. Un derbi siempre trae emociones a pie de campo, pero esta vez tuvo unas consecuencias abrumadoras.

Altercados entre el trío arbitral con la afición y jugadores dejan hasta once jugadores suspendidos por parte del CD Puerto Cruz. Con sanciones que van desde un partido hasta los seis meses, como es el caso de Raúl Pérez Barcos. Ante estas sanciones, el club ha emitido un comunicado para explicar cómo fueron los hechos desde su punto de vista. Desde Deporpress hemos intentado ponernos en contacto con el jugador, sin éxito alguno debido a que el caso sigue abierto y no es posible dar declaraciones.

El club condena cualquier abuso verbal en forma de insultos y amenazas por parte de la afición, recalcando que se tomarán las medidas oportunas para evitar estos incidentes. Respaldan el apoyo y respeto a la función del cuerpo arbitral, dejando claro que los aciertos y fallos son parte de la profesión en este deporte. Expone la situación de que un individuo no representa a la afición ni al propio club. Y termina por aportar el dato de que hasta esa jornada eran el equipo con menos amonestaciones de la categoría. Suman argumentos a la causa de defender la inocencia ante la resolución del conflicto.

La denuncia que realiza el club viene a raíz de que el acta no refleja los hechos como fueron y se han tomado medidas contrarias a lo sucedido. Las acusaciones a sus jugadores, cuerpo técnico, delegado y presidente sobre “escupir, amenazas de muerte, incitar a la violencia, …” son observaciones que no se ajustan con la realidad. Ponen en contexto que el acta es desproporcionadamente contrario contra el CD Puerto Cruz.

La defensa a Raúl Pérez Barcos por parte del club es total. Alegan que la supuesta agresión física de la que se acusa al jugador es totalmente falsa. Definen la sanción como un acto de autoridad y mala intención para dañar la moral del futbolista.

Por último, señalan la actitud “chulesca” del asistente número 1 de cara a la afición, con continuas sonrisas irónicas y calentando a la grada. El club se muestra decepcionado y pide que se recapacite sobre las decisiones tomadas. Aportan que poseen pruebas videográficas que desmontan el relato expuesto por el colegiado.