Redacción Deporpress | Entre el fútbol femenino y la Real Federación Española de Fútbol, ha surgido un nuevo conflicto: el coste de los arbitrajes. Desde este mes de diciembre, el precio pasa de los 1.397 euros que costaban, a 2.300 euros. En principio, la diferencia de 903 euros, correría a cargo de la RFEF, con lo cual los clubes no se verían afectados por este aumento.
Sin embargo, para ello, todos los equipos deberán portar en su manga derecha de la equipación el parche con el anagrama identificativo de la competición, sin que puedan llevar ningún otro de otras asociaciones. Una cuestión que sigue levantando controversias, ya que los clubes no entienden por qué deben llevar ese parche de manera obligatoria, ya que la camiseta es suya y tienen libertad para llevar la publicidad que consideren, siempre y cuando respeten las condiciones marcadas por la competición.
Asimismo, el arbitraje está dentro del programa «Universo Mujer» del CSD con Iberdrola, donde la RFEF recibe 1,5 millones de euros que debe ir destinado a los clubes de Primera División, Segunda y fútbol sala femenino. Ese millón y medio se reparte de la siguiente manera: 150.000 euros se destinan a los clubes de Segunda División, la misma cantidad al fútbol sala y el resto, 1.200.000 euros, a Primera, y es con esa cantidad con la que se financiarían los costes del arbitraje.
Así, los equipos de Primera División deberán recibir de la temporada 19/20 unos 54.00 euros, dinero que todavía no han percibido, pero ahora con este incremento en el precio del arbitraje más el aumento de dos equipos en la máxima categoría, esta cantidad se vería reducida a 27.566 euros aproximadamente. Ahí radicaría el conflicto entre ambas partes, ya que los clubes no comparten que este incremento en la ayuda arbitral forme parte del programa «Universo Mujer».