Redacción Deporpress | La seña de identidad de un Tenerife ordenado, trabajador, comprometido y sólido en defensa parece que se ha venido abajo en apenas dos partidos, cuando en las cinco primeras jornadas la defensa blanquiazul era la envidia de toda la Liga Smartbank. Y la defensa blanquiazul entendida más allá del portero y la línea de cuatro atrás, todo el funcionamiento de los 11 jugadores sobre el terreno de juego.
Salvo en la jornada inaugural contra el Fuenlabrada, en partido que acabó llevándose el Tenerife (1-2), los blanquiazules no habían encajado más goles hasta la semana pasada, cuando en un final para olvidar los de Ramis regalaron los tres puntos al Mirandés (1-2) encajando los dos tantos en los últimos diez minutos del partido.
Dos errores en las coberturas, sin frenar las transiciones de los burgaleses, condenaron a un Tenerife que se había volcado de manera imprudente hacia la portería peninsular cuando tenían el encuentro a favor con un gol a cero. Cierto es que hubo dos disparos al larguero y que el equipo erró ocasiones de gol suficientes como para haber sentenciado antes el duelo, pero no lo supo cerrar.
De nuevo los errores individuales condenaron poder sumar en un campo tan complicado como el del Almería. Primero Álex Corredera cometió un impropio error de bulto en él, en una entrega sencilla hacia Aitor Sanz pero que se la dio a Sadiq. El nigeriano encaró a Sipcic al que ‘tumbó’ en el área llevándose el serbio por delante al atacante. Penalti, 1-0 y partido más cuesta arriba.
El segundo, como los dos ante el Mirandés, llegó con el Tenerife empujando pero dejando espacios atrás. De nuevo Sadiq y Sipcic. El africano ganó por velocidad al europeo y superó con una sutil vaselina a Juan Soriano. Y el tercer tanto de nuevo fotografía para Sipcic, protagonista involuntario al introducirse en propia meta un balón centrado desde la derecha. Se lanzó a atajarlo Soriano pero no llegó, se lo encontró encima el central que apenas lo pudo ver y evitar.
Cinco goles en dos partidos, cinco goles en apenas 100 minutos (los 10 últimos contra el Mirandés y los 90 de ayer en Almería), que lastran un inicio impoluto en el ordenamiento defensivo de un Tenerife que visitará este sábado otro campo favorito al ascenso: El Alcoraz de la SD Huesca.