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¡De nada, Logroñés!

Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | Fiel a su tradición, el CD Tenerife obró de buen samaritano para sacar las castañas del fuego de un rival y terminar con su mala racha.

Los blanquiazules cayeron derrotados este sábado (1-0) en el Nuevo Las Gaunas ante una UD Logroñés que solo había logrado un triunfo en sus últimos 19 partidos y se había complicado la permanencia.

De paso los de Ramis dicen adiós de manera virtual a las ya de por sí escasas opciones que había no ya de lograr, si no de pelear, por el sexto puesto en la clasificación. De ilusionarse por no tener un final insulso de temporada, como parece que así será.

Encima el ‘justiciero’ fue un exblanquiazul. Iñaki Sáenz que aprovechó un nuevo regalo en defensa para dar el triunfo a los suyos, y celebrar su tercer gol esta semana. Horrible el partido del Tenerife que, eso sí, antes del gol local no había sufrido ocasiones de gol y dispuso de un par de ellas por medio de Zarfino. Pero no saber definir en la casi nada que hizo, y encajar de nuevo en el primer acercamiento con peligro del rival, condenó un nuevo partido.

La primera parte fue el claro ejemplo del fútbol que no gusta a los aficionados. 45 minutos de la más absoluta nada salvo un remate de Zarfino pasada la media hora que desvió a córner Miño; más ruido que nueces en esa ocasión, la única entra palos de los dos equipos, porque aunque Dani Hernández salvó una acción de Andy poco después, la jugada estaba invalidad por falta previa sobre Moore.

Lo cierto es que si no se fuera aficionado del Logroñés o del Tenerife, es el habitual encuentro en el que uno coge el mando de la televisión y encuentra más apasionante un documental sobre aves migratorias o la reproducción de algún insecto en la tundra; o se queja de haber desperdiciado un tiempo valioso de playa o descanso ¿Lo mejor? La fe ciega en que la segunda parte no podría ser futbolísticamente peor. De hecho en un solo minuto (54 y 55) Zarfino y Fran Sol ya hicieron más que en toda la primera mitad, pero todo iba a truncarse poco después.

Las bajas de Sipcic y Carlos Ruiz en el centro de la defensa fueron ocupadas por Bruno Wilson y Alberto como era de esperar, aunque el entrenador introdujo un cambio más en defensa al dar descanso a Álex Muñoz y que Pomares regresara así a una alineación inicial. El resto, los mismos que saltaron de inicio en el derbi contra Las Palmas.

Fue buena la puesta en escena de los insulares, que desde el inicio tiraron la presión hacia arriba y dominaron a su rival, acercándose con peligro a la portería de Miño y teniendo hasta dos saques de esquina en apenas cinco minutos, con Zarfino, Nono y Vada muy móviles.

Intentó estirarse el Logroñés, que con un par de balones aéreos creo algo de incertidumbre, pero sin llegar a rematar a Dani Hernández. Entró el partido en una fase tediosa, de malas entregas y avances sin peligro, un partido de fútbol sin pisar las áreas, pero era el Logroñés el que al menos hacía que a Dani Hernández se le viera más en la televisión que a Miño.

El primer disparo a puerta del partido fue para los visitantes, con una media vuelta de Zarfino (31’) muy escorado, que repelió a saque de esquina el portero de los riojanos.

La estadística señalaba a los 35 minutos un total de ¡80 pérdidas de balón entre ambos equipos (41-39)! Y así, y para descanso de los televidentes, el partido llegaría a su final sin más oportunidades de gol, pero con una mala noticia para el Tenerife.

Se tuvo que quedar en el vestuario Ramón Folch con unas molestias, entrando de inicio en la segunda parte Sergio González, que parece haber adelantado a Javi Alonso en las preferencias del entrenador.

Empezó mejor (era imposible que no), la segunda mitad, y además con el campo inclinado a favor de los de Ramis, que aguantaron unos primeros minutos de empuje local para aportar dos ocasiones de gol, una de ellas muy clara. Remató de manera defectuosa pero iba a gol Zarfino (54’) un saque de esquina ensayado que Miño desvió a otro saque de esquina, y en la siguiente jugada Fran Sol disparó alto desde el vértice del área.

Pero en la primera de verdad de los locales, llegó el clásico jarro de agua fría. No fue contundente dentro del área Fran Sol para despejar un balón y el exblanquiazul Iñaki Sáenz le robó la pelota para fusilar a Dani Hernández, que nada pudo hacer (1-0, 58’).

Reacción Ramis nueve minutos más tarde con un doble cambio. Shashoua y Bermejo entraron en los puestos de un desaparecido Nono y de Zarfino. El británico se situó en la media punta, Vada siguió arrancando desde el perfil zurdo y Bermejo se situó en la derecha. La idea era tener ‘más fútbol’ por delante de los pivotes.

Metió más pólvora el técnico de los insulares viendo que su equipo acusó el golpe y ni creaba peligro ni se le intuía. Valera entró (75’) por un Vada apagado. Corría en contra el cronómetro, y Ramis agotó sus cambios con Joselu entrando por Aitor Sanz (82’) para intentarlo casi que a la desesperada.

FICHA TÉCNICA

UD Logroñés (1): Miño, Unai Medina, Álex Pérez, Bobadilla, Iago López; Paulino (Gorka Pérez, 90+2’), Damián Petcoff (Bogusz, 73’), Andy, Iñaki Sáenz; Olaetxea (Jaime Sierra, 84’) y Nano (David González, 84’).

Entrenador: Sergio Rodríguez.

CD Tenerife (0): Dani Hernández; Moore, Bruno Wilson, Alberto, Pomares; Ramón Folch (Sergio González, 46’), Aitor Sanz (Joselu, 82’); Nono (Bermejo, 67’), Zarfino (Shashoua, 67’), Vada (Valera, 75’); Fran Sol.

Entrenador: Luis Miguel Ramis.

Goles: 1-0, (58’) Iñaki Sáenz roba un balón dentro del área a Fran Sol y fusila con la izquierda a Dani Hernández.

Árbitro: Iñaki Vicandi Garrido (Comité vasco). Asistido en las bandas por González Narváez y Jara Cordobés. Amonestó por parte local a Petcoff (52’) e Iago López (78’); y por parte visitante a Bruno Wilson (14’) y Moore (87’). Árbitro de VAR: Rubén Ávalos Barrera.

Incidencias: Partido correspondiente a la 33ª jornada de Segunda División, disputado en el Nuevo Las Gaunas, a puerta cerrada. El Tenerife vistió con su habitual indumentaria: camiseta blanca y pantalón azul. El Logroñés lo hizo con pantalón negro y camiseta a rayas verticales blancas y rojas.