Redacción Deporpress| El cuerpo de Diego Armando Maradona, fallecido el pasado 25 de noviembre, no podrá ser incinerado hasta que las autoridades argentinas realicen nuevas pruebas al cadáver para solucionar las demandas de paternidad que han surgido desde la fecha de su muerte. El ‘diez’ tiene cinco hijos reconocidos, pero hay otros seis que reclaman su supuesta paternidad y, de paso, una parte de su millonaria herencia.
Una de ellas, Magali Gil, de 25 años, se enteró hace dos años de que el afamado futbolista era su padre biológico, por lo que reclamó ante la Justicia que quería «conocer su identidad». A su favor cuenta con una resolución del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil nº56, que expone que «la señora Gil, ante el fallecimiento del señor Maradona, solicita que se realice en autos el estudio de compatibilidad como prueba anticipada y que, a tal efecto, la Fiscalía remita la muestra de ADN obtenida del aquí accionado», dice en referencia al jugador.
Esta resolución indica a la Fiscalía el proceso para dirimir la paternidad de Maradona y recoge, mientras tanto «la prohibición de innovar sobre los restos mortales para que sus herederos, familiares directos y terceros no dispongan de los restos cadavéricos y el cuerpo sea conservado, evitando así su cremación».
Maradona, que murió a los 60 años por una insuficiencia cardíaca, reconoció a cuatro hijos en Argentina y a uno en Italia, que tuvo durante su etapa como jugador del Nápoles. Del mismo modo, y de acuerdo a los datos difundidos por su abogado Matías Morla, tuvo otros cuatro descendientes en Cuba que también están pendientes de la resolución de la prueba de ADN para verificar su autenticidad. En el país natal del astro argentino se hicieron dos reclamaciones de paternidad en 2019, entre ellas la de la mencionada Magali Gil.