Redacción Deporpress | Un mercado para la ilusión. Tras una temporada, otra más, desilusionante en el plano deportivo, cerrando el curso 20/21 con 52 puntos en la zona templada de la clasificación, y un calco de las anteriores con cambio de técnico incluido antes del final de cada año, el CD Tenerife cambió de hoja de ruta durante el pasado verano, para devolverle la ilusión a una fatigada afición blanquiazul.
Esta, que por la pandemia no había podido acudir al Heliodoro a animar como es costumbre, vio cómo la plantilla anterior, sustentada en refuerzos cedidos de otros equipos y que no había funcionado, dio paso a una construcción del nuevo proyecto entre Juan Carlos Cordero y Luis Miguel Ramis basada en la certeza de que la nueva plantilla 2021/22 debía ser diferente.
Con la permanencia amarrada, el Tenerife de Cordero cambió de política, buscando refuerzos en propiedad, creando patrimonio para el futuro a medio y largo plazo. Así se cambió la política de traer cedidos de otros equipos para apostar por futbolistas libres o asequibles para la entidad.
De los 11 refuerzos del verano, los 10 primeros fueron en propiedad, y tan solo el de última hora de Víctor Mollejo, que llegó con la temporada empezada ‘cambiando cromo’ por Nono (se fue al Ibiza) fue a préstamo. El ‘nuevo Dertycia’ del Tenerife llegó como una posibilidad irrechazable desde el Atlético de Madrid.
Así Cordero ‘se trabajó’ desde mucho tiempo antes el fichaje del mejor jugador de toda la Segunda B, Álex Corredera. Una vez que el CD Badajoz no pudo ascender a la Liga Smartbank, se hizo efectivo el acuerdo con el centrocampista, uno de los jugadores (junto a Shashoua y Soriano) favoritos de la afición. Precisamente Juan Soriano, desde el Sevilla, reforzó la portería y desde el principio se hizo con la titularidad, yendo de menos a más durante la temporada.
Fueron llegando poco a poco José León (Alcorcón), Jérémy Mellot (Guingamp), Elady Zorrilla (Cartagena), Míchel Herrero (Real Valladolid), Sergio González (Cádiz), Rubén Díez (Castellón), Enric Gallego (CA Osasuna), y Pablo Larrea (Ponferradina), para terminar de configurar un bloque que, a día de hoy, mantiene al equipo en puestos de playoff y ha devuelto la ilusión a una sufrida afición blanquiazul.