Redacción Deporpress | El mes de marzo de 2020 será recordado en el mundo del fútbol como el mes en el que se paró toda competición de este deporte, incluido el profesional.
La pandemia global que empezaba a azotar con fuerza a nivel mundial paralizó la actividad de todas las Ligas, incluida la española, en el momento en el que el CD Tenerife, llevado al ámbito local, mejor estaba.
Tras un mal inicio de temporada, a partir de enero el equipo de Rubén Baraja había levantado cabeza gracias a un mes casi inmaculado, que lo llevó a caer solo en la tanda de penaltis ante el poderoso Athletic Club, en los octavos de final de la Copa del Rey.
Los resultados fueron llegando, y el Tenerife se plantó tras la jornada del 8 de marzo con una victoria sobre la Ponferradina (1-0, gol de Sipcic). Los insulares llevaban seis triunfos, tres empates y una única derrota y encaraban la visita al Fuenlabrada, que acababa de destituir a Mere Hermoso, mirando al playoff.
Tras ese partido ya eran 14 los puntos de ventaja sobre un descenso que a finales de diciembre rozaban, mientras que la sexta plaza estaba a la mitad de puntos de distancia. De repente, todo se paralizó. El 10 de marzo fue la fecha clave, en la que el Ministerio de Cultura y Deportes y LaLiga informaron en un primer momento de que las siguientes dos jornadas serían a puerta cerrada, antes de echar el cierre provisional, el día 12 de marzo.
Pero la insistencia de LaLiga y su trabajo constante para lograr un Protocolo de Actuación que fuera aceptado por las autoridades sanitarias y el Consejo Superior de Deportes, permitieron la luz verde a reanudar el campeonato, tanto en Primera como en Segunda División, e fin de semana del 12 de junio, posponiendo la idea inicial de hacerlo el 29 de mayo o 6 de junio, e incluso pudo adelantar el final de las temporadas, cuya idea original era hacerlo el 31 de julio, pero se pudo finalizar el fin de semana del día 20.
Este nuevo panorama dejó casos aislados, como futbolistas de Primera y Segunda División aislados por contraer el virus o tener contacto cercano a un positivo, que alteró el día a día de los entrenamientos y partidos de unos clubes que tuvieron casi que improvisar a diario.
Nuevas medidas sanitarias, test antes y después de los partidos, para evitar una segunda parálisis, pero en un momento clave llegaron los famosos positivos en el Fuenlabrada, que paralizó la resolución del ascenso a Primera División.
En el caso del CD Tenerife, salvo el positivo en vacaciones del canterano Elliot, que acabaría cedido en el Real Valladolid Promesas, el comportamiento sería ejemplar siendo uno de las entidades (no habría muchas) que cumplieron a rajatabla todos los Protocolos y lograran ‘sobrevivir’ al coronavirus con suficiencia, a pesar de tener que pagar el precio de la insularidad.
Fueron múltiples los ejemplos de jugadores que compartían en sus redes sociales entrenamientos individuales. Sus terrazas y azoteas se convirtieron en ‘campos de entrenamiento’ y la forma de entrenar y comunicarse con el cuerpo técnico y físico varió por completo.
Todavía a día de hoy LaLiga no solo mantiene su Protocolo, sino que lo va adecuando en función de la evolución de la pandemia y adaptando su calendario cuando ha tenido que aplazar algún partido por casos positivos detectados.