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Tenerife- Albacete, el día del mayor escándalo arbitral en el Heliodoro

Redacción Deporpress | Hablar de un CD Tenerife- Albacete es hablar entre otras cosas de uno de los días más negros del arbitraje en el Heliodoro Rodríguez López.

Los apellidos Caetano Bueno siguen en la memoria colectiva de los seguidores más veteranos del Tenerife. Aun habiendo pasado ya 30 años, el trencilla fue portada de medios nacionales por un arbitraje nefasto, contrario al representativo, y que le birló una victoria al cuadro insular en aquella temporada 91/92, en Primera División.

El Albacete ganó (2-3) consiguiendo su primera victoria en la isla (solo ha ganado dos veces más aquí desde entonces, y han sido ya 18 enfrentamientos más) con un arbitraje lamentable, recordado por la señalización de un penalti que no existió, haciendo caso omiso a su juez de línea, que se retiraría al poco tiempo influenciado por ese partido y expulsando además a tres jugadores tras esta polémica, por protestar la jugada.

Era el 15 de septiembre de 1991. Solari y Benito Floro eran los entrenadores de los equipos y el Tenerife  ganaba 2-1 gracias a los goles de Dertycia y Felipe, cuando a los 56 minutos de partido Caetano Bueno, de nombre Abilio, pitó un penalti absurdo a favor de los visitantes. Etcheverry se llevó de manera clara el balón con la mano en un ataque del Albacete y se dejó caer en el área local.

La acción fue observada por su asistente Manuel Ortiz Palomo, que levantó la bandera para invalidar la acción, pero Caetano Bueno estaba empeñado y así lo hizo, en dar la pena máxima que transformó Zalazar para empatar a dos. Las protestas de los locales se saldaron con ¡tres expulsados por roja directa! Los castigados fueron Hierro, Toño y Torrecilla.

El estadio estalló en contra del trencilla onubense, y una lluvia de objetos obligó a detener el choque por unos minutos. Tras reanudarse el Tenerife sufriría una cuarta expulsión por roja directa, la de Óscar Alberto Dertycia (minuto 73), y aunque los locales, con cuatro jugadores menos, aguantaron el empate, en el minuto 89 Corbalán logró el definitivo 2-3.

Javier Pérez, entonces presidente, montó en cólera y pidió que se le efectuara un control de alcoholemia (lógicamente no fue atendido) y llevó el asunto al Comité de Competición. El propio juez de línea, Ortiz Palomo, dejó de ejercer ese mismo mes de septiembre «porque es una mierda» como anunció.  «En dicha jugada levanté la banderola porque aprecié mano de un jugador del Albacete y así se lo dije a Caetano Bueno cuando me vino a consultar. Lo que pasa es que luego me presionaron para que dijese que levanté la bandera porque me caían objetos de la grada y eso es mentira», declaró apenas 10 días después del partido.

Por su parte el colegiado Caetano Bueno pitó cuatro partidos más en Primera desde ese polémico día, pero fue descendido a Segunda División al finalizar la temporada…y de nuevo perdió la categoría la siguiente, terminando en Segunda División B.