Redacción Deporpress| Luis Miguel Ramis concedió este miércoles su primera entrevista individualizada desde que llegó al banquillo del Heliodoro. El técnico tarraconense conversó en El Deportivo de Canarias Radio sobre infinidad de temas relacionados con la actualidad del conjunto blanquiazul y, entre ellos, también hubo referencia a su pasado como jugador, una etapa en la que pudo vivir algunos de los momentos más gloriosos de la historia del Tenerife.
Rememoró que volver al estadio «siempre ha sido especial y, aunque lo hice muchas veces como espectador y otras en el banquillo rival, fue muy emotivo hacerlo como entrenador del Tenerife. Es inevitable mirar a la portería en la que conseguí algunos goles o imaginar el estadio de aquellas tardes en las que el campo se ponía a rebosar con aquella afición tan ilusionada. Ojalá lo podamos volver a vivir y a disfrutar. Los ciclos malos pasan en todos los equipos, pero es cuestión de tiempo que esta isla y este equipo vuelvan a vivir la Primera División«, manifestó esperanzado.
Ramis también se fue hasta la época en la que, entre 1994 y 1996, aterrizó en la isla. «Aquí viví casi mis primeros pasos como jugador profesional. Había jugado algunos partidos con el primer equipo del Madrid, pero estaba tan a gusto en el Tenerife que no quise irme cuando el Madrid me recompró para meterme en la operación del traspaso de Suker y me tuve que ir al Sevilla«.
«Vine aquí formando parte de una operación similar –prosiguió– cuando Fernando Redondo se marchó al Real Madrid, así que no me quedó más remedio que aceptarlo cuando me tuve que marchar otra vez. El fútbol es así. Recuerdo que Iván Zamorano, que era mi compañero en el Bernabéu, habló con Vicente Cantatore de mí porque ambos eran chilenos y, tras contarme la conversación, estaba convencidísimo de venir al Tenerife. Aprendí mucho de Cantatore, que era una especie de Del Bosque porque sabía manejar muy bien el grupo. Nunca transmitía crispación y tenía credibilidad en el vestuario. Heynckes era más estricto y protocolario, además de muy exigente en el trabajo semanal. Viví dos años muy buenos y aprendí muchísimo de ambos».
También desveló Ramis cuál había sido su mejor recuerdo en su etapa como jugador del Tenerife. «Salir al balcón del Cabildo, cuando nos clasificamos para la UEFA, fue algo inolvidable. La plaza de España estaba llena de aficionados y eso no se borra nunca. La gente se entregó y disfrutamos ese momento muchísimo. Fue maravilloso compartir aquel premio tan difícil con ellos. Esas tardes, con el estadio repleto, eran increíbles. A los rivales les costaba mucho hacernos frente porque nosotros teníamos un muy buen equipo y la grada también apretaba muchísimo».
De esa época, el actual técnico blanquiazul destacó «la unidad que había entre la plantilla. Un vestuario unido por la misma causa es mucho más fuerte y compite mejor. No es fácil porque hay muchas personalidades y muchas circunstancias, pero si eres capaz de unirlos en torno a tu idea es básico y eso ya lo aprendí siendo jugador del Tenerife«, concluyó.