Skip to main content Scroll Top

Las anécdotas más curiosas de Ricardo León del último ascenso a Primera

Redacción Deporpress | Ricardo León ha sacado su lado más sincero en una entrevista concedidas al club blanquiazul, dentro de los capítulos a figuras ilustres del tinerfeñismo en ‘Centenario de una pasión’. El mediocentro tinerfeño hace un extenso repaso a su carrera deportiva, desde su salto al fútbol profesional, su ascenso a Primera con el representativo o el triste descenso a las antípodas del fútbol no profesional, donde deja más de una anécdota curiosa.

Qué significa el CD Tenerife.- “Un sentimiento. Desde niño, siempre he sido aficionad. Tuve la oportunidad de cumplir un sueño: jugar para el CD Tenerife durante gran parte de mi vida. Me lo inculcaron desde pequeño, viniendo al estadio, así que para mí lo es todo”.

Pasos hacia la élite.- “Era un niño que sonaba con divertirse. Desde pequeño, el fútbol corría por mis venas. Tengo un polideportivo al lado de mi casa. Iba todos los días a jugar al colegio. Luego, tuve opción de jugar en un equipo como el Longuera, de mi barrio. Estuve hasta juveniles, donde vine al Tenerife. No salió bien, en parte por los estudios, y volví a División de Honor en el Orotava. Jugué al año siguiente al primer equipo y, cuando estuve más desahogado, tuve opciones de volver en esta ocasión al Tenerife ‘B’. A los 2-3 años, subí al primer equipo”.

Salto al profesionalismo.- “Sobre todo, lo noté en la velocidad del juego y en la fortaleza de los jugadores. Me ayudó que siempre intentaba jugar a través de toques rápidos, sin retener mucho el balón, así que me ayudó para aclimatarme a la Segunda División”.

David Amaral.- “Fue el entrenador que me dio la oportunidad. Es la pieza fundamental por la cual tengo la ocasión de subir al primer equipo y la aproveché”.

Debut.- “Vamos a un campo como Tarragona. Yo apenas había salido a competir fuera de la isla. Recuerdo que hacía mucho frío. Había algún compañero lesionado y David (Amaral) me dio la alternativa. Intenté hacerlo lo mejor posible. Creo que se hizo un buen partido y empatamos a cero contra un rival que terminó subiendo a Primera. Fue un sueño para mí”.

Evolución.- “Son mis inicios en el fútbol profesional. Lo complicado es estar siempre a un nivel óptimo para ser titular. Tuve 2-3 temporadas donde jugué bastantes partidos, pero nunca como titular indiscutible. Luego, me voy asentando hasta que en la tercera del ascenso había muchos compañeros en el mediocentro, pero al final el míster me dio alternativa un partido, además de uno de Copa. A raíz de un partido en casa contra el Alicante, que ganamos de forma solvente por 3-1, empecé con Richi de mediocentro. Esa fue la pareja hasta el final”.

Confianza.- “Es fundamental. El entrenador sabe lo que eres capaz de dar y, aunque tengas un partido malo, sabes que el técnico confía en ti por lo que le has demostrado. Por eso se dice que cuando un jugador se va con un mismo entrenador a 2-3 equipos, es normal porque sabe lo que puede darle tanto en un equipo como en otro”.

Temporada del ascenso.- “Fue la más completa. Por participación y partidos, por el desenlace… Tuvo mucha importante para mí y la entidad. Fue el último ascenso de la entidad a la élite. Era un equipo que se divertía mucho jugando a fútbol. En los entrenamientos y partidos, la dinámica era muy buena. Cuando entramos en esa racha de victorias y nos pusimos en cabeza, sabíamos que íbamos a ganar en cualquier campo. Empatar, solo si se nos daba la cosa medianamente rara. Teníamos mucha confianza en nosotros mismos y esa segunda vuelta fue muy buena porque el equipo también se divertía. Eso es vital”.

