Skip to main content Scroll Top

Michael Jordan y su afición por los juegos de azar

Redacción Deporpress | Luc Longley fue el primer australiano en jugar en la NBA, y sigue siendo el único australiano en ganar varios campeonatos allí. Drafteado en la séptima posición del Draft de la NBA de 1991 por los Minnesota Timberwolves, el pívot nacido en Melbourne jugó un papel clave en el legendario equipo de los Chicago Bulls que dominó el baloncesto estadounidense en la década de 1990, ganando seis anillos, tres de ellos con Longley como titular. A pesar de ello, el australiano no apareció en la serie documental The Last Dance de Netflix, que brinda una mirada en profundidad a la dinastía de los Bulls a través del último campeonato en la temporada 1997/98.

Michael Jordan, el mejor jugador de todos los tiempos, ha reconocido en una entrevista en el programa Australian Story de ABC que lamenta haber omitido a su compañero de equipo de los Bulls, Longley, del documental The Last Dance. “Puedo entender por qué Australia diría, ‘Bueno, ¿por qué no incluiríamos a Luc?’ Y probablemente deberíamos haberlo hecho. Y si miro hacia atrás y pudiera cambiar algo, eso es probablemente lo que habría cambiado», dijo Jordan. Antiguos compañeros del legendario ’23’ como Horace Grant, Bill Cartwright, Ron Harper y Craig Hodges han afirmado que The Las Dance no acertó al ofrecer una representación precisa de la carrera histórica de los Chicago Bulls, ya que reconocen que la serie documental de Netflix trata única y exclusivamente sobre Jordan.

Rachel Nichols, locutora deportiva estadounidense que fue presentadora de televisión de ESPN durante mucho tiempo, señala que The Last Dance es la versión de los eventos de Jordan, debido a que destaca algunos de los aspectos menos atractivos de la carrera del ‘23’ de los Bulls en la NBA, pero confronta esos detalles en sus términos y con su ángulo y justificaciones.  Hay que tener en cuenta que Jordan tuvo que dar luz verde al proyecto y tenía una participación financiera en la serie. Además, los asociados cercanos eran productores ejecutivos. Uno de los temas más interesantes del documental es la afición de Jordan por los juegos de azar y los casinos, algo que se puede comprobar en el episodio número 6, que arroja luz sobre los hábitos de juego del mejor jugador de todos los tiempos.

Afición por el juego desde temprana edad

La afición de Jordan por los juegos y las apuestas se remonta a sus días de la escuela secundaria. El periodista deportivo Roland Lazenby señala en su libro Michael Jordan: The Life que el joven Michael escribió una carta a su cita para el baile de graduación de la escuela secundaria donde afirmaba que estaba feliz de que ella hubiera pagado una apuesta que él había ganado contra ella. Algo similar respalda su afición por el juego en la universidad. En 2019, Goldin Auctions, la compañía de subastas oficial del Salón de la Fama del Baloncesto, subastó un cheque de 5 dólares escrito en 1982 por Jordan a un compañero de estudios de Carolina del Norte tras una partida de billar.

Cuando llegó a la NBA, Jordan empezó a jugar a las cartas con los escritores y periodistas que cubrían la actualidad de los Chicago Bulls, como Sam Smith y Lacy Banks, durante los viajes. Así lo confirmó el propio Smith en la introducción del libro The Jordan Rules. Sus oponentes más frecuentes en las partidas fueron sus compañeros de equipo, y por lo general jugaba con los grandes apostadores, como cuenta The Last Dance. El ‘23’ de los Bulls estaba dispuesto a jugar casi con cualquier que supiera cómo jugar a las cartas simplemente por su espíritu competitivo.

Uno de los capítulos más interesantes de la afición de Jordan por el juego tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.El Dream Team, el sobrenombre que recibió la selección de baloncesto de Estados Unidos, preparó los Juegos Olímpicos en el Principado de Mónaco, lo que le dio al ‘23’ de los Bulls la posibilidad de disfrutar de los juegos de azar en el legendario Casino de Montecarlo. Cuando el Dream Team llegó a la Ciudad Condal, Jordan organizó partidas de póker a altas horas de la noche con algunos de los mejores jugadores del mundo. Según el libro Dream Team: How Michael, Magic, Larry, Charles, and the Greatest Team of All Time Conquered the World and Changed the Game of Basketball Forever escrito por Jack McCallum, Magic Johnson, Charles Barkley, Patrick Ewing y su propio compañero de equipo, Scottie Pippen, eran sus rivales más habituales.

Un animal competitivo tanto dentro como fuera de la cancha

Las cartas siempre han sido la forma de juego más practicada por Jordan. El amor del legendario escolta de los Bulls por el juego y las cartas nunca han conocido límites. Sin ir más lejos, el jugador nacido en Brooklyn, Nueva York, acudió a un casino de Atlantic City, una de las principales ciudades de juego de Estados Unidos, en vísperas de un partido contra los New York Knick durante las Finales de la Conferencia Este de 1993. Varios testigos afirmaron que vieron a Jordan jugando en una mesa privada reservada para el blackjack. A pesar de ello, el ‘23’ de los Bulls promedió 41 puntos, 8.5 rebotes, 6.3 asistencias y 1.7 robos en los seis partidos de la serie, demostrando su capacidad competitiva tanto dentro como fuera de la cancha.

Jordan siempre ha descrito su pasión por los juegos de azar como un entretenimiento. Si bien el juego es una parte generalizada y aceptada de la cultura moderna, se consideraba un tema tabú a principios de la década de 1990. A diferencia de otros jugadores, el ‘23’ de los Bulls nunca ocultó su amor por los casinos y las apuestas. Y lo más importante, nunca afectó a su juego en la cancha. A lo largo de sus 15 temporadas en la mejor liga de baloncesto del mundo (13 con los Chicago Bulls y 2 con los Washington Wizards), Jordan disputó un total de 1072 partidos y promedió 30.1 puntos, 5.9 rebotes y 4.4 asistencias por encuentro.