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Seis mujeres, seis historias de éxito en nuestro deporte

Noelia Alberto |Como cada 8-M muchas deportistas se vuelcan con la celebración del Día Internacional de la Mujer. Los actos reivindicativos que antes llenaban calles y copaban plazas ahora, en mitad de una pandemia, resultan imposibles. Las pantallas y las redes sociales serán el altavoz perfecto para que todas estas mujeres puedan ser escuchadas como deberían serlo en el día a día.

El 2019 fue el mejor año para el deporte femenino español en toda su historia. Los éxitos vinculados a este curso tenían nombre de mujer. El Atlético de Madrid y el FC Barcelona reunieron a más de 60.000 espectadores en un encuentro decisivo en la competición liguera y más de un millón de personas siguieron el Mundial Femenino en el que nuestra selección llegaba, por primera vez, a disputar unos octavos de final. Las selecciones femeninas de nuestro país se encargaron de traer un sinfín de títulos a nuestro personal haber. En baloncesto, las chicas volvieron hacer historia con otra medalla de oro en el Eurobasket de Letonia/Serbia. En waterpolo fueron subcampeonas del mundo, en hockey hierba consiguieron un bronce y en los europeos de Voley playa, Elsa Baquerizo y Lilian Fernández, también lograron el tercer puesto. En los deportes individuales hicieron lo propio: Sandra Sánchez, se consolidó como la mejor karateca de la historia y número uno del ránking mundial; Ona Carbonell, con 23 medallas, es la nadadora más laureada de todos los tiempos; Ana Carrasco quedó en tercera posición tras ser la primera mujer en ganar un Campeonato del Mundo de Motociclismo y Lydia Valentín, volvió a ser subcampeona del mundo en halterofilia.

El que debía ser el año de consolidación del deporte femenino se volvió el año de la desilusión. La COVID-19 castigó a las deportistas y supuso un importante retroceso en la favorable evolución que se estaba consiguiendo. Ahora, en 2021 y a casi un año de que se decretarse el Estado de Alarma en nuestro país, el deporte femenino sigue demandando prosperidad, estabilidad y sobre todo, la igualdad de trato en todos los sentidos. El deporte femenino tiene aún muchas asignaturas pendientes y no hay mejor día que este para recordarlo.

Seis mujeres de élite

En nuestras Islas y concretamente, en Tenerife, también hay un sinfín de mujeres protagonistas en el deporte profesional a escala mundial. Líderes en sus competiciones, en sus equipos y también en su vida familiar, reunimos a seis grandes mujeres que nos inspiran día a día.

Ana González es jugadora del UDG Tenerife Egatesa, equipo militante de la Primera División de fútbol femenino, la Liga Iberdrola y Reichel juega en el UD Tacuense, en la Segunda División nacional del mismo deporte. Judit Rolo es una reconocida nadadora con participaciones en numerosas competiciones internacionales como los Juegos Paralímpicos de Rio en 2016. A ellas, se suman Silvia Araco, jugadora del CV Haris, representante de la isla en la máxima categoría de Voleibol Femenino, la Superliga Femenina 1; Laura Herrera, jugadora del Clarinos Ciudad de La Laguna Tenerife, en la Primera División de Baloncesto nacional, la Liga Endesa y Irene Sánchez, capitana del Balonmano Salud Tenerife, que también milita en la máxima categoría de nuestro país.

Aunque todas ellas aseguran sentirse afortunadas y agradecidas por el notorio cambio que está teniendo el deporte femenino coinciden, sin dudarlo, en que aún deben cambiar muchas cosas para avanzar en la igualdad. “Estamos dando pasitos poco a poco” es la frase que todas ellas repiten. Papel importante creen que jugaron las generaciones pasadas que, como asegura Laura Herrera, “tuvieron que luchar mucho para que las que estamos ahora estemos mejor de lo que estuvieron ellas”. Expresan a su vez, que las referentes que puedan tener las niñas ahora resultan claves para el desarrollo del deporte femenino en su cómputo global, “solo queremos ser reconocidas por lo que somos”, comentaba Reichel.

Para todas ellas, el apoyo familiar ha sido vital para continuar con sus respectivas carreras deportivas pues se han sentido totalmente aceptadas. Asimismo, reconocen que no han sufrido directamente ninguna actitud discriminatoria, aunque sí han estado presentes cuando a otras compañeras les ha sucedido. “Recuerdo que, cuando jugaba en categorías inferiores todavía con niños, algunos padres soltaban los típicos comentarios de `qué hace la niña ahí ‘o `la niña no tendría que estar jugando aquí´”, relataba Ana. Las futbolistas son las que más han sufrido estas conductas y es que, aunque se escuche menos aseguran que por escuchar han escuchado de todo. “Esto no es un deporte de chicas” o “mejor vayan a hacer cosas de chicas” son de los más repetidos según Reichel.