Gol al Elche.– “Estaba en muy buen estado, con grandes jugadores. Era un equipo competitivo que terminaría ascendiendo en años posteriores. Era un partido de la segunda vuelta, de los que más nos exigió en aquel año, incluso más que el famoso contra el Xerez. Se pusieron por delante en la segunda parte. Ese día no estábamos muy lúcidos, pero empatamos, y en una falta que sacó Cristo en la recta final, la lanzo, toca en la barrera y despista al portero. Gracias a eso, conseguimos tres puntos importantes, como el resto del año”.

Expulsión contra el Xerez.- “La ida era frenar el contragolpe. Nos jugábamos muchísimo. Habíamos empezado bien, con el 1-0. Si ganábamos, firmábamos prácticamente el ascenso. Fue un partido contra el primero, un rival directo, en la penúltima jornada. La jugada era un saque de esquina a favor que teníamos estudiado, pero nos cogen al contragolpe y trato de frenarlo como sea. Me equivoco en la decisión porque quizás un agarrón hubiese sido tarjeta amarilla y no hubiera repercutido en nada. No fue una patada tan grave, sino un alzamiento de la pierna hacia arriba, pero fue demasiado evidente para que el árbitro tomara una decisión correcta. Se me vino el mundo encima porque nos jugábamos mucho, pero los compañeros dieron el callo, sobreponiéndose con uno menos desde el minuto 30 para defenderse de los ataques e, incluso, conseguir el segundo gol”.

Reacción a la roja directa.- “Cogí el coche y me fui al parking, mientras el partido se estaba jugando. Me fui para mi casa. Recuerdo que me llamó Manolo Martínez, que no jugaba y estaba en la grada. Me echó una bronca tremenda, que qué hacía, que tenía que estar apoyando a los compañeros en el estadio. Fue alguien que me dio el ‘clic’ porque ellos no tenían culpa de mi acto de irresponsabilidad. Volví, viví en la grada los últimos 20-30 minutos de partido, que fue la más trepidante”.

Ascenso en Montilivi.- “Es tremendo. Creo que lo recordará toda la vida, no solo yo, sino también mis compañeros. Es un lugar que será para siempre un templo para mí. Es una vivencia desde que salimos para allá hasta que salimos hacia el aeropuerto des Girona, el día previo… Lo viví en la grada por la expulsión ante el Xerez, con muchos nervios, pero viendo siempre a un equipo superior y con el partido controlado. Tenía claro que ganaría el partido para subir a Primera”.

De Girona a la Plaza España.- “Se te pone la carne de gallina hoy en día porque no me imaginaba eso. Ves los vídeos de esos años en la UEFA o del anterior ascenso con Benítez, sabiendo que la Plaza España se llenaba, pero jamás pensaba que nosotros saliéramos del aeropuerto y la gente que venía desde el carril contrario por la autopista se parasen, aplaudiendo, con los puentes absolutamente llenos. Tardamos 2-3 horas en llegar a Santa Cruz. La gente nos hacía la ola. Íbamos como caminando. Además, pasar por el hospital y ver que éramos los artífices de ese ratito de felicidad. Son momentos muy buenos. Ya en la Plaza España, inolvidable, desde las cuatro de la tarde hasta por la noche, y sin dormir el día anterior. Ese momento, después de tantos sacrificios desde pequeño, es como cumbre. Merece la pena todo el sacrificio previo”.

Renovación.- “No me arrepiento. Fue lo mejor que hice en ese momento. Tuve ofertas de Primera. Era relativamente joven, terminaba contrato y no habíamos llegado a un acuerdo porque tanto el equipo como yo estábamos centrados en el ascenso. Se habló al final y enseguida hubo entendimiento. La ilusión mía era jugar en Primera con el Tenerife. Y lo conseguí”.

Lesión contra el Athletic Club.- “Es un momento clave. Nosotros empezamos bien la Liga, en la tabla media alta y dando un buen nivel. No solo me pasó a mí, sino también a Marc Bertrán, que se lesionó por entonces. Hubo algún que otro tocado y el equipo se tambaleó, dentro de una plantilla ciertamente limitada. Ganamos en casa a Osasuna y ese partido al Athletic. Fue una jugada fortuita, donde voy a por el balón y el jugador del Athletic llega tarde y me impacta en la cara. Tardo en recuperarme porque es una lesión complicada; estoy unos 2-3 años en recuperar la visión completa, por lo que no tengo esa periferia de antaño. Influyó en mi carrera deportiva porque repercutió en mi confianza y también físicamente, de manera ocular. En el mediocampo, necesitas abarcar mucho campo, por lo que una periferia completa es difícil”.

