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El Tenerife recibe un nuevo revés en forma de fallecimiento

Redacción Deporpress | El CD Tenerife ha recibido su segundo golpe de la semana en cuanto a la pérdida de un ilustre blanquiazul se refiere. Tras el fallecimiento de Pedro García Sanjuán, que fue presidente accidental de la entidad entre diciembre de 1989 y marzo de 1990 y vicepresidente primero del Tenerife desde septiembre de 1988, bajo el mandato de Javier Pérez, este jueves se ha confirmado el deceso de Cipriano González Rivero, Ñito.

Ñito fue guardameta del club en el ascenso a Primera División de 1961. Además de disputar 76 partidos con el primer equipo, entre 1959 y 1963, desempeñó funciones diversas en el cuadro técnico. Se formó en el CD San Andrés, su localidad natal y llegó a la entidad de la mano de Heriberto Herrera en la temporada 60/61 para lograr aquel histórico primer ascenso a la máxima categoría del fútbol.

Ñito recibió sólo cuatro goles en sus primeros 12 partidos y demostró que había madera de portero. Decisivo en el ascenso a Primera División logrado esa temporada, al curso siguiente, ya en la élite, sólo el servicio militar le apartó de la titularidad.

Poco después, el CD Tenerife se vio obligado a traspasarlo y jugaría una docena de años en la máxima categoría con Valencia, Granada y Murcia. Aunque todo empezó aquel domingo de octubre, cuando se lesionó Santi… y el Heliodoro Rodríguez López se temió lo peor.

Durante diez años, Ñito desarrolló el grueso de su carrera profesional entre Valencia y Granada. En la ciudad andaluza, a comienzos de los 70, coincidió con otros dos jugadores canarios, Vicente y Barrios —antes de que el Tigre fuera fichado por el FC Barcelona—, a las órdenes de Joseíto, otro viejo conocido de la afición tinerfeña.

Ya en la recta final de su carrera, fichó por el Murcia, donde se retiró luego de 300 partidos como profesional, incluidos cinco con el Valencia en la Copa de Ferias (antecesora de la Europa League).

Tras su retirada regresó a la Isla y llegó a dirigir en 1976 al CD Tenerife, de forma interina, tras haber trabajado como segundo entrenador. Luego continuó vinculado a la entidad tanto como ojeador como entrenador del equipo filial, en Tercera División, a comienzos de la década de los 90 del siglo pasado.