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El embajador tinerfeño en la Bundesliga, en búsqueda del milagro

Redacción Deporpress | No es su principal función, pero en Bremen, Omar Mascarell marcó un gol que puede suponer un halo de vida. El histórico Schalke 04 vive uno de sus peores momentos de la historia moderna reciente en la Bundesliga. De ser un invitado habitual a Europa, con participaciones constantes en la Champions League, a encontrarse en el límite de la cuerda entre la permanencia y el descenso a la segunda categoría de Alemania. Allí, como capitán del cuadro de Gelsenkirchen no quiere rendirse, sino hacer posible el milagro.

Este pasado martes, Mascarell cumplía 28 años. Y el deseo deportivo no puede ser otro. Los mineros solo han ganado dos de los últimos 35 partidos en Bundesliga –contabilizando el curso pasado-, en una crisis deportiva que les tiene con ocho puntos, a nueve del playout del descenso y diez de la ansiada permanencia. Pero el tiempo es oro. Y el S04 tiene gran parte de la segunda vuelta para conseguirlo, o lo que es lo mismo: quince partidos por delante, con 45 puntos en juego.

Una asignatura pendiente que busca devolver en forma de confianza a una entidad que le ha dado una enorme jerarquía, después de que hace un año, sus compañeros le eligieran para portar el brazalete de capitán.

No estará solo para semejante reto. Tanto Omar como la afición del Schalke esperan que la llegada de Huntelaar, Kolasinac y Mustafi en este mercado de invierno le den al equipo un poco de aire fresco, pero los nombres sólo no sirven de nada sin esfuerzo. El milagro pasa por todos y Omar no va a dejar que nadie se rinda.