Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Tomi Correa es uno de los muchos canteranos del CD Tenerife que tuvieron un paso fugaz por la primera plantilla antes de probar en otros destinos. Primero, sin éxito en la península, con impagos mediante; y luego, con un sabor dulce en Austria, donde estuvo cerca de una década, llegando a jugar Europa League. Ahora, vive una retirada a tiempo en Tenerife, donde el paso por quirófano debido a una hernia le ha impedido formar parte activa del plantel del Atlético Victoria. Con él, charlamos en DEPORPRESS.
Dani Cerdeña: No ha sido el regreso esperado del Atlético Victoria a la competición. ¿Qué explica este bache resultadista?
Tomi Correa: Ni nosotros mismos lo sabemos. Es un comienzo inesperado, pero entra dentro de los planes del fútbol porque al final esto es un duelo de once contra once. Ha habido partidos donde hemos sido merecedores de más puntos. No pudo darse, pero toca seguir peleando.
DC: ¿Cómo está siendo jugar dos partidos por semana?
TC: Ahora mismo, no estoy jugando por la lesión, por lo que no estoy viviendo en carnes propias esa carga de partidos. Pero sí lo he vivido en etapas anteriores, cuando me dedicaba exclusivamente al fútbol. Ahora, muchos de los jugadores tienen que trabajar ocho horas y, encima, ir a entrenar o jugar dos veces por semana. Lo viven como pueden, encima dentro de un equipo que tiene muchas bajas. Hay ganas de sacar algo positivo para ir a los partidos con otra mentalidad.
DC: ¿Cómo es su vida en el día a día?
TC: Iba a estar jugando con el Atlético Victoria, pero tuve que parar por una operación en la espalda, debido a una hernia. Estoy recuperándome, intentando adaptarme para volver a entrenar y buscando cosas que hacer.
DC: Sus mejores éxitos vinieron en Austria, de la mano del Rapid Viena. ¿Qué experiencia guarda de aquello?
TC: En el fútbol, uno nunca sabe dónde va a parar. Mi carrera tuve que desarrollarla allí, quedando súper contento. Mi experiencia de allí, tanto en la liga como en el país, se me queda grabado. Son recuerdos imborrables.
DC: ¿Llegó a aprender el idioma?
TC: Es bastante difícil, pero en los nueve años que estuve, algo se aprende. Pero no lo hablo perfecto, es demasiado complejo. Hablan alemán, pero en cada provincia tienen su propio dialecto, como sucedería aquí en España, con variantes y diferentes acentos. Llega a entenderse, pero cuesta mucho.
DC: Me causó impacto leer que su club le regañó porque en un derbi contra el eterno rival saludó y converso con miembros del otro equipo. Allí, no se ve bien, mientras que aquí se produce con total naturalidad.
TC: Jugábamos contra el Austria de Viena, en el derbi de la ciudad. La rivalidad es demasiada, con un ambiente que intimida. Había coincidido con dos de los jugadores del rival en otro equipo, así que cuando terminó el encuentro, empecé a saludarles. Al día siguiente, fui a entrenar y me regañaron por eso, ya que decían que era mejor que los aficionados no vieran eso, que era preferible hacerlo fuera dentro del campo. Fueron unas semanas complicadas, pero no fue a más.
DC: Con 36 años, ¿volver fuera es una opción descartada?
TC: Tuve oportunidades para seguir en Austria, dentro de algún club de Segunda. Podría haber seguido viviendo la experiencia, pero eran muchos años por allí. Estaba cansado del país. Quería estar en casa y me vine a Tenerife. No tengo ganas de volver.