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CD Marino, entre la alegría y el más difícil todavía

Redacción Deporpress| 2020 ha sido el año en el que el fútbol tinerfeño volvió a tener representación en la Segunda División B después de más años de ausencia de los recomendables. El CD Marino logró su tercer ascenso a la categoría de bronce del fútbol nacional después de que la pandemia de la COVID-19 imposibilitase la celebración del playoff exprés ideado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en la Ciudad Deportiva de Las Rozas.

Los tinerfeños validaron su pasaporte el 10 de agosto, después de que la propia RFEF anunciase que tanto el Marino, como el CD Lealtad, el CD Alcoyano y el Linares Deportivo ascendiesen de manera directa y sin la celebración de las eliminatorias que estaban programadas en Madrid.

Los azules optaron entonces por construir un proyecto que abanderase la identidad del fútbol tinerfeño, con el fin de que pudiesen tener cabida en el mismo aquellos jugadores de la isla que no han podido entrar aún en las categorías profesionales y otros que, como los cedidos del CD Tenerife, podían tener una estación intermedia en el club sureño en su camino hacia la primera plantilla blanquiazul.

La competición ha sido cruel con el equipo que dirige Quico de Diego en sus primeros meses en la Segunda División B. Los tinerfeños solo suman 2 puntos en su casillero, aún no conocen la victoria y tampoco han sido capaces de anotar un solo gol en los partidos que han disputado en el Antonio Domínguez.

Sin la posibilidad de acudir al mercado invernal por el momento para reforzar la plantilla, ante la falta de apoyos económicos, el proyecto que preside Paco Santamaría espera que, con la llegada de la segunda fase de la Liga, se hayan solventado los problemas de inexperiencia en la categoría. El objetivo es iniciar, lo antes posible, una remontada salvaje que pueda rubricarse, como si del más difícil todavía circense se tratase, con la permanencia del Marino en Segunda B durante una campaña más.