Redacción Deporpress| Decepcionante UD Las Palmas, otra vez con derrota en Castalia. Es uno de sus campos malditos y este sábado se volvió a comprobar. El conjunto que dirige Pepe Mel además pierde, una vez más, la posibilidad de enlazar dos victorias de y hacer una maniobra de aproximación a la zona alta. Y lo hizo ante el colista, el equipo que había perdido ocho encuentros como anfitrión en la presente Liga.
El 4-0 no es, sin embargo, fiel reflejo de lo expuesto en el verde de Castalia. Pero peor que el marcador fue la respuesta de equipo pequeño, de mentón de cristal, que tuvieron los amarillos ante un rival que se limitó a esperar sus oportunidades. Eso sí: el Castellón se vio favorecido por un arbitraje tiquismiquis que puso a los amarillos por detrás en el marcador y en efectivos. Injustificable la segunda tarjeta de Sergio Araujo cuando tan pronto había sido objeto de la primera y tras observar la dirección que había tomado el arbitraje del debutante Sánchez López.
Porque con nada Las Palmas perdió la partitura del partido. El equipo de Pepe Mel se descompuso por completo tras las dos decisiones del colegiado (y VAR Sagues Oscoz) en el primer periodo. La idea del técnico amarillo se destornilló por completo cuando, a los 18 minutos, el colegiado fue asistido por los miembros del vídeo arbitraje para cambiar una primera decisión.
El balón golpeó el brazo de Javi Castellano tras un saque de banda. El gemelo perdió por un momento la vista de la dirección del cuero y, de forma involuntaria, fabricó uno de esas jugadas que hacen dudar de la efectividad del sistema de ayuda arbitral. Porque nunca se conoce a ciencia cierta el criterio de su aplicación.
Marc Mateu aprovechó el regalo y puso por delante al Castellón sin merecerlo. Pero peor que el gol en contra fue la respuesta de los jugadores amarillos. Perdieron por completo la concentración y se introdujeron en una selva muy peligrosa.
De ella salió camino de la ducha Sergio Araujo. En apenas tres minutos el Chino se encontró con dos tarjetas. La primera, posiblemente puede reclamarla porque arrebató el cuero tras lanzarse al suelo. Pero no escarmentó, ni tomó precauciones. Arriesgó en exceso en otra jugada similar y se lo puso en bandeja al colegiado murciano Sánchez López.
El equipo de Mel se fue del partido. Y sus jugadores cayeron en entradas innecesarias que favorecían las intenciones del Castellón, que esperaba acontecimientos tras sacudirse sus prisas.