Por Rubén Mesa @Ru28992
El pasado domingo arrancaba la segunda vuelta, en la Segunda División, con un apasionante Tenerife – Las Palmas, que se medían en el Heliodoro Rodríguez López. Ambos equipos llegaban al choque plagados de bajas: en el equipo blanquiazul, entre coronavirus, lesionados y sancionados. sumaban siete bajas, por su parte los amarillos tenían muchas más, sin embargo algunos jugadores, confinados o aislados, dieron negativo en las pruebas COVID y pudieron jugar. Este particular será un aspecto a tener en cuenta, las próximas semanas de competición, porque puede pasar en cualquier equipo y, parece adecuado que si están en condiciones de jugar, entren en la convocatoria.
El estadio no podía tener todo el aforo, en este caso estaba al 50%, y se echó de menos el sano pique y la fiesta de las aficiones en las gradas. En esta ocasión no pudo ser, ya que las autoridades estimaban, preferentemente, solo afición local. El estadio, a pesar de tener 10756 espectadores, estaba algo frío, raro, la gente animaba pero no se respiraba, al menos, el ambiente de otros partidos con esta cifra de aficionados.
El derbi comenzaba con mucho ritmo por parte de ambas escuadras, buscando la portería rival. En una primera parte muy igualada, los blanquiazules supieron aguantar el empuje inicial de los amarillos. Empezaron a mejorar su juego después de la clara ocasión fallada por Elady Zorrilla. Me gustó que a partir de ese momento, el Tenerife estuvo bien situado en el campo, no permitiendo el juego rápido de Las Palmas y buscando un ritmo más pausado, buscando los huecos para generar ocasiones de gol a la defensa amarilla. Se llegó al descanso sin que el marcador se moviera, pero habíamos presenciado un partido con mucha igualdad entre ambos equipos.
En la segunda parte todo cambió, Las Palmas salió con la intención de tocar más rápido la pelota y buscar la portería de Juan Soriano, mientras el Tenerife esperaba para intentar salir con balón y quitarse el dominio amarillo de encima. Un aspecto a destacar es que el entrenador blanquiazul, con tantas bajas, no tenía mucho fondo de banquillo y Las Palmas supo aprovechar una plantilla más amplia que, con los jugadores que entraron en esta segunda parte, le dieron otra frescura a su equipo. Las Palmas continuaba dominando el juego, algo que se observó en la primera clara ocasión de gol que fue desbaratada gracias a una fenomenal parada de Juan Soriano. En el minuto 73, una jugada a la contra entre Jesé, Jonathan Viera y una sensacional definición, con mucho efecto desde fuera del área, del jugador tinerfeño de la Unión Deportiva Las Palmas Kirian, ponía el 0 a 1 en el marcador, haciendo justicia al pobre fútbol ofrecido por los blanquiazules en la segunda parte. El Tenerife vio la necesidad de intentar ganar el partido, pero al no tener fuerzas, ganas, ni claridad de ideas, todo se quedaba en nada ante un rival que supo aguantar el empuje de un Tenerife, con más corazón que juego, intentando conseguir el empate en los minutos finales, sin materializarlo.
La Unión Deportiva Las Palmas lograba, 20 años después, volver a ganar en el Heliodoro y conseguir llevarse los dos derbis que se han jugado esta temporada. Eso no tiene por qué empañar la buena temporada que están realizando los pupilos de Ramis, que han perdido una batalla, pero no la guerra. Aún quedan 20 jornadas por disputarse y nuestro equipo debe seguir, sin temor, hasta la meta final.