Redacción Deporpress | El CD Marino afronta este domingo (11.30 horas) su penúltimo cartucho dentro de la primera fase de la Segunda División B, en el Anexo, ante un rival directo: Las Palmas Atlético. Los tinerfeños encaran este sprint definitivo con la finalidad de sumar la máxima cantidad de puntos posibles para la segunda ronda, donde tratarán de evadir un descenso a Tercera.
No será empresa fácil la visita a Gran Canaria, pues el filial amarillo busca el mismo propósito, justo por encima en la tabla con quince puntos. Los de Juan Manuel Rodríguez encaran este duelo con una moral más minada respecto a los de Quico de Diego, pues llevan seis partidos consecutivos sin conocer el valor de la victoria. Todo lo contrario que el cuadro sureño, donde Borja Llarena daba el pasado fin de semana una oportunidad de oro a los suyos, con un gol en el descuento frente al Recreativo de Huelva (2-1).
Para este encuentro, los marinistas tendrán una baja sensible en el lateral: Fede Olivera estará apartado entre cuatro y seis semanas, debido a una rotura en el aductor de su pierna izquierda. Asimismo, Ángel Galván será duda hasta última hora. Para De Diego, la consigna es clara. «Vamos a Gran Canaria a por la victoria, sería dar un paso más de cara a conseguir el máximo número de puntos para la segunda ronda«. Para ajustarse a las particularidades del Anexo, el míster declara que «hemos trabajado toda la semana en el Anexo del Estadio Antonio Domínguez para prepararnos a la superficie que nos encontraremos allí».
El partido, que será a puerta abierta con aforo limitado -máximo 188 personas-, cobra un sentido vital también para los de Juan Manuel Rodríguez. «Nos toca jugar contra el Marino; estamos con prudencia. Estamos intentando recuperar a la mayor parte de los jugadores, para saber con quién podríamos contar. El Marino está en una dinámica con fortaleza. Están haciendo las cosas bien; es un equipo diferente al que vimos en Los Cristianos. Aguanta bien los partidos, tiene buena contra. Nosotros debemos jugar como nosotros y pronunciarnos en ataque de la mejor manera posible. Y tampoco descuidarnos. Nadie regala nada«.