Descenso en Mestalla.- “Íbamos con mucha ilusión. El equipo tenía confianza en ganarlo y la gente se volcó. La derrota y los resultados en los otros campos no acompañaron. Creo que la permanencia estuvo en partidos anteriores. Recuerdo un encuentro contra el Villarreal que teníamos ganado y nos empataron en el último en casa. O el penúltimo en casa contra el Almería. Son cosas que pasan y es lo que hay. Sientes la tristeza de la gente y te sientes responsable de no haber estado más años en Primera, ya que nos costó mucho subir. Ves a la gente apoyándote en el aeropuerto pese al descenso y eso te pone triste”.

Descenso a Segunda B.- “La peor. Fue una auténtica pesadilla individual y colectiva, aún más para la afición. Fue un año aciago. Por bloque y nombres, era una plantilla importante, pero todo empieza torcido. Perdemos los primeros partidos en Liga, nos echan en Copa y, más allá de eso, jugábamos muy mal. Nos preocupamos, perdimos toda la confianza y no pudimos solventarlo. Hubo un tramo donde parecía que podíamos salir, pero nunca se volvió a dar muestras de reacción. Los jugadores no estuvimos a la altura”.

Salida al Sporting.- “Fue duro. Se crearon unos bulos en torno a mi persona que no eran ciertos. Decían que había firmado desde hace mucho por un Primera, cuando realmente estaba sufriendo muchísimo aquí. No me voy al Sporting hasta pretemporada o mucho más avanzado. La gente entendió mal ese bulo y pensó que me había tirado del barco, dejando al equipo tirado. El último partido en casa contra la Ponferradina fue una pesadilla: me silbaban e insultaban cada que tocaba el balón, pancartas en mi contra de forma individual… Me tocó vivirlo y, en cierto modo, la gente tenía que pagarlo con alguien. En plano individual, me tocó a mí. Hay que aceptarlo y ya está. Que tus padres estén en el estadio y que el de al lado esté llamando de todo a tu hijo es de locos. No se lo deseo a nadie. Perdoné una parte del dinero para que el club pudiera subsistir en Segunda B, ya que lo único que pude hacer en ese momento”.

Vuelta al Tenerife.- “Me llaman Sesé, Quique Medina y Álvaro (Cervera). Al principio, cuando vuelvo, quedan resquicios de ese descenso y hay un sector que no me acepta. Lo paso difícil los primeros días y meses, ya que hubo pintadas bastante fuertes, incluso cerca de mi casa. Pero estaba fuerte y quería devolverle al Tenerife lo que no pude aquel año. Fue un año bonito, con mucha continuidad y el equipo hace una temporada tremenda, hasta esos famosos seis partidos finales, con una plantilla plagada de canarios y fichajes importantes que siguen aquí, siendo actualmente emblemas, como Carlos (Ruiz) y Aitor (Sanz). Formamos una gran fortaleza. Es un año bonito que se empaña un poco en esas últimas jornadas”.

Reconciliación.- “Fue una especie de relación odio-amor (ríe). Yo palpaba que la situación se iba suavizando. Ese sector que me criticaba se fue alegrando de que volviera. Conseguí revertir la situación”.

Cantera.- “Es muy buena. Han salido y seguirán saliendo grandes jugadores. En los últimos años, tenemos ejemplos, con jugadores diferenciales en el equipo que se han vendido y se les ha valorado fuera. Es un caldo de cultivo de grandes jugadores”.

“Voy día a día. Ahora mismo, me toca estar al lado de la dirección deportiva y el fútbol base, tratando de ayudar en todo lo que pueda. Hay gente que te enseña, vas aprendiendo cosas nuevas… de eso se trata. Veremos dónde podemos estar en el día de mañana”.