María Calzadilla | Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de la Discapacidad, y desde #Deporpress queremos poner en valor el papel tan importante que cumple el deporte. Hablamos con María Sosa, coordinadora y entrenadora del Club La Piruleta, una entidad que lleva trabajando en Tenerife muchos años con chicos y chicas con distintas capacidades que tienen una pasión común: el baloncesto.
Una manera de celebrar este día señalado en el calendario, sería «haciendo un poco de sensibilización y de concienciación para que la población cada vez más entienda que al final todos tenemos diferentes capacidades, y que lo que tenemos que hacer es ayudar para que sea más sencillo para el colectivo», asegura María Sosa. «Así que yo creo que cualquier acción que sea de divulgación y de conocimiento para acercar un poco a las personas hacia este colectivo, será fantástico».
En este sentido, «son personas que tienen muchísimas cosas que enseñarnos, sobre todo, la capacidad que tienen de superación. Nosotros con cualquier dificultad, nos venimos abajo con mucha facilidad y ellos son capaces de superar obstáculos que yo creo que al resto nos costaría muchísimo más, porque ellos están acostumbrados a no tenerlo tan fácil. Yo creo que todo lo que suponga ponernos en el lugar de ellos por un día, vivir lo que ellos viven y experimentar lo que ellos sienten, sería positivo. Y, sobre todo, el no ver una diferencia constante«.
En el Club La Piruleta se encargan de darle «cobertura deportiva, en principio en baloncesto, pero a veces lo adaptamos porque tenemos chicos que antes de practicar baloncesto necesitan mejorar otras cosas, como la psicomotricidad o la coordinación. Tenemos chicos de diferentes asociaciones que han venido a hacer una actividad deportiva y por eso lo hemos dividido por grupos, porque aunque son personas con diferentes discapacidades, intentamos que tengan las mismas oportunidades que el resto de chicos y chicas que quieran hacer deporte. Lo que hacemos semanalmente es tres días de baloncesto y un día los llevamos a un centro funcional a mejorar aspectos físicos», cuenta María Sosa.
Pero para todos ellos el baloncesto es más que una simple actividad. «En general, el deporte es bueno para cualquier tipo de población porque tiene muchos beneficios», sin embargo, «el deporte es una vía mucho más rápida para todo, para cualquier aprendizaje y también para la inclusión. Hacerlo en un entorno deportivo hace que sea más sencillo, más fácil para los chicos, tener el sentimiento de pertenencia a un equipo, a un grupo con el que se identifiquen, con un escudo o con un nombre, como nos pasa a nosotros con el Club La Piruleta. En ese sentido lo ideal sería que cada vez se sumara más gente».
Así, «si cada vez más los clubes deportivos que existen o algunos nuevos que se crean, aceptan la diversidad funcional y aceptan la diferencia y se convive con ellos, creo que al final sí seguiríamos siendo necesarios, pero no seríamos tan fundamentales porque ya estaríamos más que acostumbrados a que todos tengamos diferentes discapacidades».
Hacer que el deporte llegue a todos los colectivos se vuelve vital para que la ciudadanía acepte que todos somos diferentes, pero todos merecemos vivir en sociedad y disfrutar de lo que nos apasiona. «Me gustaría que no solo se siguiera en la línea del deporte adaptado, sino en el deporte inclusivo porque nosotros, que hacemos actividades con chicos con y sin discapacidad, creemos que el aprendizaje es mucho mayor cuando conviven».