Redacción Deporpress | Borja Lasso cumple este lunes 14 de diciembre un año desde su lesión, una fractura distal en el peroné de la pierna izquierda. Y lo hace sin fecha estimada para su retorno a los terrenos de juego, que es lo peor. De momento, sigue en tierras sevillanas para tratar de acelerar su proceso de recuperación después de que las sensaciones no hayan sido las mejores cuando intentaba reincorporarse al trabajo de grupo.
Aquella tarde en el Heliodoro, una durísima entrada de Myakushko (Alcorcón) le dejó fuera de combate. Gorostegui Fernández consideró que era amarilla. Su compañero en el VAR, el infame Díaz de Mera, tampoco observó mayor gravedad en la acción. Es más, antes de retirarse del terreno de juego con la pierna rota recibió una tarjeta amarilla por «desaprobar con palabras y gestos una decisión mía». Eso escribió el colegiado. Tanto él como su colega del VAR siguieron pitando, sin problemas, pero Lasso lleva un año parado. ¿Por qué?
El jugador andaluz fue operado tres días después en la Clínica Sagrado Corazón de Sevilla por Daniel Cansino, el jefe de Traumatología del centro, que se encontró un panorama desolador al iniciar la cirugía. «La entrada tuvo que ser muy fuerte porque el peroné presentaba múltiples fracturas», comentó a la conclusión de la intervención explicando que se le había «reducido la fractura y dejado fijos los fragmentos de hueso rotos y separados”.
El traumatismo era «de alta energía» y no tuvo consecuencias aún peores por el «hueso potente y fuerte de Borja Lasso», dijo el doctor. Lasso estaba «muy entero anímicamente» y era conocedor de lo que le esperaba: «un largo tiempo por delante de recuperación». Pero no tan largo.
Sus primeros pasos los dio en Sevilla, donde incluso saludó a sus compañeros en el mes de febrero, cuando estos regresaban de la victoria en Almendralejo (2-4). Se le veía bien de ánimos y deseando ponerse a trabajar. En marzo llegó el confinamiento y cambiaron los planes. En lugar de regresar a la Isla se quedaba en Sevilla. «Me he comprado material de gimnasio y tengo muchas cosas para trabajar en casa», contaba el 1 de abril en los canales oficiales del CD Tenerife.
Borja Lasso se encontraba «cada vez mejor», una vez superados los primeros meses. «La inflamación bajó muy poco a poco y la cicatriz no terminaba de cerrar, pero ahora ya casi ando perfecto sin muletas», contaba entonces. No ponía fecha entonces a su reaparición, pero él ponía «todo» de su parte para volver «lo antes posible y lo mejor posible». Su intención era viajar a Tenerife «en cuanto se pueda». No llegó hasta bien entrado el mes de junio. Algo iba mal.
Su agencia de representación, al ser preguntada, echaba balones fuera: «Debéis preguntarle al club». Pero el club callaba. El único que se atrevió a decir algo fue el entonces técnico, Rubén Baraja, que expresó un deseo: «ojalá pueda jugar los últimos partidos». Pero echando un jarro de agua fría a continuación: «Lo importante es que se recupere bien». El 29 de junio se hablaba de «evolución satisfactoria» en un parte médico. Pero la temporada, lastimosamente, acabó sin Borja Lasso.
Después de las vacaciones, el nuevo entrenador le esperaba como agua de mayo. «Puede ser un gran fichaje para nosotros», decía un Fran Fernández que estaba en el banquillo del equipo contrario el día que se lesionó el mediapunta. Septiembre y octubre pasaron con la «fase de readaptación» como única información procedente del club sobre Borja Lasso. Pero algo no iba bien.
Las molestias persistían, los apoyos incomodaban al jugador. Lasso pide una segunda opinión e insiste en volver a Sevilla. Pese a las diferencias de criterio con los servicios médicos del Tenerife, ambas partes consienten el desplazamiento para que el futbolista se someta a una nueva técnica: la neuromodulación.
En noviembre solo Juan Carlos Cordero arroja luz sobre la interminable recuperación del jugador, pero de nuevo para mostrar un tono pesimista. Su vuelta «no será a corto plazo», dice el día 24. Una semana más tarde Borja Lasso ‘reaparece’ en el parte médico con un escueto «pendiente de evolución». Un año después, silencio y preocupación sobre un jugador que debería ser diferencial en este CD Tenerife.