Redacción Deporpress | Gol en contra, cercano a sinónimo de derrota. El CD Tenerife ha ganado fuerza en el engranaje defensivo, pero uno de los ‘peros’ en clave blanquiazul durante esta nueva etapa con el técnico tarraconense reside en las dificultades para reaccionar cuando su rival se pone con el contador en positivo. El último antecedente, en Butarque.
Desde su aterrizaje en el representativo, Ramis se ha visto por detrás en el marcador en un total de seis ocasiones. Solo en una de ellas, puntuó. Fue en la 23ª jornada, donde un gol de Wilson en propia puerta fue mitigado, durante los últimos quince minutos, con un acierto de Pomares para rescatar un punto en el Heliodoro.
En el resto de duelos que ha tocado ir por detrás, no se sumó créditos. De vacío en el estreno contra el Almería (2-0), en el debut como anfitrión en la isla (1-2 con el Sabadell, donde el tanto de Álex Muñoz solo sirvió a modo de honra), 4-2 contra el Oviedo (en inferioridad todo el partido, donde incluso se llegó a igualar un 2-0 en contra), Lugo (2-0) y Leganés (1-0). Además, en Copa contra el Villarreal, no hubo tiempo a hacer frente al jarro de agua fría después de una acción de talento personal de Fer Niño que borraba la ilusión de los octavos de final.
Signo contrario, en positivo, sucede cuando el Tenerife es quien golpea primero. Cuando eso ocurre, el crédito está asegurado. La capacidad de desgaste sobre el rival para jugar con su ansiedad, así como la confianza como bloque en la retaguardia, han permitido sumar muchos valores en Liga: Albacete (0-2), Girona (2-0), Castellón (0-1), Cartagena (3-0), Rayo Vallecano (0-1) y Ponferradina (1-0). Porque el equipo blanquiazul solo suma de tres si no concede tantos en su contra. En Copa, esta dinámica se repitió contra Sestao y Castellón (0-2 en ambos duelos a partido único).