Redacción Deporpress | Fútbol es marcar en rojo la fecha del fin de semana en tu calendario porque juega el equipo de tus amores. Fútbol es desechar otros planes como irse a la playa porque hace un agobiante calor o descartar el ocio con tus amistades no futboleras por el club de tu vida. Fútbol es dormir poco pensando que te toca volver al templo blanquiazul. Es la antesala previa con la preparación del ‘atrezzo’ con el que daremos colorido a la grada: bufanda, camiseta blanquiazul… y lo que se preste. Fútbol es transmitir una pasión de generación en generación, de padres y abuelos a hijos y nietos. Fútbol es bajar dos horas antes del partido para tomarte unas cervezas con tus amistades.
Fueron 531 días sin todo eso, pero el Heliodoro volvió a recuperar parte de su magia. Recuperar los hábitos de un sábado o domingo de turno cada dos fines de semana. Y sentir a tu equipo desde cerca. Todo ello, se respiró en los prolegómenos de las 18.30 horas en el recinto capitalino. Camisetas del CD Tenerife en cualquier rincón, una merienda como preámbulo y unas colas que no pesan porque sabemos que dentro nos espera nuestro asiento, ese que tanto hemos echado de menos, para vibrar con el ‘Tenerifito’ o con el ‘Tete’ –a gusto del consumidor-.
Sí, en una nueva normalidad inimaginable antes de marzo de 2020: distancia de seguridad, con menos público del habitual, con mascarilla de por medio… pero fútbol. Gritar al unísono con una ocasión. Ponernos con el modo peligro activado cuando el rival se acerca a la portería no deseada. Aplaudir y dar calor a los tuyos. Animarles cuando aciertan y fallan. Mirar constantemente el reloj porque avanza sin premio en el marcador. Rezar varios padres nuestros o dar el último aliento con un cántico conjunto.
Lo confesamos. Fue un retorno raro. Extraño porque habíamos perdido el hábito durante año y medio, pero que con el paso de los partidos en el Heliodoro, se irá cogiendo carrerilla para convertirse en el jugador nº12 cuando se necesite. Y por qué no decirlo: las sensaciones son positivas. 4/6, un bloque sólido y con esa sensación de que, esta vez sí porque toca, puede ser una temporada más bonita que fea.