Redacción Deporpress | La UD Las Palmas por fin rompió su racha de partidos sin ganar. Lo hizo ante un paupérrimo Sporting de Gijón, uno de los peores equipos que ha pasado esta temporada por Gran Canaria. Debió golear incluso a un rival que apeló a La Santina para intentar salir ileso del estadio isleño. Una tras otra las ocasiones isleñas se malograban, incluso con la anulación de un gol a Loiodice y un disparo a la madera de Alvaro Lemos. Pero fue Benito en una rápida contra el que a falta de 20 minutos reventó el partido con su gol, cargado de intención y aliado por una vez con la acción involuntaria del zaguero Berrocal. El 1-0 fue un marcador justo, aunque que corto. El propio Mel comentó tras el tanto de la victoria un “¡Ya era hora!”. En los libros de texto de la Escuela de Entrenadores no una teoría sobre la puntería.
Enzo Loiodice pudo haber arreglado un mal primer periodo de la UD Las Palmas, que no acababa de encontrar los caminos para desarmar a un nervioso Sporting. El francés marcó en el minuto 39, con un disparo raro con la diestra que se le coló al portero Mariño por debajo del cuerpo. El meta tenía todos los pronunciamientos a su favor para repeler un balón fácil, pero se lo ‘tragó’ a lo Arconada en la final de la Eurocopa de 1984.
Convencidos de su validez los amarillos celebraron el gol del galo, cual Platini en aquella aciaga acción de la Roja, pero fue un interruptus. El colegiado Arcediano Monescillo y, más tarde, el señor de la Sala VAR (Pérez Pallas) consideraron que Jonathan Viera quebraba con su adelantada posición la intervención de Mariño. La anulación del tanto no convenció a los asistentes al partido … salvo a Mariño, que habría tenido que dar menos explicaciones por tal clamoroso error.
Y así el partido se desarrolló con el 0-0 dominando el ambiente, con un fútbol espeso de la UD Las Palmas ante un rival atenazado también. Al descanso los grancanarios se fueron con un querer y no poder. Y los asturianos con un no poder y apenas querer. La única oportunidad del Sporting hasta entonces había llegado a los 3 minutos, con un chut de Gaspar que salvó con buenos reflejos Raúl Fernández. Pero fue un apaga y vámonos, en espera de acontecimientos.
Las Palmas dominó todos esos minutos, pero la última acción antes del remate no llegaba. Jesé no la encontraba, Viera no la fabricaba, Moleiro estaba vigilado también y los extremos apenas profundizaban. Aún así, una segunda jugada a balón parado también pudo cambiar otra vez el rumbo del partido. Fue Viera el que lanzó un libre directo desde la frontal pero Mariño, con el larguero como aliado, rechazó como pudo la segunda oportunidad para el 1-0 de los amarillos.
El argumento de la noche dio un giro de tuerca en la segunda parte. Al Sporting le tocó sufrir mucho porque Las Palmas dio un paso adelante en su juego, con mayor velocidad en los pases y criterio ofensivo. Por momentos, el partido de fútbol se convirtió en uno de balonmano: Las Palmas circulaba y el Sporting montaba una defensa cargada de fontaneros. En el 48 Viera dispara cruzado fuera, en el 54 Clemente remata en la boca de gol y rechaza Mariño, en el 57 otro libre directo de Viera se va dando un zumbido junto al poste, en el 59 un defensa arrebata el balón a Jesé cuando iba a rematar un pase de Viera y unos segundos después Lemos envía otro balón al poste y Berrocal, después, saca bajo palos el segundo remate de Clemente.
Pero el gol era cuestión de tiempo. La enésima ocasión la perdonó Moleiro, con un disparo franco que envió alto. Pero no Benito, en una galopada con chut cruzado y suspense final cuando Berrocal encontró en su carrera el balón. Pero el defensa ayudó a introducirlo en la portería de Mariño, al que la suerte acabó por abandonarlo tras una noche desfilando en el alambre. La bala buena era la de Benito, goleador otra vez saliendo desde el banquillo.
Con el 1-0, el Sporting pensó que de perdidos al río. Abandonó líneas defensivas y entonces buscó el área amarilla casi a contrarreloj. Benito, con mucho peligro en sus bolsillos, también pudo hacer el 2-0 en un córner olímpico que golpeó el larguero antes de volver al campo. Lo del aldeano esta temporada es digno de mención.
A balón parado llegó el susto de la noche, en el minuto 90. Raúl Navas desvió un balón que golpeó también el larguero. Pero la señora del Pino se acordó de las plegarias.