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La pandemia que dejó huérfano al fútbol

Redacción Deporpress | El 2020 siempre será recordado como el año en el que el mundo se paró. La gente tuvo que confinarse en sus casas, los bares y restaurantes cerraron, las tiendas bajaron la persiana, los colegios cerraron sus puertas y el deporte se frenó. El 14 de marzo, todo lo que conocíamos, lo que era lo normal, de repente dejó de serlo, para que el 11 de mayo comenzara una nueva normalidad, a la que la sociedad se vio obligada a adaptarse.

Sin embargo, dentro de la vorágine de los cambios, el fútbol también se renovaba y encontraba su nuevo camino, pero sin su mayor aliado: la afición. El 12 de marzo, LaLiga confirmaba el aplazamiento de la disputa de las dos siguientes jornadas en Primera y Segunda división; mientras que dos días antes se disputaba el último partido en España, el aplazado Eibar-Real Sociedad (1-2), a puerta cerrada. Posteriormente, el 14 de marzo el Gobierno decretaba el Estado de Alarma y el día 23, LaLiga y la RFEF, suspendían todas las competiciones hasta que el Gobierno autorizara la reanudación. La UEFA, además, a nivel internacional aplazaba sin fecha definida la Champions y la Europa League.

A partir de entonces, los clubes empiezan a sufrir el golpe de la pandemia en sus cuentas, teniendo que acogerse mucho de ellos al Plan de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Los jugadores comenzaban a entrenar en sus casas, intentando mantenerse en buena forma física para afrontar, si se podía, el resto de la temporada. Y así sería, a los tres meses, el 30 de abril, el Ministerio de Sanidad daba luz verde al protocolo propuesto por el CSD para el regreso a los entrenamientos y el 10 de junio volvía a rodar el balón con la segunda parte del Rayo – Albacete, que había sido suspendido tras una polémica con el jugador del equipo visitante, Roman Zozulia. Mientras, en Primera División, el fútbol regresaba a los estadios con el Sevilla – Betis el día 11.

A su vez, en el fútbol no profesional, la RFEF suspendía todas las competiciones regulares sin descensos y reducía el formato de las eliminatorias de ascensos. En la Primera Iberdrola se proclamaba campeón al Barça.

De esta manera, se lograba terminar la temporada 19/20 en Primera con éxito, mientras que, en Segunda, el escándalo aterrizaba en Riazor de la mano del Fuenlabrada en la última jornada del campeonato regular. El equipo madrileño no se presentaba en el partido ante el Deportivo de La Coruña y se filtraba que la razón era que varios miembros de su expedición habían dado positivo en COVID-19. El conjunto gallego solicitaba la suspensión de la jornada para mantener el principio de igualdad, pero los partidos siguieron su curso. Así, la jornada concluía con el Dépor descendido a Segunda B tras los resultados obtenidos del Lugo y del Albacete, sin poder defender sus derechos en el terreno de juego, dando inicio a una batalla legal que terminaría el 7 de agosto con la celebración del partido. El equipo local se haría con la victoria y dejaba al Fuenlabrada sin la posibilidad de disputar los playoffs, permitiendo al Elche hacerse con la última plaza de la fase de ascenso, algo que lograría posteriormente junto al Huesca y Cádiz.

Llegaban las vacaciones de verano, breve pero intensas, para en unas pocas semanas volver a enfundarse la elástica. Arrancaba la nueva temporada manteniendo las medidas de seguridad establecidas y sin público en los estadios. Mientras, el coronavirus castigaba de más al fútbol regional, obligando a la Federación Interinsular de Tenerife y a los clubes afiliados, suspender los partidos en Preferente, Primera y Segunda Interinsular el 2 de diciembre.

En la actualidad, los clubes tinerfeños continúan demandando la apertura de sus campos para al menos sobrevivir con los ingresos de la taquilla, al igual que lo hacen los equipos grandes. Sin embargo, una nueva luz aparece al final del túnel, ya que el pasado día 27 de diciembre se comenzaba a vacunar a la población contra la COVID-19. Una llama que aviva la esperanza de empezar a recuperar lo perdido y, sobre todo, de volver a disfrutar de la vida y del fútbol.