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Tolerancia cero

Por @CarlosElorrieta (@speak_pick)

Les aseguro que nunca me hubiese gustado tener que escribir este artículo, pero los acontecimientos recientes me obligan a ello y no puedo girar la cabeza hacia otro lado. El pasado viernes en un encuentro de categoría insular senior que se disputaba en el pabellón Leonardo Rodríguez García en el municipio de Icod de los Vinos, un árbitro fue agredido por un jugador que posteriormente fue identificado como miembro del equipo local una vez finalizado el encuentro que acabó con victoria del conjunto visitante por un apretado 72-73. Una vez terminado el encuentro, el jugador citado agredió al árbitro principal del partido con un balón que arrojó con violencia, impactándole el mismo en su cabeza y que le produjo lesiones que motivaron su hospitalización.

Es incomprensible que este tipo de cosas estén ocurriendo en el baloncesto de nuestra tierra en los tiempos que corren y confirman que existen personas que no están capacitadas para poder llevar a cabo la práctica de este deporte y posiblemente de ningún otro, viendo que aplican este tipo de conductas que no son dignas en el deporte de la canasta que vivimos en nuestra tierra. Una denuncia que a mi juicio se debería de llevar a cabo por parte de todos los estamentos del deporte de la canasta de nuestra isla y gritar al viento la tolerancia cero ante este tipo de actos que ensucian nuestro deporte.

Cabe destacar que la junta directiva del club al que pertenecía el jugador que protagonizó la agresión ha decidido expulsar al mismo por la conducta protagonizada por el mismo y que es intolerable en los setenta años de historia que tiene el club, una decisión que era de esperar ante la injustificada conducta del agresor, que ya no vestirá los colores del equipo al que pertenecía. En cuanto al colegiado, me consta que no lo ha pasado nada bien y que ha estado ingresado durante dos días para posteriormente ser dado de alta aunque sigue manteniendo molestias, especialmente en el oído que se vio afectado por el impacto que recibió con el balón.

Ahora solo queda que la justicia haga su trabajo pues la denuncia del agredido al agresor fue impuesta en las dependencias de la Guardia Civil y el procedimiento debe llevar su cauce correspondiente tanto desde esta vía como desde la del comité de competición de la federación insular de baloncesto tinerfeña que debe de emitir un fallo tras los hechos recogidos en el acta del encuentro. Me consta que los miembros del estamento arbitral están pasando por un mal momento con todo lo que ha ocurrido y les recuerdo que este deporte no existiría si no fuera también por la labor de los colegiados de los que generalmente solo nos acordamos cuando cometen errores. Hago un llamamiento para que todos los amantes del mundo de la canasta seamos capaces de ponernos por una vez en el lado de los árbitros y solidarizarnos con ellos entonando entre todos un único mensaje: ¡¡¡TOLERANCIA CERO!!!