Una brecha visible, amplia y profunda

Las deportistas femeninas, por regla general, deben hacer frente a un extra de dificultades frente a sus homólogos masculinos. La cuestión económica es una pieza primordial en este puzzle pues son muchas las mujeres que, aun siendo profesionales, no pueden vivir de eso que tanto aman y que tanto sudor y sacrificio les cuesta. Ellas aspiran a cobrar una cifra escasamente superior al salario mínimo por competir exactamente en los mismos campos, con las mismas reglas. El fútbol es un excelente ejemplificador de esta situación pues las mujeres en aspiran a cobrar 12.000 euros anuales (correspondientes al SMI) mientras que el futbolista peor pagado de la Segunda División aspira a ganar 180.000 euros anuales. «En la máxima categoría nacional de balonmano, las jugadoras de la mayoría de los equipos no tenemos sueldos. Todo depende del equipo y de la posición que tenga el club”, manifiesta Irene Sánchez.

Los premios que perciben por las competiciones ganadas también son exageradamente inferiores y el techo de cristal es incluso más rígido en los deportes minoritarios. A esto se suman las precarias condiciones laborales de muchas, las cláusulas antiembarazo o el menor acceso de mujeres a puestos de responsabilidad en las federaciones y asociaciones deportivas. Sin embargo, si hay algo que reclaman sobremanera las entrevistadas es la visibilidad. El deporte masculino acapara los focos, llena las portadas de los periódicos y es divulgado en radio y aunque poco a poco se va dando repercusión al deporte femenino sigue sin ser suficiente. Las entrevistadas testifican que están muy contentas por la mejora porque ahora se retransmiten los encuentros, los clubes y federaciones apuestan por el streaming en plataformas sociales y en ocasiones aparecen en prensa deportiva. Por el contrario, las cifras, siguen hablando por sí mismas. Solo el 5% del espacio en prensa deportiva está destinado a mujeres según un estudio de medios realizado por la Universidad Rey Juan Carlos y las emisiones en televisión de deporte femenino entre 1990 y agosto de 2019 eran un escaso 2%,según Barlovento.

Aunque el apoyo de patrocinadores e instituciones ha incrementado sigue quedando mucho camino por recorrer. La visibilidad es la pieza clave para que se genere repercusión y así, atraer a espectadores, aficionados y como no, nuevos y más fuertes patrocinadores. Todo actuará en cadena mas no podemos obviar que lo que no se nombra, no existe y estas mujeres merecen un lugar.

Desmontando falsos mitos

Según los últimos datos ofrecidos por Nielsen Sports, en ocho de los mercados más importantes del deporte entre los que se incluye nuestro país (junto a Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Australia y Nueva Zelanda), el 84% de personas que es seguidora del deporte, está interesada en el deporte femenino. De ese 84%, el 51% son hombre y el 49% son mujeres, lo cual desmonta el falso mito de que el deporte femenino solo interesa a mujeres. Otros datos interesantes que reveló este estudio son precisamente los que hablan de visibilidad y es que el 45% de la población de los ocho países antes mencionados, estaría dispuesto a acudir en directo a un evento de deporte femenino. Un 46% lo vería en televisión y un 38% asegura que, aunque no hayan visto nunca deporte femenino, podrían estar interesados.

Ellas también son deporte

A pesar de todas las barreras que tienen que derribar estas mujeres ellas se sienten líderes, valientes y capaces. Reclaman tan solo aquello que se han ganado. Por ello, al grito de “yo también soy líder” reivindican lo que también es suyo. Silvia Araco se dirige a todas aquellas niñas amantes del voleibol y las anima a conocer el deporte, a probarlo y a que, a pesar de las dificultades, luchen por seguir creciendo. Judit también ha querido transmitir un mensaje: “El deporte no pertenece a ningún género, es deporte y ya. Nunca se dejen llevar por lo que digan los demás”.

¿Seremos capaces como sociedad de contribuir a la lucha de estas mujeres en camino a la igualdad? ¿Seremos capaces de dar el mismo reconocimiento por exactamente el mismo trabajo? ¿Seremos capaces de destinar los mismos fondos? ¿Seremos capaces de educar en valores para que todas las próximas generaciones de niñas crezcan con todo tipo referentes? Súmate a nosotros en redes #Yotambiensoylider