Skip to main content Scroll Top

Un accidente de máximo castigo

Redacción Deporpress | El CD Tenerife volvió a perder cerca de un mes después en La Rosaleda. Un estadio maldito, que sigue siendo territorio vetado para los blanquiazules en 1987. Un penalti madrugador que se convirtió en punto de inflexión, remarcado por las diferentes crónicas tanto locales como foráneas, como decisivo para el signo final del partido en Málaga.

«El Tenerife pierde en Málaga (1-0), pero sigue en el cuarto puesto», describe Diario de Avisos en su portada. Dentro de su sección de deportes, el título de la crónica es más explícito: «Un penalti polémico provoca una injusta derrota del CD Tenerife». Una acción que supuso un enorme punto de inflexión en el devenir del partido, con un Tenerife «que no supo hincarle el diente a un rival que, sin grandes alardes, hizo lo justo para llevarse los tres puntos. Los de Ramis se sintieron incómodos en la primera parte y en la segunda reaccionaron algo tarde, lo que provoca una derrota injusta que no deja excesivas consecuencias en la clasificación«, expone en sus líneas. Una montaña rusa donde terminó mejor, pero con un esfuerzo insuficiente. «Los instantes finales fueron un acoso y derribo a la portería boquerona […] pero fue una misión imposible«.

El periódico El Día recoge en su portada el siguiente titular: «El Tenerife tropieza, pero sigue arriba». Dentro de su crónica, explica que «hasta los equipos que mejor trayectoria tienen en una temporada, acaban tropezando con ese partido en el que ni la dinámica es capaz de ponerlo a su favor. Si el Tenerife perdió en La Rosaleda, no fue por dejadez ni falta de ambición«, agregando que faltó continuidad y una primera parte bastante mejorable, aunque «puso de su parte para sumar en el tramo final ante el Málaga«. Dentro de los déficits, el cronista expresa que a los blanquiazules les faltó mayor decisión en la presión, ganar las disputas, anticipación, vértigo en la recuperación, armar contragolpes y acierto en el área rival. Sobre el penalti, expone que «se encontró con la fortuna de disponer de una dudosa pena máxima que terminó por fortalaecer a unos y debilitar a otros«, con un Málaga que arrancó buscando un efecto «enérgico» con «mejores intenciones que recursos», mientras que los de Ramis «buscaron bajar revoluciones al partido». Con el gol anulado, «el susto despetó al Tenerife», pero la jugada polémica lo cambió todo.

Desde la otra ortilla, El Desmarque Málaga ofrece la perspectiva del anfitrión en su duelo contra los insulares. Con un titular más ingenioso, «CeleBrandon la vida en casa2, destaca a una «férrea defensa» para defender la ventaja cosechada con el gol de penalti. Concuerdan en que, tras el gol anulado a los andaluces, el Tenerife comenzó un «asedio» con buenas aproximaciones para el 0-1, pero que la pena máxima llegó «cuando peor estaban las cosas» para los anfitriones. Impolutos en su planteamiento, finalizan exprensando que «los últimos cinco minutos se hicieron largos, puesto que el cuadro de Ramis no iba a dejar escapar puntos fácilmente. La Rosaleda pedía la hora, sin dejar de remar para llevar al equipo en volandas».