Redacción Deporpress | Llegó la primera derrota de la temporada para la UD Las Palmas. Ocurrió en su campo maldito y tras una labor defensiva en general que recordó al equipo de las temporadas anteriores. De todo ello se aprovechó el CD Mirandés, que fraguó su triunfo con jugadas asociadas, sin el temido juego de estrategias que había mencionado en vísperas al partido Pepe Mel.
La caótica tarde de los amarillos no la pudo endulzar Pejiño con sus dos tantos, que resultaron inútiles ante las facilidades que encontraron los atacantes del Mirandés para fraguar una goleada que duele. El entrenador del equipo isleño intentó cambiar la cara a su equipo. Lo llegó a lograr parcialmente en el segundo periodo, pero el mazazo del cuarto gol acabó con la esperanza. 4-2 y las sensaciones de la semana anterior se las tragó el desastre más reciente. El Mirandés fue más práctico y eficaz, con oportunidades para haber sellado un resultado más doloroso.
Con lo caro que es el gol en la Segunda División española, este domingo la UD Las Palmas le bajó el precio para que lo aprovecha sin piedad el CD Mirandés, en otra jornada tortuosa de los amarillos en Anduva. El equipo de Pepe Mel afrontó el partido con un exceso de relajación defensiva, permitiendo al galo con pasaporte egipcio Haissen Hassan hacerse un nombre en el campeonato. El extremo del club burgalés -cedido por el Villarreal- se dio un homenaje en el partido, especialmente en la primera mitad, generando jugadas y aportando dos goles a sus compañeros que fueron duros mazazos para la esperanza grancanaria.
Si Hassan fue el mensajero del miedo, su compañero Sergio Camello -debutante también- se convirtió en el verdugo. Quizá pudo ser el primer sorprendido por el marcaje laxo al que fue sometido, dejándole hacer en el área, zafándose con facilidad de la vigilancia de Ferigra y Raúl Navas. Los dos primeros goles fueron del futbolista cedido por el Atlético de Madrid y el tercero de la tarde, también en los primeros 25 minutos de juego, lo certificó su compañero Iñigo Vicente como Mateo por su casa.
Las Palmas no estuvo. El equipo que una semana antes había batido a la SD Huesca en el Gran Canaria ‘no viajó’ a Anduva. Apenas una aparición de verdad para marcar Pejiño el 2-1, pero lo demás fue un vacío de contenido como conjunto dispuesto a borrar su negra historia en el campo oficial del CD Mirandés.
Pepe Mel no tuvo tanta paciencia. Trató de rehacer el destrozo que estaba sufriendo su conjunto con un primer cambio a los 20 minutos. Loiodice recuperó su papel de primer jugador relevado, para dar entrada a Kirian Rodríguez. Pero poco cambió en el escenario del partido porque el problema quizá era más de actitud general que de aptitud. Aunque las dos cosas enlazadas cobraban sentido en cualquier explicación.
Y menos mal que el colegiado no quiso complicar más el problema porque un agarrón de Alvaro Lemos cuando se escapaba en solitario Iñigo Vicente pudo acabar en penalti. El lateral gallego sujetó al fugado extremo que cayó en el área. Pero Sánchez López no agravó la avería.
Los cambios de la segunda mitad mejorando en algunos aspectos el juego las prestaciones de los amarillos. Camello y Hassan desaparecían y el gol de Pejiño, para el 3-2, alimentaba una leve esperanza.
Pero Las Palmas no encontró el empate y en un contragolpe que nació en las manos de Lizoain el Mirandés le puso la guinda a su gran partido. Los de Lolo Escobar tenían motivos esta vez para hacerse el selfie del equipo vencedor.