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La paz de enero

Por @juanjo_ramos

Cuatro victorias consecutivas dan para pacificar un entorno tan convulso como el del CD Tenerife. Ni Miguel Concepción es ahora mejor presidente ni los errores en las decisiones deportivas han desaparecido por arte de magia. Pero ganar lo cura (casi) todo.

Ayuda que haya pasado la Junta de Accionistas, perfecta excusa para encanallar el ambiente durante todo el mes de diciembre. Es lo de menos que existieran cero posibilidades de cambiar de mandamás en la entidad blanquiazul. El caso era liarla. Y se lió, claro.

Mientras, Luis Miguel Ramis y los suyos nadaban a contracorriente. Con la dinámica, la suerte y un ambiente alrededor que empujaban al precipicio. Pero el equipo tocó fondo contra el Sabadell, cobró conciencia de que no era tan bueno como se creía al principio y comenzó a competir. Casi desde la nada. Puerta a cero contra el Leganés, luchando contra los elementos en Oviedo, contra las dudas en Sestao y ganando al Girona con un fútbol casi rústico.

Desbloqueados, aunque todavía sin confianza para soltarse, han ganado dos veces más al Castellón. Se han alejado del descenso (4 puntos) y siguen en la Copa. Enero empieza a parecerse al de 2020. Y Ramis a Baraja. Con un juego poco atractivo, pero efectivo. Faltan piezas para soñar, pero al menos ya se compite.

Volverán las derrotas. Y algunos estarán esperando en la bajadita a Ramis por su rajada en la rueda de prensa. También a Dani Hernández, que ahora para penaltis y todo. Pero al que alguno tiene cruzado. Pero ya no será lo mismo.

Aprender a competir, que es lo que ha hecho el Tenerife a marchas forzadas, te permite mantener en la memoria los malos momentos. Queda prohibido despistarse.

Fíjense que nada he dicho del mercado de invierno, que es más importante para Juan Carlos Cordero que para el equipo. En las circunstancias actuales es difícil pensar en una revolución. Es mejor intervenir con precisión quirúrgica. Y en eso quien se la juega es el director deportivo. Sus aciertos (solo) ayudarían. No hay margen para más. Sus errores le pondrían en duda.