Redacción Deporpress | El Tenerife encajó su primera derrota en los últimos cuatro partidos de Liga. Nadie brilló en el bando blanquiazul. El trabajo de Aitor Sanz y Zarfino a la hora de ganar duelos individuales, la regularidad de Álex Muñoz y Sol, así como el descaro de Jorge Padilla para poner una marcha más desde el banquillo.
Dani Hernández: Sorprendido por el disparo de Herrera en el primer gol, en el que tocó el balón sin desviarlo lo suficiente. En el segundo pudo hacer más si decide atacar la pelota aérea en vez de quedarse bajo los palos (0).
Moore: Se notó que no estaba a tope y lo pagó en un partido que requería mucho desgaste físico. Subió en pocas ocasiones y apenas puso uno de sus habituales servicios al área contraria. Atrás sufrió y acabó sustituido (1).
Wilson: No estuvo tan errático como Sipcic en defensa, pero su manejo del balón dejó muchísimo que desear con constantes imprecisiones y fallos absurdos en conducciones aparentemente sencillas (0).
Sipcic: Dejó demasiados metros respecto a Herrera en el primer gol. Luego tuvo que convivir con una amarilla desde el minuto 15. Tampoco tuvo la precisión de otras veces con el balón, aunque mejoró en la segunda mitad (1).
Álex Muñoz: Protagonizó el primer tiro a puerta del Tenerife en el minuto 47 siendo lateral izquierdo. Su presencia en el equipo da consistencia defensiva y, además, es una de los pocos que mantiene un nivel de regularidad (1).
Aitor Sanz: Uno de los que sobrevivió al naufragio generalizado. Le tocó pelear como nunca en la medular. Amonestado desde el minuto 35. Hizo el segundo disparo a puerta blanquiazul en el minuto 63. Sustituido (1).
Zarfino: De los pocos jugadores del Tenerife que fue capaz de ganar los duelos directos. Lástima que su fortaleza física no se vea complementada con una mayor precisión cuando el balón pasa por sus botas (1).
Pomares: Hizo un partido intrascendente. Rara vez funcionó su conexión con Álex Muñoz, ya que ninguno de los dos cumplió a la hora de crear peligro por la izquierda. Al menos ayudó en defensa a su compañero (1).
Vada: Nueva oportunidad para el argentino, esta vez escorado a la banda derecha. Poco preciso con el balón y sin recorrido vertical. Fue cometiendo más y más errores conforme avanzaba la cita. Un desastre. Sustituido (0).
Apeh: Su potencia es la mayor virtud, pero pierde capacidad ofensiva cuando duda al conducir en carrera. En estático se emparejó con Djaló y perdió casi todos los duelos. Sustituido en el minuto 73 sin disparar a puerta (0).
Sol: Uno de sus partidos más grises desde que llegó. Apenas entró en contacto con el balón y nadie le dio una pelota decente para que brillase en la definición. Le regaló una dejada a Joselu en uno de los pocos duelos que ganó (1).
Javi Alonso: Volvió a dar la cara el canterano saliendo desde el banquillo cuando el partido estaba más áspero. Dio solidez al centro del campo a base de piernas y trató de circular la pelota con velocidad y criterio (1).
Jorge Padilla: Dio otro aire al equipo con su descaro y movilidad. Disparó junto al poste derecho del Lugo en el minuto 73 y, pese a intentarlo siempre, ya no tuvo ninguna opción más en el área rival (1).
Folch: Se incrustó entre los centrales para intentar mejorar la salida de balón del Tenerife, pero solo lo consiguió a medias porque es lento y previsible para los adversarios. No dio la velocidad extra que pedía el partido (1).
Joselu Moreno: Sigue en su línea de intervenir muy poco en la elaboración del fútbol. Remató alto una dejada de cabeza de Fran Sol en el minuto 77 y ahí acabó su presencia en el encuentro (1).
Kakabadze: Entró para relevar a Moore en el epílogo del partido. Trató de asociarse con sus compañeros e incluso protagonizó algún destello esperanzador. A años luz de Moore si el americano está pletórico en lo físico (1).