Redacción Deporpress | Las nuevas medidas restrictivas adoptadas en Tenerife para frenar el aumento de casos positivo por COVID-19, han levantado muchas críticas entre los sectores afectados, uno de ellos el deporte. Desde el pasado sábado hasta el 1 de enero, solo está permitido hacer ejercicio físico de manera individual y al aire libre, obligando a cerrar todos los gimnasios y salas de entrenamiento de la Isla.
De esta manera, uno de los centros que se ha visto damnificado es Sanaya, un centro multidisciplinar ubicado en el corazón de Santa Cruz, que ha tenido que cerrar su servicio de entrenamiento temporalmente. Su director, José C. González, asegura para Deporpress, que «estamos bastante preocupados, tristes y decepcionados, porque hemos invertido muchísimo esfuerzo y dinero en acatar las medidas, en hacer de nuestras salas unas zonas de entrenamiento seguras». En este sentido, «hemos invertido en filtros HEPA, extractores de aire, reacondicionar las salas, para que ahora sin ningún tipo de explicación y datos científicos, nos cierren».
A pesar de prestar otros servicios como fisioterapia y readaptación, el cierre del gimnasio supone «para nosotros un durísimo golpe económico, ya que la sala de entrenamiento para nosotros es una fuente de ingresos importante y destinamos muchos trabajadores a esta área. Así que ahora, de repente, ingresando cero euros en ese departamento, será bastante complicado».
Además, los del gremio coinciden en que «es sorprendente, que a unos centros que cumplen todas las medidas, que han pasado los controles de sanidad porque han venido a hacernos una inspección, que la hemos pasado perfectamente, nos cierren, mientras que en otros establecimientos donde se acumula mucha más gente y hay mucho más riesgo de contagio, no se tome la misma medida«, asegura González.
Sin embargo, dentro de todo lo malo que genera la situación, se han visto reconfortados con «el apoyo de nuestros clientes, porque han visto el tipo de servicio que damos, cómo hemos cuidado la salud de nuestros clientes y cómo nos hemos adaptado a la situación para ser un centro muy seguro. Nos cuentan que esta medida no la entienden para nada», sobre todo, «porque nos enfrentamos a una pandemia que lo que necesita es una sociedad sana, no una sociedad enferma y sedentaria. Me parece, cuanto menos, una decisión incoherente».
Asimismo, el director de Sanaya, asegura que este miércoles, a partir de las 12:00 horas en Presidencia, «respaldaremos las protestas y a todos nuestros compañeros de profesión«, quienes mostrarán su desacuerdo «con las medidas que se han tomado porque no nos consideramos parte del problema, sino de la solución y creemos que es totalmente desproporcionado. Deberían dejarnos seguir trabajando, ponernos alguna limitación por espacio o por aforo, pero no quitarnos la actividad y dejarla a cero porque es un problema grave. Somos muchísimas empresas las que estamos en este sector, muchísimos empresarios que se han volcado e invertido todos sus ahorros para que ahora, de la noche a la mañana, lo perdamos todo», concluye.