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Laura Palacio pone punto y final a su carrera deportiva

María Calzadilla | La kareteka natural de Madrid y residente en Tenerife por su trabajo de policía nacional, Laura Palacio, ha decidido despedirse de la competición tras varios años en la élite. Aunque reconoce que su carrera no ha sido dilatada en el tiempo, sí ha sido intensa. Analizamos su trayectoria y hacemos balance de sus años como profesional en DEPORPRESS.

María Calzadilla: ¿Por qué ha tomado esta decisión?

Laura Palacio: «Dejo la competición, seguiré siempre entrenando kárate porque es una forma de vida, seguiré aprendiendo y practicándolo toda mi vida. Pero dejo la competición porque hace unos años, se decidió que el kárate formara parte del programa olímpico y era un proyecto muy bonito. En ese momento nosotros ya queríamos ser padres, pero al final lo dejamos a un lado y buscamos esa clasificación olímpica para poder disfrutar de unos Juegos. Una vez que ya no se ha conseguido por unos motivos u otros, pues se decide que ya es hora de dar paso a otras cosas, era el momento. He disfrutado mucho de la competición, pero la idea era conseguir esa plaza olímpica».

M.C.: Tras esta temporada tan atípica, ¿le hubiera gustado terminar su carrera deportiva en otras circunstancias?

L.P: «Creo que el momento deportivo de dejarlo sí había llegado. Yo siempre quería retirarme en un nivel óptimo de rendimiento, nunca he querido retirarme en un momento cuando quizás ya estás en bajada, que ves que los resultados no salen. Yo quería llegar a lo más alto y retirarme ahí y creo que lo he conseguido. Sí es verdad que me hubiese gustado en otras circunstancias porque al final tengo a mi marido, que es mi entrenador también, y que no ha podido verme en los últimos campeonatos. Eso me da mucha pena».

M.C.: ¿Cuántos años le has dedicado al kárate?

L.P.: «Empecé a los 6 años y con 14 a competir. A los 18 probé la selección nacional, porque antes las chicas empezábamos más tarde a competir ,y luego ya han sido pocos años pero muy intensos. Desde el 2012 que empecé con la sénior hasta ahora, no han sido muchos años con la absoluta, pero han sido muy intensos. Muchos campeonatos, una clasificación olímpica muy dura con torneos un fin de semana sí y otro no. Hemos ido a Tokio, Chile, Frankfurt, ha sido una pasada. No me arrepiento jamás, ha sido mi vida y me ha dado las mejores experiencias que he tenido nunca».

M.C.: ¿Qué ha sido lo más especial que le ha dado el kárate?

L.P.: «He tenido muchos momentos muy bonitos, pero el Campeonato de Europa que se celebró en casa, en Guadalajara, fue un oro. Veníamos de una época muy dura personalmente y se consiguió en casa donde pudo estar toda mi familia, viajó gente de Canarias, amigos de toda la vida de Madrid. Fue super especial y se consiguió ser campeona de Europa, además, me abrió las puertas para los Juegos Europeos y fue increíble».

M.C: En la otra cara de la moneda, ¿qué ha sido lo más duro que ha vivido?

L.P.: «Yo creo que ha sido ahora, el no conseguir esa plaza (olímpica) ha sido muy triste porque además nosotros no tenemos otra oportunidad. Ya no hay más juegos y yo ya estoy en una edad en la que quiero ser madre, tengo 34 años y eso de volver a la competición no lo veo. Ha sido un golpe duro no estar en el preolímpico. Al final, estoy tranquila porque sé que hemos dado el cien por cien, hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano, pero el no ser seleccionada al final es duro, es como no haberlo terminado. Lo ideal era retirarme en unos Juegos Olímpicos. Sin embargo, todavía queda una posibilidad muy pequeña».

M.C.: ¿Qué debe suceder para conseguir esa plaza olímpica en el último momento?

L.P.: «Es casi como si me tocara la bonoloto. Como las últimas plazas se reparten por continentes, en Europa se reparten entre los oros de los Juegos Europeos y yo fui oro. Es muy, muy, muy complicado aunque lo mismo se da. Yo no cuento con ello, es una carambola».

M.C.: ¿Cómo será su vida a partir de ahora?

L.P.: «Ahora mismo ya estoy trabajando, que yo decía que no podía vivir como una personal normal. Cuando estás compitiendo, al final no eres normal, estás todo el día entrenando, viajas tanto, a veces no podía trabajar con la regularidad de la gente. Ahora disfrutaré del trabajo también porque es vocacional, me apetece disfrutarlo plenamente porque antes no iba tanto. Luego, el objetivo numero uno es ser madre. Tenemos muchísimas ganas. En un futuro también querría ascender dentro de la Policía, sacar la plaza de escala ejecutiva, que es muy complicada, necesita estabilidad y estudiar. Pero ahora mismo tengo un tiempo de dedicarle a la gente que antes, todas las tardes me decían de quedar y no podía».